Opinión

Entre la seguridad y la mezquindad

Se ataca la imagen de García Harfuch para que no sea el futuro encargado de la seguridad pública del país. Pero, tarde o temprano, él lo será. | César Gutiérrez

  • 26/01/2021
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La lealtad nunca se logrará imponer por medio de la fuerza, ni siquiera funciona ante el miedo o la intimidación; al contrario, provoca el menosprecio de quien lo practica. La lealtad es una elección que sólo los hombres bien nacidos conocen. Por consiguiente, de manera paralela van de la mano la honradez y el honor. Es una línea muy delgada entre el verdadero cumplimiento del deber y la frontera de la sumisión simulada. De ahí radica la fortaleza del Ejército mexicano porque, a través de los tiempos, se ha visto cómo los militares cumplen sin entrar en detalles de ejecución las órdenes del presidente. 

Hoy nadie se está peleando por realizar el trabajo y brindar resultados, más bien, buscan saciar su ambición de poder tratando de obtener cargos de gobernadores, presidentes municipales y la reelección como legisladores en las próximas elecciones, debido a su cercanía con la silla presidencial. 

Hasta el momento no se han logrado reactivar la economía y el empleo; mejorar la seguridad y la contención en la salud; temas relevantes para poder unificar y pacificar al país. México requiere urgentemente un equilibrio. Hoy es necesario que el ejecutivo nombre a funcionarios que realmente puedan materializar el proyecto de nación. Es mejor hacer una cosa bien que cien mal. El costo político será muy alto de seguir manteniendo a empleados públicos ineficientes.

Hoy México requiere que sus funcionarios se coloquen el overol y pongan el ejemplo de luchar brazo con brazo con su personal para llevar a cabo la construcción de un México diferente. Las palabras muertas no sirven de nada, ante las necesidades y los problemas que laceran a los ciudadanos.   

México está cansado de tanta justificación de ineficiencia. Hoy todo México vive el dolor de un luto nacional por los fallecimientos de covid-19. Esto es una muestra tangible de que no se ha utilizado la inteligencia para contener la tasa de mortalidad y letalidad. Las decisiones han sido erróneas, comparando incluso a México con otros países.    

Es necesario hacer un planteamiento que pueda crear estrategias a corto, mediano y largo plazo en coordinación con los tres niveles de gobierno y el sector privado. Ya no podemos seguir así. Los impuestos y las deudas nos están llevando al borde de un colapso, ¿Cuántos mexicanos deben morir o perder sus bienes para comprenderlo? México clama sed de justicia que no puede llegar. ¿A qué se debe tanta omisión?

Por otro lado, como he venido analizando, en el caso del General Cienfuegos han surgido un sinnúmero de opiniones y se han despertado muchas pasiones. Por lo tanto, es necesario establecer que mientras no se cuenten con elementos materiales probatorios y las pruebas plenas, idóneas y pertinentes de un señalamiento de participación con la delincuencia organizada, tanto el fuero militar como la Fiscalía General de la República, quedan sin materia para iniciar una carpeta de investigación que pudiera llevar a un juicio de carácter penal al ex secretario. 

Sin embargo, como hemos podido observar, diversos medios de comunicación y redes sociales enjuician, etiquetan y abaten la presunción de inocencia, la cual se vulnera cuando a una persona que es acusada en la posible comisión de un hecho ilícito, se le trata como culpable, sin haberse probado la veracidad de la acusación. Siendo claros, tendrían muchos elementos de investigación que no fueron agotados. Aun así, quedó claro que las pruebas que envió el Departamento de Justicia de EU, que fueron recabadas por la DEA, no sólo no eran legales ni idóneas, eran una completa burla.

En los últimos días hemos visto la filtración que existió por parte de la FGR sobre supuestas declaraciones de un testigo colaborador con nombre clave “JUAN”, quien supuestamente narra una versión totalmente distinta sobre la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa. Pero recordemos que este ahora testigo colaborador es nada más ni nada menos que Gildardo López Astudillo, jefe de sicarios del Cártel de Guerreros Unidos, y quien fue el principal acusado por la desaparición de los estudiantes normalistas. Liberado por un Juez Federal con sede en el estado de Tamaulipas no porque fuera inocente, sino porque se consideró violado el debido proceso y se violentaron sus derechos humanos. Este personaje plantea ahora una versión donde involucra a personal de las Fuerzas Armadas, Policía Federal, Policía Estatal y policías Municipales; asegura que ellos participaron en la detención y desaparición de los 43 normalistas, pero se le olvida que se demostró que él fue quien se comunicó con Sidronio Casarrubias, líder del Cártel Guerreros Unidos para decirle que los estudiantes normalistas pertenecían al grupo contrario de los Rojos, y que recibió la orden directa de detener y desaparecer a los estudiantes de Ayotzinapa. Asimismo, esta persona pertenece al grupo criminal de José Ángel Casarrubias Salgado (alias el “Mochomo”), líder de Guerreros Unidos y hermano de Sidronio Casarrubias. Sí, ese que iban a dejar libre, pero que gracias a la intercepción de la llamada que sostuvo su madre con un abogado, se pudo saber que se había convenido entregar dos millones de dólares al secretario de acuerdos del Juzgado Federal que llevaba su caso, para que se le concediera un amparo y quedara en total libertad. Esta situación fue dada a conocer a la prensa, tuvo una amplia cobertura en noticias, medios tradicionales y redes sociales, al grado que el mismo poder judicial federal tuvo que salir a declarar que se iniciaría una investigación y la denuncia correspondiente, así como la suspensión del supuesto secretario del juzgado federal de referencia; por lo que no se quedó en la impunidad José Ángel Casarrubias Salgado, mejor conocido como el “Mochomo”. Se sabe que fue, junto con su hermano Sidronio Casarrubias, quien lideraba al Cártel denominado Guerreros Unidos

Es importante señalar la extrañeza que causa dicha información ya la había dado a conocer el periodista Álvaro Delgado en la revista Proceso hace algunos meses. Ahora, después de los malos comentarios hacia la actuación de la FGR en diferentes medios tradicionales y en las redes sociales, el periódico Reforma, de circulación nacional, retoma la noticia como primicia, señalando que el Secretario de Seguridad Ciudadana de la Ciudad de México Omar García Harfuch, supuestamente recibía la cantidad de 200 mil dólares por parte del Grupo Criminal Guerreros Unidos, situación no solo absurda, sino contradictoria con la realidad histórica. 

Como hemos podido ver, recientemente se ha tratado de atacar la figura del Secretario de Seguridad Ciudadana de la Ciudad de México, como un intento de debilitar la imagen de la Jefa de Gobierno de la Ciudad de México Claudia Sheinbaum, que a su vez es un ataque directo al gobierno federal. Después del no ejercicio de la acción penal contra el ex secretario de la Defensa Nacional General Salvador Cienfuegos, se necesitaba utilizar a un nuevo objetivo que además quitara las miradas sobre la mala imagen que dejaba a la Fiscalía General de la República (FGR), y quién mejor que García Harfuch. Él, no solo tiene una carrera impecable, si no que se le ha mencionado, en varias ocasiones, como el futuro secretario de Seguridad y Protección Ciudadana del país; esto lo convierte en el costal de boxeo ideal para atacar al gobierno de la ciudad de México, al gobierno federal. Se ataca su imagen pública para que no sea en un futuro el encargado de la seguridad pública del país. Pero, tarde o temprano, desde mi punto de vista, él lo será.

Para quienes no conocen su trayectoria y se quedan con las mentiras que han sacado en diferentes medios, les puedo comentar que es falso que fue gente cercana a General García Luna. Cuando García Luna era Secretario de Seguridad Pública

García Harfuch era tropa de la Policía Federal. Hasta que García Luna dejó el cargo fue que tuvo oportunidad de ascender. También se menciona que él era el coordinador de seguridad regional del estado de Guerrero cuando sucedieron los lamentables hechos de la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa, información falsa. En esa fecha, él se encontraba ya en el estado de Michoacán, estaba encargado de apoyar y poner el marcha la división de Gendarmería de la Policía Federal.

La próxima semana, en la siguiente entrega de la columna, me tomaré el tiempo suficiente para explicar con detenimiento y claridad de datos la información que, de forma maliciosa, han publicado sobre este personaje; que además de falsa es única y exclusivamente para atacar al gobierno de la Ciudad de México y del Gobierno Federal.

Por último, la noticia del contagio del señor presidente de la República de covid-19 es un asunto de Seguridad Nacional, por lo que le deseo pronta recuperación.

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