Opinión

Entre democracia te veas y discutamos

Por: *Mtro. Jorge Castañeda Zavala.

  • 21/02/2016
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2016 es un año de elecciones presidenciales en Estados Unidos de América. Al día de hoy la competencia parece reñida y con características novedosas que llaman mucho la atención. El lenguaje político del momento retoma actos, frases y palabras supuestamente en desuso, ahora se discute sobre socialismo, fascismo, desigualdad social, ricos, pobres, etcétera.

 

El sistema electoral estadounidense se distingue por ser muy diferente a lo que pregonan sus gobernantes cuando pretenden difundir “los valores democráticos” hacia el mundo. De inicio, la diversidad de opciones políticas de sus candidatos sería la base para la contienda electoral. Es cierto, existen muchos partidos de muy diversas propuestas sociales y políticas pero, solamente a nivel nacional destacan los partidos Demócrata y Republicano, la razón, su capacidad económica para contratar anuncios en radio, televisión y todo medio de comunicación.

 

Se efectúan votaciones al interior de esos partidos (elecciones primarias) para designar candidatos. Esos votantes son sólo miembros de sus partidos. De ganar su candidato, un número determinado de esos votantes van como delegados a una convención (asamblea) nacional a representar al precandidato. De acuerdo al número de delegados en la convención nacional, se designa al precandidato triunfador, y será el candidato de todo ese partido para la elección nacional.

 

De casi idénticos objetivos y actos, esos dos partidos coinciden en temas centrales. Van unos ejemplos: Política económica (asegurar la existencia del mercado capitalista), política interior (preferencia social a empresas y grandes negocios), política exterior (mantener miles de bases y presión militar para asegurar hegemonía mundial), entre otros. El grado de afinidad entre los partidos Demócrata y Republicano es tal, que no pocos analistas aseguran: En la práctica, son una sola opción política, un solo partido con dos corrientes de opinión con un único objetivo, el dominio de los ricos sobre los pobres del planeta. La historia y los hechos de todos los días, parece confirmar lo anterior.

 

Ya dijimos, no son las únicas opciones políticas, pues en ocasiones destacan los llamados candidatos independientes, que sin tener un partido formalmente constituido, reúnen adherentes y recursos monetarios suficientes que les permiten efectuar campañas nacionales. No pocos han sido empresarios o figuras sociales de renombre.

 

Otro rasgo distintivo, y tal vez el de mayor importancia, es el financiamiento de las campañas políticas, el cual es esencialmente privado. En 2014 y 2015 se confirmaron leyes sobre ese tema. Personas, asociaciones, sindicatos, empresas pueden hacer aportaciones monetarias casi infinitas. Aquí cabe hablar de los precandidatos más destacados. Actualmente, Hilary Clinton y Barnie Sanders que luchan por ser nominados por el Partido Demócrata tienen una diferencia sustancial en sus fondos de campaña. La señora y senadora Clinton recibe dinero principalmente de las grandes empresas multinacionales y grupos financieros, y el senador Sanders, en su mayoría, de aportaciones individuales de muy diferentes segmentos de la población. El empresario millonario Donald Trump y el senador Ted Cruz recaban dinero con las características de la señora Clinton.

 

Cuando se designe al candidato nacional de cada partido, las votaciones nacionales son similares a las elecciones primarias. Por cada estado, se eligen delegados a un gran colegio electoral nacional (538 delegados), en California (55), Nevada (5), Carolina del Sur (8), Nueva York (31), etcétera. No se elige como presidente al candidato que haya obtenido más votos, sino aquel con más delegados al colegio electoral nacional. Por ejemplo, en el año 2000, George Bush obtuvo menos votos y ganó a Albert Gore porque logró más delegados. La “democracia” en Estados Unidos de América tiene esa y otras trampas.

 

Hoy, tres de los cuatro precandidatos arriba mencionados han expresado en sus discursos y planes de trabajo objetivos muy similares, que pueden catalogarse de tradicionales, como apoyo irrestricto a la empresa privada y limitación en beneficios sociales al interior de este país y, prolongar el poderío económico y militar estadounidense a lo largo del planeta. Coincido con otros analistas al calificar de neofascista no pocas de las políticas impulsadas por Clinton, Trump y Cruz.

 

Sus diferencias son únicamente de matices al aplicar discriminación social, expresar y practicar ideologías de superioridad racial o misericordia ante la pobreza, impulsar salarios a la baja, bajar impuestos a los ricos, conquista e imposición económica y política en países y regiones, confrontación militar y destrucción social de rivales individuales, sociales y nacionales. En ocasiones, usan lenguaje antes considerado “inapropiado” “liberal”, de “izquierda”, para convencer a la población.

 

Bernie Sanders presenta, coincide en este último rasgo pero, en cambio sí ha asustado a los sectores poderosos. Propone la disminución de las diferencias sociales que tiene como base los bajos salarios, y desea leyes contra las grandes riquezas de los bancos y multinacionales. Apela a un discurso de inclusión social y beneficios sociales parecido a lo creado en la segunda mitad del siglo XX. Él mismo se dice socialista. Espera realizar una “revolución política” junto a sus votantes. Su socialismo es muy similar a lo efectuado en los países desarrollados desde Franklin Delano Roosevelt desde 1933, y en varias administraciones presidenciales hasta los años setentas del siglo pasado.

 

Parece que ahora habrá discusión política en las elecciones presidenciales 2016 dentro del país, todavía, más poderoso del mundo.

 

@institutomora

www.mora.edu.mx

 

*Mtro Jorge Castañeda Zavala.

Profesor-Investigador del Instituto Mora, es Economista por la Universidad Autónoma Metropolitana y candidato a Doctor en Historia por el Colegio de México. Realiza investigación y publica libros y artículos sobre dos grandes temas: la economía y las relaciones internacionales de América. Actualmente trabaja el tema “Relaciones económico-diplomáticas entre México y Estados Unidos de América, 1935-1946”.

 

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