Opinión

Estado Natural

La justicia se toma por los ciudadanos cuando el Estado falla. | Julio Castillo López

  • 05/08/2020
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En días pasados la circulación de más de un video en donde ciudadanos golpeaban o linchaban a asaltantes llamó la atención. No es la primera vez que se ven ese tipo de materiales y fuera de que instintivamente verlos provoca cierta empatía y hasta gusto, son el síntoma directo de que vivimos un Estado fallido y ante la falta de capacidad del gobierno para garantizar la seguridad de los ciudadanos, el mexicano regresa a su “Estado Natural” en donde la justicia se hace por mano propia y a criterio del agraviado. Algunos comentarios al respecto:

· El concepto del “Hombre en Estado Natural” es propio de Hobbes y define, tanto en la obra del autor como lo hacen decenas de autores posteriores, que el ser humano cede el uso de la fuerza (su Estado Natural) a la sociedad cuando se integra en ella, y con esto la justicia y el uso de la fuerza se vuelve monopolio del Estado. Por lo tanto y bajo un esquema histórico la función primordial y fundacional de las hordas, las comunidades, las sociedades y el moderno Estado Nación es que sus integrantes gocen de seguridad y cuando el Estado no puede o no quiere se genera un Estado Fallido, y el hombre vuelve a su Estado Natural e intenta sobrevivir haciéndose justicia por su propia mano.

· No es la primera vez que a un gobierno de la Ciudad de México o al mismo Andrés Manuel López Obrador le pasa algo así. Podemos recordar hace más de una década un día triste que en Tláhuac fueron linchados y calcinados policías federales. La historia es mucho más compleja que un asalto en transporte público o en la calle, de hecho, en aquél entonces, Marcelo Ebrard era el encargado de la seguridad en la ciudad y fue retirado de su cargo por Vicente Fox.

· El mes pasado fue el segundo mes más violento del año, se han perdido millones de empleos en lo que va de la crisis sanitaria y la caída del crecimiento ya va en dos dígitos negativos. Lo lógico (y como ya declararon las autoridades) es que la inseguridad siga creciendo y por lo tanto seguirán saliendo escenas de justicia callejera y en cada una de ellas lo que se asoma es una verdad innegable: el Estado no puede darles seguridad a los ciudadanos.

· Ahora, el Estado mexicano ni ningún Estado en el mundo podría garantizar la seguridad en un país en donde la inmensa mayoría son agraviados; o, dicho de otro modo, es imposible garantizar la seguridad en un país en donde cada hora se cierran 7 compañías y se pierden casi 14 mil empleos, en donde en cada hora mil 366 mexicanos entran en la pobreza, 20 son asesinados por el crimen organizado y 25 mueren de covid-19.

La justicia se toma por los ciudadanos cuando el Estado falla y en las crisis que hoy atravesamos el Estado ha fallado de muchas maneras. No sólo es la falta de seguridad y los linchamientos, eso son consecuencias, es la inactividad y falta de respuestas cuando son indispensables. La violencia y la inseguridad se puede reducir enfrentándolas, pero en este caso particular su raíz es la falta de políticas públicas eficaces para que no se pierdan empleos y se generen oportunidades. No vimos que los ciudadanos lincharan a un integrante del crimen organizado o al “Marro”, lincharon a ladrones de carteras y celulares.

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