Opinión

Estampas de un país convulso

El poder dura un sexenio, la vergüenza es para toda la vida. | Jorge Ramos Pérez

  • 05/10/2020
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México es un país vibrante. Sin embargo, se acumulan las estampas de la polarización y lejos de encontrar cauce se tensan, quizá como antesala de las elecciones del 2021.

En este contexto vale tener en cuenta que la reyerta es el ambiente en el que mejor se desenvuelve el presidente Andrés Manuel López Obrador. Y en muchos ámbitos de la vida pública se le sigue echando combustible a los problemas.

1. Miles de ciudadanos salieron el sábado 3 de octubre al Zócalo de la Ciudad de México ante el reto de López Obrador de renunciar si 100 mil se lo pedían en coro ahí en el zócalo. El planteamiento es pueril, pero el movimiento Frenaaa le tomó la palabra y le echó gasolina para que AMLO sonría socarrón. La presencia de miles de personas no es algo pueril, es el reclamo en contra de un gobierno. No eran 100 mil como presumían los organizadores, aunque tampoco cinco mil como minimizó el gobierno de la Ciudad de México. ¿Se traducirá en las urnas?

2. López Obrador fue de gira a Chihuahua y no invitó al gobernador Javier Corral Jurado a sus eventos. El pleito por el agua que tiene ya molesto a Estados Unidos ha crecido paulatinamente. Pero que el jefe del Estado mexicano haga un mohín de berrinche y ni siquiera salude en su tierra al mandatario, que como él es resultado del voto popular, pinta de cuerpo entero a López Obrador. El tabasqueño se jacta de sus giras al país, pero es un secreto a voces que se encierra en su hotel. Al paso saluda a la gente, escucha gritos de reclamo, pero es por encimita. Su labor como jefe de Estado pasa también por el diálogo con gobernadores, pero no lo hace.

3. El jueves 1 de octubre se inscribe como una más de las tristes fechas en las que la Suprema Corte de Justicia de la Nación se hinca ante el titular del Poder Ejecutivo. Sí, son famosos los gritos de secretarios de Gobernación en el sexenio calderonista a ministros para doblarlos. En la historia se ha documentado cómo desde el siglo XIX los presidentes iban amoldando a la Corte a sus intereses. El golpe suave de Ernesto Zedillo en 1995, sin embargo, dio pie a uno de los ajustes más benéficos para fortalecer al Poder Judicial. Es curioso que la Corte de Estados Unidos, el modelo del cual se construyó a la Corte mexicana, también en estos momentos se encuentre bajo asedio del presidente Donald Trump. El deceso de Ruth Bader Ginsburg abrió la puerta para el intento de Trump para meter mano a ese poder. En este espacio, antes de asumir el poder formal por parte de López Obrador, se anticipó que desde las entrañas del Poder Judicial se esperaba la genuflexión. Arturo Zaldívar confirma la hipótesis sobradamente. El aval de seis ministros a la consulta para enjuiciar a los expresidentes del “neoliberalismo” fue entregar la justicia a los designios de un solo hombre. Aunque si se lee con calma la pregunta aprobada, es posible pensar que entonces también se puede inferir la posibilidad de enjuiciar a AMLO por lo que hizo en 2018, 2019 y 2020 ya como presidente. Pero no, lo de López Obrador solo es show para acarrear votos. ¿Se traducirá en las urnas?

4. Fideicomisos. El presidente jura y perjura que son un nido de corrupción. Aceptemos como acto de fe la aseveración presidencial. ¿No hubiera sido más sencillo, entonces, denunciar y romper lo que haya que romper de los fideicomisos, para llevar a prisión a los culpables del desfalco? De nueva cuenta, como en muchos otros aspectos, prefieren matar al paciente con sus métodos de purificación. Y lo más lamentable es que el Poder Legislativo se somete al designio de un solo hombre.

5. Hugo López-Gatell, entre la soberbia y la impunidad. El subsecretario de Salud llega a los 80 mil decesos con la bendición de López Obrador. El fracaso en la estrategia para combatir la pandemia por covid no tiene, por ahora, el más mínimo costo político. Y así vamos al invierno. Lo que siguen sin comprender es que el poder les dura un sexenio, pero la vergüenza es para toda la vida. ¿Se traducirá en las urnas el costo?

6. El pleito por la dirección de Morena ya recibió el primer manotazo de López Obrador. Criticó el enanismo de los que aspiran al liderazgo del partido. No le gustan ni Mario Delgado ni Porfirio Muñoz Ledo. Quizá porque a su juicio nadie está a su altura. A pesar de todo ya decidió.

Este repaso relámpago a la agenda nacional solo muestra el perfil conocido de López Obrador: creciéndose ante la reyerta. Queda claro que AMLO no trae paz ni concordia, lo que según él tanto proclama con su “amor y paz”. En más de un caso se necesita al jefe de Estado, más que al político gritón de plazuela, como alguna vez describió Miguel Ángel Granados Chapa a un personaje político.

Punto y aparte. Alfonso Durazo va a gobernar Sonora. Esa es la expectativa morenista. Si operó como secretario de Estado en esa empresa es algo que para AMLO no tiene la menor importancia. ¿No que eran diferentes?

Punto final. Omar García Harfuch se dice atornillado a su silla en seguridad en CDMX.

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