Opinión

¡Ensayo de un crimen!

Con el aval de Morena y del presidente, diputados de Morena al Congreso de Baja California, decidieron acabar con los opositores del PAN. | Ricardo Alemán

  • 28/08/2020
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En el centro del país pocos han puesto atención al “ensayo de un crimen” que se lleva a cabo en Baja California Sur.

¿Ensayan un crimen?

En efecto, resulta que con el aval del partido Morena y del presidente López Obrador, diputados de esa fuerza política –al Congreso de Baja California–, decidieron acabar con los opositores del PAN y, de manera inconstitucional, despidieron a cinco diputados, destituyeron a la presidenta del Congreso y, con ello, instalaron una caricatura de Congreso.

En pocas palabras, ensayaron un crimen político que tiene como objetivo paralizar al gobierno estatal, lesionar a todo el estado de Baja California Sur y, al final, lo que buscan sería la victoria del partido Morena en las elecciones estatales del 2021.

Baja California Sur, como saben, es gobernado por el panista Carlos Mendoza Davis, quien dijo que no quitará el dedo del renglón y que seguirá buscando los caminos legales para revertir el gravísimo atentado que, en términos reales, no es otra cosa que un “golpe de Estado”.

¿Un golpe de Estado?

Efectivamente se trata de un “golpe de Estado”, el cual se define como todo atentado a una o más instituciones del Estado, efectuado por personas que se desempeñan desde el interior del propio Estado, y que buscan suplantar el poder de la institución a la que han golpeado.

Y curiosamente eso es justo lo que pasó en el Estado de Baja California Sur, en donde una mayoría de diputados de Morena inventaron una supuesta queja ciudadana por la ausencia de legisladores del PAN, para contar con un pretexto que les permitiera llamar a los suplentes de los diputados incómodos.

Y con ese pretexto, en sesión a distancia, despidieron de manera ilegal a cinco legisladores del partido azul, destituyeron a la presidenta del Congreso y, como si se tratara de asaltar el poder, se quedaron con la presidencia y el control total del Congreso local. Es el típico “golpe de Estado”.

Por eso, ante tal irregularidad, intervino la Suprema Corte, que decidió anular el procedimiento avalado por Morena. Sin embargo, los diputados “morenistas” ignoraron al Máximo Tribunal y sesionan como si fueran dueños del Poder Legislativo de Baja California.

A su vez, luego de denunciar el “golpe al Congreso” –y siempre en apego al mandato de la Corte–, el gobernador Mendoza Davis dijo que no avalaría ninguno de los asuntos aprobados por un Congreso espurio.

Y es que el desafuero de todo diputado local y/o federal es facultad exclusiva del Congreso de la Unión, ya que todos los legisladores mexicanos tienen fuero y la Constitución establece un procedimiento específico para garantizar la inviolabilidad de los diputados locales o federales.

Así, por ejemplo, para desaforar a la “chapo diputada” del Congreso de Sinaloa, fue el Congreso de la Unión el encargado del procedimiento. De igual manera, para desaforar al “narco diputado” Julio César Godoy Toscano, fue el mismo Congreso de la Unión el encargado del procedimiento.

¿Por qué entonces, un puñado de diputados de Morena al Congreso local de Baja California Sur, se aventaron “la chabacana” tontería de desaforar a sus compañeros opositores, del PAN?

¿No sabían, los diputados de Morena, que violaban la Constitución y que por esa violación, tarde o temprano terminarán desaforados?

Pues es aquí es donde viene lo verdaderamente delicado del asunto; el verdadero “ensayo de un crimen”.

¿Por qué?

Porque el Congreso de Baja California Sur es el laboratorio de la dictadura de López Obrador para ensayar el golpe de Estado contra el Congreso de la Unión.

Y es que, en efecto, un paso obligado para la construcción de toda dictadura, es la destrucción del Poder Legislativo, entidad del Estado en donde se concentra la llamada Casa del Pueblo, que es la Cámara de Diputados.

Y para todo dictador resulta obligada la desaparición del Congreso y de sus cámaras –de diputados y senadores–, porque son los principales espacios de poder de la oposición y porque los legisladores opositores son los más formidables contrapesos de toda democracia.

Es decir, que el Poder Legislativo, el Congreso de la Unión y los diputados y senadores no sólo son la joya de la pluralidad en democracia sino que constituyen un pilar fundamental para garantizar la división de poderes y la democracia toda.

Sí, el crimen político ensayado en Baja California Sur, es el ensayo del golpe de Estado que planea el gobierno de López Obrador contra el Congreso de la Unión.

Al tiempo.

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