Opinión

¿Entregar o no los datos biométricos?

El INE considera que está impedido legalmente para entregar los datos biométricos de las personas inscritas en el padrón electoral. | Fernando Díaz Naranjo

  • 27/01/2020
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En los últimos días se ha generado una importante controversia mediática por la solicitud formal del gobierno federal para que el Instituto Nacional Electoral (INE), le proporcione los datos biométricos de los ciudadanos que se encuentran en el padrón electoral.

Inclusive se hizo tendencia en Twitter el hashtag #YoNoAutorizo en referencia a la negativa para que el Gobierno Federal tenga dicha información de los ciudadanos.

Algunos consejeros electorales del mismo modo manifestaron en sus redes sociales que NO era posible atender dicha petición, salvo a través de la autorización expresa de cada uno de los ciudadanos.

La única forma en que el INE entrega alguna información es por alguna resolución de carácter judicial que no es el caso.

Desde la administración federal, encabezada por la Secretaría de Gobernación consideran que dicha información es fundamental para la actualización del Registro Nacional de Población para que, con ello, se pueda crear la cédula única de identidad para todos los mexicanos.

El INE, por su parte, considera que está impedido legalmente para entregar los datos biométricos de alrededor de 90 millones de personas inscritas en el padrón electoral.

Es importante referir que los datos biométricos contienen diversas propiedades físicas y fisiológicas de cada persona; el INE recaba tanto la huella dactilar (en este caso las 10 huellas dactilares) y el rostro (rasgos faciales).

Esta información es resguardada por el INE junto con otra serie de datos como el nombre de la persona, su domicilio, la sección electoral a la pertenece, entre otros.

En este sentido, el INE manifiesta que, conforme a la Constitución Política, las leyes Federal y General de Transparencia y Acceso a la Información Pública, así como la Ley General de Protección de Datos Personales en Posesión de Sujetos Obligados, le corresponde resguardar la información que registra año con año de las y los mexicanos mayores de 18 años.

En 1992 la entonces legislación electoral obligaba al otrora Instituto Federal Electoral (IFE), que era una dependencia gubernamental, a entregar su base de datos a la Secretaría de Gobernación para la conformación de la cédula de identidad. Sin embargo, con una reforma electoral en 1996 la autoridad electoral federal administrativa adquirió autonomía y se le obligó a la confidencialidad de los datos que recaba para la conformación tanto del padrón como de las listas nominales de electores.

Además, en el año 2000 se crea la Ley de Transparencia y Protección de Datos Personales en la que se establecieron y se han reforzado desde entonces, tanto la confidencialidad como el resguardo de los datos personales de todas las personas.

No obstante, algunos consejeros electorales han planeado, luego de que ya hubo una reunión entre autoridades del Gobierno Federal y el INE, la posibilidad de que la autoridad electoral podría hacerse cargo de credencialización de la población menor de 18 años para que toda la población cuente con una identificación oficial.

Ante este panorama tenemos, al menos hasta el momento, dos posiciones encontradas y dos escenarios.

El primer escenario es que el INE no entregue la información lo que le llevaría al Gobierno Federal a invertir en una suma muy considerable de recursos para la conformación de la cédula de identidad. Este panorama se ve de muy difícil instrumentación principalmente por la política de austeridad de la presente administración federal.

En un segundo escenario, sería justamente que el INE se haga cargo de registrar y emitir las respectivas credenciales de identificación a los menores de 18 años. Así, toda la población tendría una identificación confiable que, en los hechos, juega prácticamente él papel de cédula de identidad nacional.

Este último panorama seguramente generará un gasto mucho menor que es un referente importante a considerar por la presente administración.

Sin embargo, el camino aún se ve largo y sinuoso, por lo que estaremos al pendiente del mismo.

¡Hasta la próxima!

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