Opinión

Estados Unidos, el gran “mediador de paz” en Medio Oriente

Un mediador en la región más inestable del planeta. | Jorge Iván Garduño

  • 27/02/2021
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A mediados del 2020, se anunció un acuerdo entre Israel y los Emiratos Árabes Unidos (EAU), el cual busca cambiar la dinámica de la geopolítica en todo el Medio Oriente, así lo anunciaron los altos funcionarios de la ONU, sin embargo, este acuerdo es visto como “histórico y muy positivo” por una parte de los países de la región, y es visto como un acuerdo de “alta traición a los palestinos” respecto al resto de naciones palestinas.

Debemos recordar que, unas de las grandes banderas de campaña de Donald Trump fue la de que conseguiría el acuerdo del siglo, él sí, a diferencia de todos sus antecesores, él sí conseguiría ese acuerdo de paz en Medio Oriente, esto, según él, gracias a su capacidad negociadora y su estilo para lograr acuerdos, para que por fin entre Israel y los Palestinos llegaran a ese gran acuerdo de paz. Esto sabemos no ocurrió, y estos acuerdos estuvieron encaminados en lograr empujar para que Trump se quedara en la Casa Blanca, lo cual no sucedió, sin embargo, dejó sembrada una semilla que podría continuar reacomodando definitivamente las piezas en Medio Oriente.

Es aquí donde reviste mayor trascendencia el anuncio de un acuerdo entre Israel y Emiratos Árabes Unidos, porque si bien no se ha logrado ese “gran acuerdo de paz” en Oriente Medio, sí es un gran avance para que otros países árabes suscriban acuerdos similares, algo que no está nada alejado de la realidad, y que la administración Trump logró, con sus reservas, pero lo alcanzó.

El acuerdo Israel-Emiratos Árabes Unidos, se trata de la formalización de una serie de lazos, que ya existían y que se venían trabajando y venían creciendo a lo largo de los años, entre Israel y los emiratos, aunque estos lazos se han ido estableciendo ya con otras naciones del Golfo, como es el caso de Egipto y Jordania, siendo entonces, los Emiratos Árabes Unidos fue apenas, en su momento, el tercer país árabe que se atreve a firmar este acuerdo de paz, y no es porque estuvieran en guerra, pero de alguna manera es el acuerdo de los inicios de relaciones diplomáticas entre ambas naciones.

Emiratos Árabes Unidos es una nación muy relevante de la región árabe, con una influencia en temas como Libia, Siria, Irán, por lo que no es una cosa menor tener este acuerdo con esta nación árabe. Por su parte, Israel se compromete a suspender por el momento la anexión de territorios ya ocupados, algo que sucedería pronto, según lo dicho por el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, y que aparentemente era algo ya inminente, esto hubiera provocado una inestabilidad geopolítica en toda la región.

Así que lo que hace Netanyahu es congelar un asunto que no se le veía viabilidad y que hubiera puesto a su nación en un estado de ilegalidad, y con esto, obtiene el visto bueno de los Emiratos Árabes Unidos, logrando una victoria diplomática, mientras que del lado de Palestina las voces en contra de este acuerdo no se han hecho esperar y califican ya como una traición a lo realizado por el país árabe, considerando esta acción política como grave que afecta la diplomacia palestina y aísla a la Autoridad Nacional Palestina, en un momento en el que deberían de recibir el apoyo de sus “hermanos” árabes, según lo dicho por sus dirigentes.

Meses posteriores a este acuerdo, y previo a que terminara la administración Trump y algunos hace apenas algunas semanas, se obtuvieron otros acuerdos similares entre Israel y naciones, o están en vías de anunciarlo, como Omán, Bahréin, Qatar, Marruecos, sin importar quién sea el inquilino de la Casa Blanca, este es un hecho de notable trascendencia, ya que Estados Unidos se está levantando como un mediador que puede alcanzar acuerdos en la región más inestable del planeta: Medio Oriente y, sobre todo, esto es más urgente para recuperar la hegemonía mundial que los norteamericanos perdieron frente a sus rivales rusos o chinos, y que ahora en la administración Biden están decididos a recuperar y alcanzar.

Tiempo al tiempo.

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