Opinión

Esos gallos ya tienen su maíz

El fantasma de Porfirio Díaz se pasea por la mayoría de las curules recordándonos el significado del verbo maicear.

  • 10/08/2014
  • Escuchar

Desde el porfiriato a la fecha la cultura política de México no ha cambiado y con Peña Nieto el hecho queda más que patente. Durante la dictadura muchos opositores al régimen sucumbieron ante la represión o frente a los encantos del dinero, los cargos públicos o el halago de la prensa controlada por el régimen.

Al viejo dictador se le atribuyen frases que resumen muy bien las dos caras de su régimen. La represiva con “fusílenlos en caliente” y la de la cooptación económica de los opositores con “joyas” de la filosofía política como “ese gallo quiere maíz” o “perro con hueso en la boca, ni muerde ni ladra”.

El breviario ideológico de Porfirio le queda a la medida al PRI de hoy, al gobierno de Peña Nieto y, por supuesto, a la inmensa mayoría de legisladores y legisladoras que han cedido a los encantos de los fistoles de oro, los carros último modelo y una serie de prebendas que se coronan con los irregulares depósitos bancarios millonarios para las distintas bancadas representadas en el Congreso.

Estas “subvenciones extraordinarias” pueden ser manejadas con total impunidad por los coordinadores parlamentarios de cada partido ya que no son fiscalizados. Son un jugoso “regalo” que se da en contexto de la aprobación de las reformas de Peña Nieto entre las que destaca la privatización del petróleo.

Estas reformas hubieran sido imposibles sin el Pacto por México que significó la transformación del Congreso de la Unión en una simple oficialía de partes donde se vota lo ya aprobado en una mesa aparte entre los dirigentes de PRI, PAN y PRD y los personeros de la Presidencia de la República.

Así las y los legisladores aprueban dictámenes que ni siquiera han leído, el debate no existe en ninguna de las dos cámaras, surge la existencia de “manos oscuras” que cambian redacciones… y ahora se conoce que también hay manos oscuras que depositan subrepticiamente millones de pesos a las cuentas de las bancadas.

Mientras, lo que se ve, es una pléyade de diputados y senadores domesticados, que aplauden o abuchean dentro de los márgenes establecidos por “el Pacto”, indolentes con el país y sonrientes como quien se ha sacado la lotería, como quien observa la desgracia desde un mullido sillón con una copa de vino en la mano.

No son más de 20 los diputados que realizan su trabajo con decoro, que no negocian sus protestas, que votan de la misma manera en la que piensan, que son leales al país. Mientras, el fantasma de Porfirio Díaz se pasea por la mayoría de las curules recordándonos el significado del verbo maicear.

 

@martibatres

Para La Silla Rota es importante la participación de sus lectores a través de  comentarios sobre nuestros textos periodísticos, sean de opinión o informativos. Su participación, fundada, argumentada, con respeto y tolerancia hacia las ideas de otros, contribuye a enriquecer nuestros contenidos y a fortalecer el debate en torno a los asuntos de carácter público. Sin embargo, buscaremos bloquear los comentarios que contengan insultos y ataques personales, opiniones xenófobas, racistas, homófobas o discriminatorias. El objetivo es convivir en una discusión que puede ser fuerte, pero distanciarnos de la toxicidad.