Opinión

EPN o el fracaso de la telecracia

Como ya dijimos, Peña Nieto no ha dado buenos resultados ni para él mismo.

  • 07/09/2014
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Peña Nieto está reprobado. A pesar del millonario gasto en propaganda y medios de comunicación de su gobierno es un gobernante desprestigiado ante la ciudadanía. El dispendio es escandaloso. Según datos aportados por Jenaro Villamil (Proceso No. 1974) en sus dos primeros años de gobierno Peña Nieto ejercerá más de 9 mil millones de pesos en promocionarse en medios y, hasta hoy, en ese rubro sus resultados son pésimos ya que su aprobación entre la ciudadanía no es mayor al 50%.

 

Por si esto fuera poco, todas las encuestas existentes muestran que existe un rechazo mayoritario a sus reformas, especialmente a la que tiene que ver con la privatización del petróleo, y que el grueso de los ciudadanos están a favor de que se realice una consulta popular sobre el tema.

 

Existe una especie de vacío simbólico del poder institucional. La voz de Peña Nieto es la más oída. Su imagen es la más vista. Pero no es el personaje más influyente.

 

Su informe fue una recopilación de todos los agravios hacia los mexicanos. El suyo es el peor gobierno que ha tenido el país en mucho tiempo. Cuenta con el récord de haberse ganado el rechazo popular más rápido incluso que el de Felipe Calderón y Carlos Salinas de Gortari. En la actualidad no llega a una aprobación que llegue al 50% de los ciudadanos. El descrédito de Peña Nieto es mayoritario.

 

Peña Nieto está reprobado en todas las materias. Incluso en las que se propuso despuntar. Tiene calificaciones insatisfactorias en derechos humanos, en democracia, en soberanía nacional, en desarrollo y justicia social, en distribución del ingreso y también en desarrollo económico.

 

Llevamos dos años consecutivos en los que las autoridades financieras tienen que hacer ajustes a la baja hasta tres veces al año respecto a las metas de crecimiento económico para quedar finalmente apenas por encima del dos% que es el mismo porcentaje del crecimiento de la población. Es decir, el crecimiento de la economía con Peña Nieto es igual a cero en términos reales.

 

Tampoco se están creando los empleos que demandan las nuevas generaciones. En este gobierno el desempleo ha alcanzado niveles mayores a los reportados en la crisis económica de 2009 y, contrario a lo que reza la publicidad oficial, los puestos de trabajo que se han generado son pocos y mal pagados. Cada vez son más los trabajadores a los que su sueldo no les alcanza para comprar la canasta básica.

 

Las reformas de Peña no han servido para nada más que para que la élite haga grandes negocios.

 

Los únicos que han festejado y están felices con las reformas de este gobierno son las transnacionales. En cambio, el pueblo de México ha recibido puros golpes: le quitaron el derecho a un empleo permanente a través de la reforma laboral. A los maestros les arrebataron el derecho a la permanencia y estabilidad en su trabajo. A los pequeños contribuyentes como locatarios de mercados, dueños de tienditas, tlapalerías o estéticas les dan un trato fiscal como si fueran grandes empresas y ahora están obligados a hacer declaraciones fiscales y a tener una terminal electrónica para cobrar.

 

Y por último está la reforma energética significa un atraco cínico de las riquezas del país en detrimento del futuro de las nuevas generaciones y de la economía de las familias que pagarán la privatización con más impuestos.

 

Como ya dijimos, Peña Nieto no ha dado buenos resultados ni para él mismo. El despilfarro en medios no le ha alcanzado para convencer a la gente que ni cree en sus spots ni confía en sus reformas. 

 

@martibatres

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