Opinión

Escenario postelectoral

Las leyes electorales ya no pueden ser reformadas para la elección presidencial

  • 09/06/2017
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Muchas son las reflexiones que pueden hacerse sobre la jornada electoral del pasado domingo. Los resultados aún no son definitivos, los cómputos iniciaron el miércoles y se prevén impugnaciones de los partidos políticos para combatir estos resultados.

El Estado de México y Coahuila centraron la atención de medios de comunicación y partidos políticos. Las dos elecciones más cerradas nos dejaron varias lecciones. En primer lugar, las irresponsabilidades de los partidos políticos de autoproclamarse ganadores de la contienda electoral sin conocer los resultados. ¡En la tarde del domingo todos eran ganadores! Con este tipo de actos los partidos políticos generan un estado de incertidumbre entre la ciudadanía y minan la credibilidad en los resultados electorales.

Por otra parte, las encuestas de salida hicieron frente a un obstáculo que se presenta cada vez con mayor frecuencia: electoras y electores que no quieren revelar el sentido de su voto por lo que prefieren no contestar o indicar un partido o candidato distinto al que votaron. La lección para partidos, candidatos, candidatas y ciudadanos es que los únicos que pueden dar resultados electorales con certeza son las autoridades electorales. Por decisión de los propios partidos los cómputos se inician el miércoles posterior a la jornada electoral. Fue determinación de los partidos políticos que los cómputos iniciaran días después de la jornada electoral en todo el país cuando en algunas entidades federativas, como el Distrito Federal, los cómputos se iniciaban el mismo día de la elección, con la entrega del primer paquete electoral.

La incertidumbre respecto a los resultados electorales tiene solución: el uso de urnas electrónicas. La tecnología es aliada importante de los procesos electorales, no sólo ayuda a reducir costos, a acortar procesos, a acercar a la ciudadanía con las autoridades electorales sino que, además, permite conocer los resultados de una elección en cuanto termine la jornada electoral. La certeza en los resultados electorales es la columna vertebral de la consolidación democrática de nuestro país. Escenarios postelectorales complejos, largos y conflictivos se verían minimizados si contáramos con los resultados electorales el mismo día de la elección.

Para los escépticos de las urnas electrónicas resulta necesario recordar que en varias entidades federativas ya se usan las urnas electrónicas. No todas están conectadas a red, por lo que no pueden ser hackeadas; tienen batería propia, por si no hubiera luz; imprimen comprobantes de voto; permiten modificar las boletas electorales electrónicas, por lo que no tendríamos en boletas en las que aparecen personas que ya no ocupan una candidatura; permiten ser verificadas y auditadas.

La Ciudad de México ha sido pionera en el uso de la tecnología de la información y comunicación en las elecciones. Las urnas electrónicas, el voto en el extranjero por internet, lectores ópticos, entre otros, han sido utilizados exitosamente en la capital del país. Sí, nuestra democracia es cara, pero lo es por dos razones: las leyes aprobadas por los propios partidos políticos con diversos candados y procedimientos para cada etapa del proceso electoral que encarecen la organización de las elecciones, a lo que se suma la desconfianza que siembran los partidos políticos respecto a los resultados electorales. La tecnología es una de las soluciones para ambos temas: reduce la incertidumbre y disminuye los costos de los procesos electorales.

Las leyes electorales ya no pueden ser reformadas para la elección presidencial del año que entra, pero no cabe duda que existen diversos temas que tiene que ser ajustados o modificados y que entre éstos se encuentran diversas etapas de proceso electoral, en particular, la de resultados electorales.

@C_Humphrey_J


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