Opinión

¿En verdad, la economía no es prioridad, señor presidente?

Ninguna solución, provenga de la corriente política que venga, alcanzará para resolver todos los rezagos sociales, saldo de los gobiernos anteriores. | Ismael Jiménez

  • 02/12/2020
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Se han cumplido los dos primeros años del gobierno de la 4T; el saldo en general, es muy relativo pues los análisis y las opiniones, estarán emitidas de acuerdo a la posición ideológica desde donde se emitan.

La violencia para algunos se habrá disparado en los últimos 24 meses, mientras que, para otros, los niveles no han variado, pues al día de hoy, amén de los muertos por la guerra frontal al narcotráfico en los sexenios anteriores, habrá que sumar los cientos de desaparecidos.

El conflicto armado, iniciado por Calderón, es ya una crisis endémica gracias a la descomposición social gestada en la década de los ochenta y madurada en la de los noventa. Innecesario y molesto es escuchar los argumentos de unos y otros para justificar a la sombra de qué gobierno han muerto más mexicanos a causa de la supuesta guerra al narcotráfico, pues todos los desaparecidos de todas las edades y géneros, no están contabilizados en los decesos. Y como colofón, la violencia ha aumentado.

No tirar balazos como política para combatir al narcotráfico, es y puede ser una decisión criticada, pues eso no detendrá la inercia de violencia generada en sexenios anteriores. Lo único que hay que recordar a los críticos, es que mucho se habló y se recomendó en su momento al gobierno de México, que su lucha al narcotráfico, debería ser de inteligencia y financiera.

Hay muchos frentes, todos preocupantes. Pues en este país, ninguna solución, provenga de la corriente política que venga, alcanzará para resolver todos los rezagos sociales, saldo de los gobiernos anteriores. Esto último, aunque le moleste a quienes pretende borrar la historia que explica el contexto que hoy vivimos.

Salud, seguridad, energía, empleos, outsourcing, corrupción, rezago educativo y económico, son parte del coctel al que hay que hacer frente, no solo en este gobierno, si no en los próximos dos sexenios que recogerán lo criticable de la 4T y los rezagos de décadas pasadas. 

Pero como todos los anteriores, este gobierno tampoco es perfecto. Comete el error de no saber comunicar y de no entender la importancia de comunicar bien y oportunamente. Ese hueco, es lo que ha generado muchos desencuentros con los empresarios y el resto de los sectores de la sociedad, incluido MORENA.

No comunicar bien, da paso a las especulaciones, a la intriga y las conjeturas adelantadas que los opositores de este gobierno, han utilizado muy bien al amparo de los comunicadores perniciosos que antes amparaban y ocultaban la corrupción haciéndose parte de ella, y que hoy defienden la libertad de expresión.

Este gobierno tiene muchos pendientes, que con la pandemia se han hecho más complicados. López Obrador como político que es, apostó a ser un gobierno de transformación social a través de decisiones y modificaciones a las instituciones y cimientos de la política mexicana, por ello, dijo que su gobierno no estaría basado en las decisiones económicas.

El tema es que la pandemia, ahora lo obliga a pensar en soluciones económicas, pues la teoría y discursos político, no alcanzarán para superar esta crisis que ya comienza a tornarse en conflictos sociales y políticos en algunos países.

López Obrador debe recular en su política de obviar el tema económico y aplicar una política que incentive la recuperación más allá de la política fiscal, el apoyo a los micro empresarios, el apoyo a los sin empleo y el impulso a las obras de infraestructura pública. 

El T-MEC, es una gran oportunidad en la reconfiguración de la geopolítica global, pero también es una gran responsabilidad que debe ser aprovechada para incentivar el desarrollo y crecimiento de las pequeñas y medianas empresas. Este escenario, junto con el avance de las tecnologías de la información que saldrán fortalecidas de la pandemia como nueva economía, le representan a la 4T un gran reto en el que, al parecer, no ha hecho mucho.

Alfonso Romo es un empresario de cepa y como jefe de la oficina de la presidencia, ya mandó un mensaje a la 4T para repensar la política económica del país. Los datos macros son favorables y la decisión del gobierno para no endeudarse le dará una ventaja competitiva frente a la recuperación económica y para amortiguar la caída del PIB que ya no será del 12 por ciento, si no de 8 o 9 por ciento.

Lo que no puede hacer la 4T, es suponer que, con lo hecho hasta el momento, es suficiente para retomar el crecimiento, pues como lo dijo Romo, no estamos creciendo al 9 por ciento, si no retrocediendo.

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