Opinión

Entre atropellos y cortinas de humo

Para culminar la espiral el presidente López Obrador cometió varios errores imperdonables. | Julio Castillo López

  • 06/11/2019
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Los últimos días han marcado récord de tonterías por parte del gobierno de López Obrador y más allá de salir adelante, más se ha hundido y se han hundido en una espiral de errores siguiendo el camino que describe Bárbara Tuchman en su texto clásico La Marcha de la Locura, sobre cómo fracasan los gobiernos. En el texto se habla de un error inicial y dicho error en este caso fue la liberación de Ovidio Guzmán y el operativo fallido en Culiacán. Desde entonces y hasta la fecha López Obrador y su gobierno no ha logrado volver a retomar su narrativa, cuando un gobierno que vive de la comunicación pierde su relato pierde todo.  Algunos de los más notables errores:

· La asistencia de Olga Sánchez Cordero a la toma de protesta de Bonilla, en Baja California, fue histórica. No sólo fue evidente que la secretaria de Gobernación tiene una preferencia nula por la legalidad y por la democracia, además cree que la salida del problema es decir “no sabía que me estaban grabando”. Bonilla no será 5 años gobernador y cualquiera con sentido común (conociendo o no de la ley) sabe que no se puede alargar el periodo de un gobernador, que la encargada de la gobernabilidad del país diga lo contrario deja mal a todo el gobierno que representa.

· En la misma escena la secretaria Olga declara que “es la primera vez que recuperan el estado en 30 años”… ¿quién perdió el estado de Baja California hace 30 años que lo está recuperando ahora? ¿Olga Sánchez es priísta o morenista? O más bien es cierta la interpretación de que Morena es el PRI de antes o el PRIMOR… una vergüenza que la secretaria de gobernación hable como militante en un evento oficial y que además ni siquiera sepa dónde milita.

· Otra escena triste fue ver a Durazo en la Cámara de Diputados intentando justificar lo imposible y echando culpas al PAN… el PAN lleva 7 años fuera del Ejecutivo Federal y no tiene nada que ver con las malas decisiones del gobierno de López Obrador. El PAN no armó un operativo fallido que terminó en muertes civiles, en la liberación del objetivo y en la patética escena de la familia del narcotraficante más importante del mundo agradeciéndole al presidente López Obrador.

· Para culminar la espiral el presidente López Obrador cometió varios errores imperdonables. El primero de ellos es decirle a la prensa “no muerdan la mano que les quitó el bozal”… para empezar ¿qué le hace pensar a López Obrador que es el responsable de que haya libertad de expresión en México?, dicha libertad se conquistó en la segunda década de los noventa y se consolidó en los gobiernos del PAN. Si es una amenaza es todavía peor, pero al menos como alusión histórica es una gran mentira.

· La segunda fue doble ya que entre todos los problemas del país de alguna forma el presidente cree que su problema mayor es qué dicen de él en Twitter y salió a acusar al hijo de Calderón, a Aurelio Nuño y a Juan Carlos Romero Hicks de tener “bots” para atacarlo. Dudo que los dos primeros tengan que ver, pero Juan Carlos Romero Hicks me consta que no tiene nada que ver; estamos hablando de una persona que ha sido rector, gobernador, senador y es coordinador de los diputados del PAN, con una carrera impoluta en el servicio público.

Cuando los autócratas empiezan a buscar enemigos donde no hay, es que las cosas ya no les están saliendo. La única narrativa útil para López Obrado ha sido nosotros somos los buenos y vamos contra los malos… y cuando los buenos fallan y se hacen malos… pues hay que inventar otros enemigos (otros malos) porque con resultados de gobierno, al menos López Obrador no sale adelante.