Opinión

Escenarios económicos para 2016

Los insuficientes empleos de alto valor agregado y que otorguen mejores salarios han frenado el crecimiento económico del país.

  • 06/01/2016
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El 2016 comenzó con noticias desafortunadas en materia económica: El dólar nuevamente va a la alza, a la vez que se presentó una caída generalizada en las cotizaciones en el mercado bursátil mexicano derivada de los datos negativos de las operaciones en la bolsa de China, y de una nueva caída en los precios del petróleo crudo.

 

Con este panorama desalentador para la economía mexicana en el 2016, es conveniente preguntarnos de dónde venimos y a dónde vamos.

 

Como bien sabemos, el 1º de diciembre de 2012 comenzó la gestión presidencial de Enrique Peña Nieto, y tres años después no se advierte que exista confianza por parte de la sociedad en el rumbo económico que ha tomado el país, ni tampoco que podamos esperar un escenario atractivo para el 2016.

 

En efecto, los indicadores de confianza del consumidor y empresarial en los que se muestra el nivel de optimismo que prevalece respecto de la situación financiera, son un duro recordatorio de que no existe una percepción de mejoría.

 

 

La gráfica muestra que hay una perspectiva a la baja al comparar la situación económica actual de los consumidores con aquella que vivían el año anterior; asimismo, no existe optimismo respecto de que la economía pueda mejorar en el año siguiente.

 

En el sector empresarial las expectativas sobre la situación económica presente del país son peores que las del ciudadano común, ya que el índice de confianza promedio de los tres sectores (construcción, manufacturas y servicios) muestra en éste último trimestre el puntaje más bajo del periodo, con una drástica caída de casi diez puntos en los tres años de gobierno priísta.

 

 

De igual manera, el empresariado mexicano no se muestra optimista sobre la situación económica futura del país, en la que también se observa una clara tendencia a la baja, perdiendo más de cinco puntos durante el periodo observado.

 

Pero no se trata solamente de una “percepción” o una “ausencia de optimismo”, los datos duros que obran en poder del INEGI, alguno de los cuales son retomados por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público al rendir trimestralmente al Congreso de la Unión los “Informes sobre la situación económica, las finanzas públicas y la deuda pública”, demuestran que, al existir dos trimestres consecutivos de contracción en las principales actividades económicas, nos encontramos en una fase de recesión técnica.

 

Esta afirmación se sostiene en diversos indicadores como el Coincidente,[1] el Global de la Actividad Económica[2] y el Mensual de la Actividad Industrial[3], que actualmente se encuentren casi por debajo del valor base de cien puntos; el peor momento de estos indicadores conforme a los valores que tenían al inicio de la actual gestión presidencial.

 

 

Otro dato revelador sobre la actividad económica, es el del empleo en México. ¿Verdaderamente han aumentado?

 

Partiendo de la información disponible en la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE)[4] del INEGI, y haciendo un comparativo del primer trimestre de 2013 al tercer trimestre de 2015, podemos afirmar que los empleos que han crecido en el país son los de aquellos que ganan hasta un salario mínimo (511,870 personas más), los que reciben más de uno salario mínimo pero no rebasan de dos (se han incrementado en un millón y medio de personas); y quienes reciben de dos a tres salarios mínimos (87,091 personas).

 

Sin embargo, la caída en los empleos que remuneran más de tres salarios mínimos es drástica: 166 mil personas han dejado de laborar en puestos que pagan más de tres y hasta cinco salarios mínimos –tal como se observa en la gráfica siguiente– y otras 679 mil 618 personas han dejado de percibir más de cinco salarios mínimos. Estos datos confirman lo que dijimos en meses pasados:[5] En el gobierno de Peña Nieto la clase media ha sufrido más el empobrecimiento, la pauperización y la pérdida de su poder adquisitivo.

 

 

 

En este contexto, si bien el Gobierno Federal defiende los datos relativos a los empleos y salarios en función de la tasa de desocupación y de las personas afiliadas al Instituto Mexicano del Seguro Social, lo cierto es que la evidencia estadística demuestra que ha disminuido el número de trabajadores bien remunerados, lo cual significa que en México no hay suficientes empleos de alto valor agregado y que otorguen mejores salarios.

 

Las “buenas noticias” presumidas por el gobierno de Peña Nieto en cuanto a empleos creados caen por su propio peso; los resultados del Índice de la Tendencia Laboral de la Pobreza[6] elaborado por el CONEVAL -publicados en noviembre de 2015- nos señalan que, al finalizar el tercer trimestre de 2015, el ingreso laboral per cápita[7] nominal es de $1,999.68 con una tendencia a la alza desde el cuarto trimestre de 2012 y hasta el tercer trimestre de 2015.

 

Sin embargo, si consideramos cuál ha sido la evolución de la inflación en ese mismo periodo a fin de mostrar el poder adquisitivo real de ese ingreso laboral per cápita, existe una diferencia de 16.54% ubicándose en $1,668.93 pesos mensuales.

 

El problema no termina ahí, pues si solamente consideramos los precios de la canasta básica alimentaria por persona al mes (esto es la línea de bienestar mínimo[8]) al cierre del tercer trimestre de 2015, el ingreso laboral per cápita es de $1,548.05 pesos mensuales.

 

Así, al haber empleos de baja calidad y salarios de bajo poder adquisitivo, el mercado interno se mantiene sin dinamismo, incapaz de el motor del crecimiento económico que requiere el país; es por eso que el consumo privado no ha podido recuperar los niveles observados antes de la gestión actual, que ha utilizado al sector público para tratar de minimizar el impacto negativo de dicha caída.

 

 

Considerando todos estos datos, ¿qué expectativa tenemos para 2016?

 

A lo largo de primer semestre de 2015 se generó una alta expectativa ante la posibilidad de que la Reserva Federal de los Estados Unidos incrementara su tasa de interés y las consecuencias de esta medida para la economía mexicana; así, el pasado 17 de diciembre nos enteramos del incremento en un cuarto de punto porcentual para situarse en 0.50%, después de que se hubiera mantenido en 0.25% durante 7 años continuos.

 

En concordancia con ello, el Banco de México también incrementó en un cuarto de punto porcentual su tasa de interés de referencia, pasando de 3% a 3.25%, una medida “espejo” de la política monetaria que debido al incremento que tendrán las tasas de interés en la banca comercial, repercutirá en una menor adquisición de bienes y servicios a través del crédito al consumo, una menor demanda de créditos hipotecarios y automotrices –so pena de endeudarse con tasas más altas que en 2015– y en un minúsculo ahorro para quienes tengan la posibilidad de mantener “guardaditos” en las instituciones financieras.

 

En concordancia con el incremento de la tasa de interés de la Reserva Federal, que ha tenido como consecuencia la apreciación de la moneda norteamericana frente al resto de las divisas, el incremento en el precio del dólar se mantendrá constante durante 2016, siendo poco prudente aventurar un “techo de cristal” o una “barrera psicológica” para la paridad cambiaria promedio.

 

 

Esta tendencia a la alza en el tipo de cambio del dólar FIX (el que sirve para liquidar obligaciones en moneda extranjera) forzosamente debe ser analizado a la luz de la balanza comercial,[9] pues si bien la teoría económica señala que en un escenario como el anterior las exportaciones mexicanas deberían salir beneficiadas de la apreciación del dólar frente al peso, lo cierto es que con la información mostrada por la Secretaría de Hacienda en el Informe de Finanzas Públicas del Tercer Trimestre de 2015, la balanza comercial no muestra el superávit esperado, sino todo lo contrario como se observa en la gráfica.

 

 

Es importante destacar que en el Informe sobre la situación económica, las finanzas pùblicas y la deuda pública elaborado por la Secretaría de Hacienda en el tercer trimestre de 2015, no se incluye la información actualizada sobre la balanza comercial, la inversión pública frente a la privada o el consumo público y privado, sino que las cifras preliminares se mantienen hasta el segundo trimestre de 2015, siendo prudente esperar a que el último informe trimestral contenga la información que muestre el esperado efecto positivo en las exportaciones mexicanas de la caída del peso frente al dólar.

 

Por lo que corresponde al precio del petróleo, la perspectiva global es de precios bajos por tener una oferta mundial que supera claramente la demanda del producto.

 

 

De acuerdo con los datos del Oil Market Report de la Agencia Internacional de Energía, al cierre del tercer trimestre de 2015, no se espera que la demanda mundial de petróleo rebase los noventa y siete millones de barriles diarios (mbd) para finales de 2016, cuando ya desde noviembre de 2015 la oferta mundial es de 96.91 mbd.

 

Al escenario anterior debe añadirse la reciente determinación de la Organización de los Países Exportadores de Petróleo (OPEC) de abandonar sus límites de producción para maximizar su oferta a pesar de los precios bajos.[10] Considerando los excedentes que tienen en reservas los países pertenecientes a la OPEC, ésta táctica predatoria hará que los agentes no relacionados –como México– disminuyan su producción drásticamente.[11]

 

Con la incertidumbre en los mercados bursátiles, el precio del petróleo en mínimos históricos, un tipo de cambio en constante ascenso, pocos empleos y mal pagados, con el consumo interno contraído, con tasas de interés y crédito caros, y una desconfianza rampante en el sector empresarial respecto a la economía nacional, la pregunta que el gobierno federal y su gabinete económico deberían responder es: ¿A dónde y cuándo van a mover a México?

 

@JVillalobosS

 

 

[1] Se trata de un indicador compuesto, conformado por series económicas que presentan un comportamiento similar al de la economía en su conjunto, es decir, es un indicador cuyos picos y valles coinciden con los puntos de giro del ciclo económico. http://www3.inegi.org.mx/sistemas/Glosario/paginas/Contenido.aspx?ClvGlo=sccsicca&nombre=012&c=27810&s=est

 

[2] Permite conocer y dar seguimiento, en el corto plazo, a la evolución del sector real de la economía. Cfr., http://www.inegi.org.mx/est/contenidos/proyectos/cn/igae/

 

[3] Mide la evolución mensual de la actividad productiva del país. Véase: http://www.inegi.org.mx/est/contenidos/proyectos/cn/ai/

 

[4] www.inegi.org.mx/est/contenidos/Proyectos/encuestas/hogares/regulares/enoe/

 

[5] http://lasillarota.com/mover-a-mexico-a-la-pobreza-y-desigualdad/Jorge-Villalobos-Seanez#.VowpPxXhDIU

 

[6] http://www.coneval.gob.mx/Medicion/Documents/ITLP/2015/3er_trim_2015/ITLP_NACIONAL_2015.pdf

 

[7] Cociente del ingreso mensual por trabajo recibido por toda la población, dividido entre la población total.

 

[8] Para medir la pobreza CONEVAL utiliza dos líneas de ingreso: la línea de bienestar mínimo que equivale al valor de la canasta alimentaria por persona al mes; y la línea de bienestar, que equivale al valor total de la canasta alimentaria y de la canasta no alimentaria por persona al mes. www.coneval.gob.mx/Medicion/MP/Paginas/Lineas-de-bienestar-y-canasta-basica.aspx

 

[9] Se trata del saldo total entre las importaciones y exportaciones de nuestro país.

 

[10] Tan sólo en noviembre la producción en los países de la OPEC se incrementó de 50,000 barriles diarios a 31.73 millones de barriles diarios, una tercera parte de la demanda mundial en el tercer trimestre de 2015.

 

[11] El portal de información financiera Bloomberg reportó que la Agencia Internacional de Energía predijo una reducción global de 600,000 barriles diarios para 2016, cuando el promedio en 2014 fue de 2.4 millones de barriles diarios. Véase: http://www.bloomberg.com/news/articles/2015-12-11/iea-sees-oil-glut-lasting-until-late-2016-as-opec-keeps-pumping