Opinión

Estaba a punto de ver a sus hijos pequeños…

Al igual que otros narcotraficantes históricos, El Chapo cedió a su impulso paternal.

  • 08/01/2016
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Al menos cuatro refriegas entre marinos y escoltas de Joaquín Guzmán y una intensa movilización de personal naval mexicano (cerca de 2 mil elementos) y de los Estados Unidos anunciaban que el cerco sobre el capo del cártel de Sinaloa se cerraba cada vez más hasta asfixiarlo, entorpecer sus movimientos, bloquearle salidas y orillarlo a salir de su zona de protección para detenerlo vivo o muerto.

 

Ocurrió lo primero. En su tierra, sí, pero no en su zona segura. Fue en un traslado que lo hubiera llevado a otro punto al norte del país para encontrarse con sus hijas y sus hijos que viajaron desde Estados Unidos para verlo en el rancho La Tuna.

 

Fue en ese sitio en donde se dio uno de los últimos enfrentamientos entre infantes de la Unidad de Operaciones Especiales (UNOPES) de la Marina que lo detectaron tras recibir datos precisos de sus pares norteamericanos sobre sus movimientos.

 

Los marinos estuvieron cerca de detenerlo un caserío rústico enclavado de la zona serrana cercana al triángulo dorado formado por el vértice entre Chihuahua, Durango y Sinaloa. Los escoltas del Chapo –una treintena de hombres– lograron distraer a los marinos pero en la huida el capo cayó por una pendiente y se lastimó seriamente una pierna y la nariz.

 

Mandos de inteligencia naval recibieron datos sobre probables fracturas sufridas por Guzmán Loera aquel día. De ser cierto, dijeron en su momento, su movilidad se limitará más y su círculo de seguridad se reducirá de manera importante.

 

Y así fue. De los treinta o cuarenta hombres que lo protegían en la sierra de Sinaloa, su escolta se fue reduciendo hasta quedar en un puñado de individuos que, además redujeron drásticamente sus comunicaciones vía teléfonos celulares e internet.

 

La Marina movilizó desde julio de 2015 a unos dos mil efectivos en distintas áreas y estructuras de inteligencia naval, tanto en la Ciudad de México como en tres estados y cinco zonas operativas en Durango y Sinaloa.

 

La otra parte del trabajo naval se dio con el US Marshal Service, con la DEA y con expertos del FBI. La cacería de El Chapo involucró a expertos antinarco de varios países como Colombia, Estados Unidos y Guatemala. También autoridades de inteligencia de Israel se sumaron en algún momento a la búsqueda del capo, logrando ubicar, entre sus avances fundamentales, sus vías de escape y ocultamiento en las zonas serranas entre Durango y Sinaloa.

 

Guzmán Loera fue detenido como otros narcotraficantes históricos que cedieron al impulso de reencontrarse con sus hijos, como ocurrió con Pablo Escobar quien fue ubicado por la DEA y el Bloque de Búsqueda tras llamar por teléfono a su hijo para felicitarlo por su cumpleaños.

 

Desde su segunda fuga ocurrida el 11 de julio de 2015, Guzmán Loera pasó por el Estado de México, por Querétaro y luego, vía aérea, hacia Guerrero, Colima y finalmente a Sinaloa, en donde resistió la cacería que sobre él desataron autoridades mexicanas y estadunidenses durante casi ocho meses de intensa labor en la que la Armada de México y el Ejército llevaron una labor de coordinación pocas veces vista, aunque la captura fue hecha al final por infantes de Marina.

 

La Secretaría que encabeza el almirante Vidal Francisco Soberón, informó en el comunicado 005/16, sobre el enfrentamiento de sus integrantes con gente armada den Los Mochis, Sinaloa, en la madrugada del 8 de enero.

 

El comunicado indica que “durante un operativo en un domicilio en la ciudad de los Mochis, Sinaloa, personal de Infantería de Marina fue agredido con disparos de armas de fuego por presuntos integrantes de la delincuencia organizada”.

 

De acuerdo con el documento, fue una denuncia anónima la que llevó a los marinos a investigar a un grupo de gente fuertemente armada en una casa de la zona.

 

Los infantes de Marina llegaron al sitio y fueron recibidos a tiros. El enfrentamiento fue inevitable y en él murieron al menos cinco personas y otras seis fueron detenidas, entre ellas Joaquín Guzmán Loera.

 

En las horas siguientes la Marina y la DEA se dieron a la tarea de identificar con precisión a cada uno de los detenidos. Cerca del mediodía, el presidente Enrique Peña Nieto recibió la confirmación y tuiteó la noticia.

 

Horas más tarde dos de los hijos del Chapo –Iván Archivaldo y Alfredo– tuitearon amenazas y su rencor al mandatario por la recaptura.

 

Habrá una tercera vez, amenazaron.

 

@JorgeMedellin95

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