Opinión

Enfermedades zoonóticas, ¿un riesgo para la humanidad?

El mayor riesgo de transmisión de las enfermedades zoonóticas tiene lugar en el interfaz de la interacción entre humanos y animales. | Jorge Iván Garduño

  • 25/06/2021
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Desde la aparición de la covid-19 en Wuhan, China, el 17 de noviembre de 2019, el mundo como lo conocíamos se ha transformado. La población mundial se ha visto forzada a confinarse y mantener un distanciamiento social. La vida como la conocíamos cambió drásticamente, nuestras actividades más básicas se modificaron, como por ejemplo las compras de alimento, el pago de servicios, acudir a nuestras oficinas, a los servicios religiosos, a una consulta médica o bien tener actividades recreativas al aire libre, todo eso, y más, sufrió un cambio sustancial que todavía persisten.

Sin embargo, este coronavirus no es la única enfermedad catalogada como pandemia que se encuentra activa alrededor del mundo, por lo menos existen seis enfermedades más en este momento que están catalogadas como pandemias y que se encuentran de una u otra manera activas entre nosotros. 

Si bien es cierto que estas enfermedades, en su mayoría atacan con resultados funestos a las poblaciones más vulnerables o con escasos servicios de salubridad, o bien sectores de la población que se encuentran en estatus de migrantes, muchas de estas enfermedades también se encuentran en las grandes urbes, pero la diferencia radica que el acceso a servicios de salud y medicinas básicas salvan vidas. 

Aunque hay otras, con las que hemos aprendido a vivir y convivir. Estas enfermedades catalogadas por la ONU como pandemias son: el ébola, la malaria, el VIH, el cólera, el dengue y el sarampión. Algunas de ellas están muy focalizadas en regiones de África, como el ébola por ejemplo, aunque de vez en vez llegamos a escuchar de algún caso que se presenta en naciones como Estados Unidos o en Europa. Pero otras, como es el caso del VIH, están dispersas en todo el mundo y afectan a poblaciones de cualquier estrato social, y ha convertido desde principios de la década de 1980 las transfusiones de sangre, como un factor de riesgo relacionado con la enfermedad, sin que haya necesidad de contacto sexual.

Lo que estamos viviendo con la covid-19 y las diversas mutaciones o variantes de este virus, pensar que, con el avance en las aplicaciones de la vacuna del coronavirus, o bien, las múltiples vacunas que se puedan desarrollar para evitar los contagios de estas enfermedades nos van a proteger puede ser un error. La humanidad se comporta, en muchas ocasiones, con tanto libertinaje que hace pensar que somos inmunes a todo, pero esta pandemia nos está demostrando lo frágil que es nuestro mundo, nuestras sociedades y la humanidad en su conjunto. 

Las enfermedades zoonóticas son patologías de índole infecciosa transmitidas de modo natural desde los animales a los humanos. La Organización Mundial de la Salud (OMS) especifica que el mayor riesgo de transmisión de las enfermedades zoonóticas tiene lugar en el interfaz de la interacción entre humanos y animales, ya sea con la exposición directa o indirecta a estos últimos, a sus productos alimenticios derivados o a su entorno.

Muchas de estas enfermedades de las que hablo como el ébola, el coronavirus o el VIH, se ha rastreado que tienen su origen en los animales, y esto podría parecer que está sucediendo de manera más habitual, algo que pudiera poner en jaque nuestras sociedades, como lo estamos viviendo con el coronavirus

Esto nos lleva a repensar cómo estamos relacionándonos con la naturaleza, así como nuestros hábitos de consumo de alimentos de origen animal, así como nuestras relaciones interpersonales, ya que al final del día, lo que sucede al otro lado del mundo, también nos afecta.

Tiempo al tiempo. 

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