Opinión

¿Están bajando los delitos?

Menos víctimas que pagan las consecuencias de la impunidad y la violencia de nuestro país es una gran noticia. | Francisco Rivas

  • 25/03/2020
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En un momento donde el gobierno federal enfrenta varias crisis, algunas que provienen de administraciones pasadas y otras que este mismo gobierno ha generado, dar buenas noticias y mostrar resultados se vuelve fundamental.

Ante la crisis de sector salud -que va desde el desabasto de medicamentos hasta una pandemia que en otros países ya ha cobrado decenas de miles de vidas-, la crisis económica -caída de la inversión, estancamiento de la economía, aumento del desempleo, depreciación del peso-, los datos oficiales de disminución de delitos resultan como un respiro para una administración que no ha logrado cumplir sus promesas de bienestar y paz social.

El pasado lunes 23 de marzo el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Alfonso Durazo, presentó el análisis de los datos oficiales de incidencia delictiva y destacó los descensos particularmente en homicidio doloso, secuestro y robos, como resultado de las políticas de seguridad del gobierno federal.

En particular, sobre el homicidio doloso, Durazo subrayó que este se encuentra encapsulado en algunas ciudades del país.

Con base en los datos oficiales, la declaración del secretario parece incorrecta, si analizamos la tendencia de la tasa por cada 100 mil habitantes de homicidio doloso, sólo Aguascalientes, Baja California Sur, Campeche, Chiapas, Coahuila, Durango, Querétaro, Tlaxcala y Yucatán podrían aspirar a finalizar el 2020 con una tasa inferior a los 10 homicidios por cada 100 mil habitantes.

Recordemos que por encima de esta frontera se identifica internacionalmente a una población con epidemia de homicidios.

Dicho de otra manera, en el 60% del país seguiríamos en una grave crisis de violencia por lo que tampoco se cumplirá el plazo autoimpuesto y prometido por el gobierno federal de pacificar a México.

Es importante reconocer que es cierto que, tanto en el mes de febrero en particular, como en el primer bimestre del año, tuvimos descensos en las carpetas de investigación de homicidio doloso, homicidio culposo, secuestro, extorsión, robo con violencia, robo de vehículo, robo a transeúnte, robo a casa habitación, robo a negocio y trata de personas si comparamos con los mismos periodos de 2019.

No obstante, no existe alguna evidencia que esto sea efecto de alguna acción del gobierno del presidente López, que esto sea un hecho inédito que implique un cambio en el comportamiento de los delitos -no es la primera vez que en periodos se reportan bajas en carpetas de investigación y sucesivamente estos retoman su crecimiento- y que el descenso en homicidio parece efecto de algunas políticas locales más que una nacional -particularmente de Jalisco, Guerrero y Baja California-.

A 15 meses del inicio de la presente administración, nos encontramos lejos de contar con una Guardia Nacional plenamente operante, la Fiscalía General de la República reporta los peores resultados de la historia, los operativos fallidos exhiben fallas en inteligencia y los recortes presupuestales han afectado severamente las capacidades de las instituciones locales de seguridad y justicia.

En por lo menos otras 10 ocasiones en los últimos 24 años se han presentado bimestres, trimestres o cuatrimestres que mostraban bajas porcentuales comparados con el periodo anterior, sin que esto haya significado que se había tocado fondo. Tan sólo basta recordar que en 2019 y 2018 hubo periodos similares de bajas y ambos años fueron respectivamente el año más violento de la historia del país. Incluso es importante tener en mente que de agosto 2011 a mayo 2015 el homicidio y otros delitos bajaron consistentemente para luego repuntar a la actual crisis de violencia.

Si comparamos el bimestre enero-febrero 2019 contra el de este año, el homicidio doloso registra una disminución de carpetas de investigación del 3.65%. En lo particular Jalisco reportó 138 homicidios dolosos menos, lo que significa una disminución del 33% respecto al año pasado; Guerrero 77 homicidios dolosos menos, un 28% menos y Baja California 57 homicidios dolosos menos, un 14% menos.

Si eliminamos dichas tres entidades del agregado nacional 2019 y del 2020 y comparamos los mismos periodos, veríamos que el homicidio doloso a nivel nacional hubiese registrado un aumento del 2.29% y no la disminución reportada. Dicho análisis permite confirmar que las bajas a nivel nacional son efecto de los descensos en esos tres estados más que a un ejercicio de intervención nacional.

Además, es importante señalar que el primer bimestre de 2020, comparado con todos los bimestres desde que se cuenta con datos oficiales, sería el bimestre con la mayor tasa de feminicidio, violación y narcomenudeo; el segundo con la mayor tasa de homicidio doloso y extorsión; cuarto en robo a negocio y trata de personas.

En contraste lo que sí resulta un logro es la consolidación de la baja de homicidio culposo y robo a casa habitación, el primer bimestre 2020, comparado con todos los bimestres desde 1997 es el que reporta la tasa más baja y el robo de vehículo que se posiciona como el cuarto mejor año.

¿Es una buena noticia que bajen los delitos? ¡Indudablemente! ¡Menos víctimas que pagan las consecuencias de la impunidad y la violencia de nuestro país es una gran noticia!

No obstante, la violencia está lejos -muy lejos- de estar resuelta, las bajas actuales y las que podríamos ver (particularmente debido a la crisis sanitaria) no son un indicador de buenas políticas de seguridad, no hay evidencia que los descensos sean efecto de políticas nacionales; la violencia en contra de la mujer sigue rompiendo récords, una crisis que debe ser atendida con seriedad y urgencia, empezando por reconocer que lo que se ha hecho no ha funcionado y que debe repensarse de cero para evitar mantener viva la cultura machista o señalar como adversarias a las mujeres que manifiestan su inconformidad -tal y como sucede diariamente desde Palacio Nacional-; en lo local hay abandonos imperdonables, uno de ellos el de Colima, la entidad lleva cinco años como la de mayor tasa de homicidio doloso sin que parezca que a nivel nacional alguien se acuerde o busque atender dicha crisis.