Opinión

Entender a AMLO

Entender a López Obrador, a él o cualquier ser humano es un ejercicio que requiere sobre todo voluntad. | Pamela Cerdeira

  • 28/01/2019
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Más allá de que hoy sea el presidente de México, López Obrador es sin duda el personaje político más interesante de los últimos años. Como buena figura mediática, no provoca indiferencia, quienes tienen una opinión sobre él se sitúan en los extremos: lo aman o lo odian. Cuando la ideología te deja sólo esas dos alternativas, resulta imposible entender quién es, qué quiere y por ende tratar de adivinar hacia dónde vamos.

Primero hay que reconocer que entendemos el mundo y a quienes lo habitan a través de referencias previamente adquiridas. Sin referencias, el mundo se convierte en un lugar complicado, en un salto cognitivo al vacío, apto sólo para aquellos que disfrutan de la incertidumbre. Andrés Manuel conoce la importancia de las referencias y utiliza los símbolos a su favor: así Porfirio es el malo, Madero, Cárdenas, Morelos, Hidalgo y Juárez los buenos, él por supuesto se sitúa a un lado de los buenos, y a su altura. Para la oposición, la referencia única y eterna es Venezuela. Lo cierto es que para entender a AMLO lo primero que tenemos que hacer es olvidarnos de las referencias.

No es Madero, Cárdenas, Morelos, Hidalgo o Juárez porque estamos en un contexto histórico distinto. Si bien tampoco funcionan las referencias de gobiernos anteriores porque el poder económico no está dentro de sus intereses, aunque Andrés Manuel, sí es un hombre de ambiciones. Dicho en su propia voz, tiene la ambición de pasar a la historia como un buen presidente de México. Y es importante hacer la distinción entre quien aspira a ser un buen presidente de quien quiere pasar a la historia como un buen presidente.

¿Quién o con base en qué se decide quién fue un buen presidente? ¿Medimos su grandeza en los libros de texto? ¿Encontramos sus niveles de eficiencia en las mediciones de pobreza? ¿Es un buen presidente el que tiene los números a su favor? ¿O hacemos un aplausómetro? Nuestras referencias se crean a partir de las historias que contamos y nos contamos, por eso para el presidente resulta tan importante lo que en medios se diga de él, y a pesar de que la libertad de expresión sea parte de su discurso, alude a su derecho a responder y contar SU versión ante las críticas. ¿Por qué esta respuesta de un presidente provoca tantas cejas levantadas? Por varias razones, entre ellas porque quien se sube al ring de la discusión tiene al ejército de su lado y la principal quizá es porque carecemos de referencias. Ningún otro presidente lo había hecho así.

En los casi dos meses que lleva de gobierno, si algo ha sido es congruente con lo que propuso. Podrán o no gustarnos sus propuestas, pero si se leyó con cuidado su Proyecto de Nación, libro AMLO 2018 La salida, o se vio su documental, uno puede saber con anticipación cuáles son sus políticas de desarrollo social, infraestructura y hasta política exterior. Me parece que los momentos en los que ha caído en simulaciones: prometer y olvidar haber prometido sacar al ejército de las calles, someter a consulta popular lo que ya habían sido propuestas de campaña, ofrecer división de poder y dar instrucciones al Congreso, prometer bajar la gasolina, sacar a su equipo a decir que esto no puede pasar y volver a presumir que pasará en su toma de protesta ante las pancartas de la oposición, todo esto obedece a la ambición de “pasar a la historia como un buen presidente”. Para conseguirlo habría que darle gusto a todos, y eso es imposible.

Para entender a López Obrador, hay que asumir que las formas de este gobierno son completamente distintas a las que estábamos acostumbrados. (Mientras en redes sociales el sexenio anterior utilizaban ejércitos de bots para inflar encuestas y cambiar la tendencia de la conversación, en este se utilizan trolls para amedrentar a la crítica). Entenderlo exigiría también al menos dos horas al día para poder ver por completo sus conferencias de prensa y discursos. Entenderlo nos obliga deshacernos de las referencias, pero también de la fe que no admite cuestionamientos. Entenderlo, a él o cualquier ser humano es un ejercicio que requiere sobre todo voluntad.

Lucrar con la tragedia

@PamCerdeira  | @OpinionLSR | @lasillarota

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