Opinión

En riesgo la supervivencia de la democracia

La democracia está en peligro.

  • 02/04/2017
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Venezuela vivió esta semana un período de crisis política y democrática. Ante lo que perecía un evidente auto golpe de estado por parte del gobierno de Nicolás Maduro, este sábado, el Tribunal Supremo de Justicia de la nación, restauró las facultades al parlamento venezolano luego de que un decreto de ese órgano judicial, eliminará las facultades del congreso de ese país el miércoles pasado.

 

La democracia está en peligro, pero no la venezolana, en realidad a nivel global el modelo democrático parece estar en crisis. En noviembre pasado, el sistema democrático mundial quedó pasmado con el triunfo de un candidato “populista” a la presidencia de los Estados Unidos.

 

La victoria de Donald Trump, hizo repensar a más de uno sobre el sistema de elección presidencial que otorga el triunfo, no a quien favorecen el mayor número de votos, si no a quien consigue la mayoría de votos relativos que son los que determinan al presidente de los Estados Unidos.

 

Unos meses antes, un grupo parlamentario en la cámara de los comunes en Londres, opositor al primer ministro David Cameron, festejaba su triunfo durante el ejercicio democrático con el que Reino Unido dejaría de pertenecer a la Unión Europea. El Brexit, hoy día es una realidad resultado de un referéndum democrático.

 

En Francia, la nacionalista Marine Le Pen está a punto de llegar a la presidencia de la república en las próximas elecciones. De ganar, será un triunfo de la democracia. El presidente Ruso Vladimir Putín por ejemplo, se encuentra ejerciendo su mandato como parte de las reformas constitucionales que permiten la reelección en ese país, derecho que ganó en el marco de un ejercicio democrático que lo llevo al Kremlin por tercera vez.

 

Daniel Ortega presidente de Nicaragua, también ha conseguido vía democrática, acceder a su tercer periodo presidencial. Hoy mismo Paraguay está viviendo una crisis debido a que el congreso aprobó la reelección presidencial y las elecciones de Ecuador y Bolivia, están en la mira debido a que se busca por vía democrática, reelegir al presidente.

 

Pero qué es lo que hace que un mismo partido o una misma persona, consigan en más de una ocasión, ser elegidos presidentes, y que personajes conservadores y nacionalistas como Trump, Le Pen, Putin y Boris Johnson, logren acceder a cargos tan importantes en sus respectivos países.

 

Las leyes de cada país, se basan en sus principios constitucionales que conforman el marco legal sobre el que actúan las instituciones y organismo de una nación y que dan sustento a modelos democráticos como los mencionados anteriormente.

La decisión de Maduro de revertir lo que a todas luces era un autogolpe de estado, está sustentada en el marco de la legalidad venezolana y lo que la constitución permite respaldar sobre ésta resolución, según anunció este sábado el presidente del Tribunal Supremo de Justicia de Venezuela.

 

Pero qué significa entonces el haber echado atrás la decisión que parecía haber tomado Nicolás Maduro sobre la disolución del congreso. Podemos entender que quienes detentan el poder, puede utilizar bajo cualquier argucia legal, que pueden manipular la esencia de la democracia en pos de mantener privilegios, derrotar a la oposición, desaparecer adversarios políticos y hasta lanzar cruzadas de corte legal, todo por preservar dicen, la democracia.

 

En México por ejemplo el PRI continúa vendiendo su discurso democrático bajo argumentos de legalidad y de justicia, mientras que el PAN, desea regresar a los Pinos a través del hueco legal-constitucional en el que nada prohíbe a la cónyuge de un expresidente, lanzarse por la presidencia con el objetivo único de seguir manteniendo sus privilegios.

 

La democracia está en peligro porque quienes acceden a manipularla o a diseñar, para sus fines particulares, las leyes y marcos jurídicos que la sostienen, generan escenarios que les permite repetir o asignar en puestos clave a personas afines a sus intereses que les ayuda a perpetuarse en el gobierno. El dilema es que cuando a los de arriba les corresponde ser oposición, también buscan manipular las leyes con tal de recobrar sus puestos y privilegios.

 

Pese a la crisis vivida durante esta semana en Venezuela, se tiene una inmejorable oportunidad para sacar a ese país sudamericano del agujero económico y político en el que se encuentra. No obstante, una oposición como la que presenta Julio Borges y Héctor Capriles, quienes continúan llamando al ejército a revelarse contra Maduro, no presagia un desenlace sin impactos sociales de mayor gravedad de los que ya hemos visto en los últimos años.

 

Tal vez Borges y Capriles, deberían de seguir el camino de las instancias internacionales antes de seguir incitando a la sociedad y al ejército a levantarse en armas, pues está claro que si ellos fueran quienes ostentaran el poder, ya habrían sacado las fuerzas armadas a las calles para enfrentar a sus opositores. Para muestra, basta recordar el discurso de hace unos días del presidente Peña Nieto frente al ejército luego de las acusaciones de López Obrador a miembros de esa institución por abuso a los derechos humanos.

 

La democracia como la entendemos hoy en día, nos permite emitir nuestra opinión durante el ejercicio del voto en los comicios, nos ofrece la facultad de organizarnos entorno a un interés o fin común y la entendemos como un acto de inclusión de todas las voces y todos los participantes de una sociedad sin importar sexo ni religión.

 

Sin embargo, la democracia en las urnas, no siempre representa la preferencia, ni los ideales de las mayorías, pues en muchos casos, gana quien obtiene la mitad de los votos más uno. Este tipo de democracias, ha contribuido a fragmentar los parlamentos en muchos países y en muchas ocasiones, mediante alianzas con fracciones de partidos más pequeños, son inducidos a ser afines a las fracciones de mayor peso en los congresos.

 

De esta manera, observamos a las sociedades y sus congresos cada más fragmentados. Ese tipo de situaciones, son resultados de la democracia. Sin embargo, eso está contribuyendo también a que los partidos grandes y los grupos fuertes de poder, sean quienes determinen hacia dónde guiar los pasos de una democracia, modificando la constitución, las leyes y los reglamentos electorales que dan vida a una democracia que está siendo diseñada a modo para algunos grupos en más de una nación del mundo. En otras palabras, las democracias parece que han dejado de representar a las mayorías en el sentido estricto del término.

 

La democracia está en peligro, pero quizás es el modelo democrático como lo conocemos y lo entendemos hoy en día el que se encuentra enfermo. Y tal vez parte de la cura se llame, soberanía.

 

@ijm14

@OpinionLSR

 

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