Opinión

Entre el “memorándum” y la reforma educativa de EPN

Más que instrumentar “supuestas acciones administrativas”, deben de encaminarse hechos concretos en materia de educación. | Fernando Díaz Naranjo

  • 22/04/2019
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Luego de que diversos especialistas, políticos y un importante sector de la población se manifestaran con preocupación por el documento –memorándum- firmado por López Obrador pidiendo dejar sin efecto a la Constitución en materia educativa, fuentes gubernamentales salieron a aclarar, entre otros puntos, que el memorándum sólo tendría el propósito de que los titulares de las dependencias como la Secretaría de Educación Pública, la Secretaría de Gobernación y la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, establezcan las rutas administrativas para diferir diversas decisiones que le faciliten al Gobierno Federal las negociaciones con el magisterio. Esta postura no a todos convenció y hasta algunos actores han señalado que impugnarán por ilegal dicho “memorándum”.

Sin embargo, e independientemente del cauce que este asunto tome, resulta muy ilustrativo analizar una encuesta llevada a cabo por Consulta Mitofsky sobre la Reforma Educativa de Enrique Peña Nieto.

La encuesta fue levantada a finales del mes de marzo de este año y entre los datos más significativos encontramos los siguientes:

·         Entre las reformas que en su oportunidad fueron impulsadas por el entonces presidente de la República, Enrique Peña Nieto (EPN), destacan que tanto la reforma al rubro de las Telecomunicaciones como al de la Educación, son las que la población, en 61.1 y 60% aprueba.

·         El estudio de Consulta Mitofsky muestra otros datos que son importantes referir. Las reformas de EPN que se ubican prácticamente a la mitad entre la aprobación y la desaprobación de la población son la correspondiente a la Laboral y la Energética.

·         Las reformas de EPN que guardan mayor desaprobación son las de Transparencia, la Financiera y la reforma Hacendaria.

Con estos datos, podemos apreciar que la población mexicana, al mes de marzo de 2019, consideraba mayoritariamente como satisfactoria justamente la reforma Educativa de EPN.

Otros datos por demás ilustrativos, refieren su aprobación o desaprobación a la reforma de EPN por sectores de la población. Así, por ejemplo, la población de 50 o más años, en 68.3% está de acuerdo con la reforma educativa de EPN; en el mismo sentido se encuentran los universitarios con 65.7%, los hombres en general con 64.9%, entre otros. La media nacional se ubica en que 60.9% de la población estaría de acuerdo con la reforma educativa de EPN.

El grupo de la población donde más aprobación se tiene respecto a la reforma educativa de EPN es aquella que votó por José Antonio Meade, con 93%.

Los principales sectores de la población más significativos que estarían en contra de la reforma de EPN estarían los siguientes:

·         La población joven de un rango de edad de los 18 a los 29 años con 51.4%.

·         La población que dijo estar de acuerdo con López Obrador en 69.9%, y

·         La población que dijo votar por López Obrador con 70.5%.

Justo con estos antecedentes se inscribe el “memorándum” de López Obrador, es decir, ante una reforma que ha sido aprobada por la mayoría de la población.

Consecuentemente, si el pueblo es bueno y sabio, queda claro que el Gobierno Federal deberá generar una estrategia diferente, acorde a las necesidades educativas de la población para reposicionarse con lo que eventualmente sería una nueva reforma educativa.

Está comprobado que gracias a los niveles de educación los países y su gente trascienden, así que más que instrumentar “supuestas acciones administrativas”, deben de encaminarse hechos concretos en materia de educación, basados en las necesidades reales de la misma y con proyecciones de largo alcance que, al final, beneficien a todas y a todos los mexicanos. ¡Hasta la próxima!

Afinidad no es lealtad partidista

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