Opinión

En la víspera de la jornada electoral de 2016

Segunda parte.

  • 26/05/2016
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Referíamos en la primera parte de esta columna varios pormenores que se desenvuelven en los 13 procesos electorales en marcha y que, afortunadamente, el primero de junio terminan las campañas electorales. Las circunstancias que planteaba estaban referidas a siete grandes rubros que van desde la complicada relación entre el Instituto Nacional Electoral (INE) y el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), pasando por una aparente subordinación de los Organismos Públicos Locales Electorales (OPLE´s), con relación al INE; la forma en que los partidos políticos buscan darle la vuelta a las infracciones de la autoridad electoral basándose en una especie de ejercicio del costo beneficio de pagar una sanción valorando si les conviene violar la ley para obtener algún beneficio, sobre todo de posicionamiento con el electorado.

 

Otro aspecto importante que permea en las elecciones en marcha es la desconfianza ciudadana, derivada de múltiples factores entre ellos, la terrible guerra de la propaganda electoral que, como lo referimos en aquella ocasión, más que posicionar logros y beneficios para la población, se ha estacionado en un esquema de desprestigio hacia sus contrincantes con razones válidas pero también con mentiras en algunas otras, lo que genera incertidumbre en la población misma.

 

También, las elecciones se circunscriben en un marco de diferencias entre los partidos políticos que implica que establezcan alianzas “electoreras”, es decir, para ganar votos sin importar la ideología o plataformas políticas de cada partido. Asimismo, se muestra un constante desacuerdo por parte de los legisladores de las distintas fuerzas políticas para la aprobación de leyes como la de materia “anticorrupción” que, pareciera no existir voluntad para sacarlas adelante.

 

A todas estas problemáticas que apuntamos, es importante agregarle otras tantas más.

 

  • Filtraciones. Justo en pleno desarrollo de las campañas electorales y nos enteramos por los medios de comunicación de audios y documentos presuntamente filtrados que exhiben a diversos políticos principalmente en actos de corrupción, lo que, además de que pueda cambiar o no la intención del voto de determinados ciudadanos, hace ver, una vez más, el enorme desencanto por la política.

 

  • Narcotráfico. Un cáncer que está latente en nuestra sociedad y que aflora en estos tiempos de campañas. Es notorio cómo existen acusaciones entre los partidos políticos que compiten en las elecciones por señalar una y otra vez que determinados candidatos tienen vínculos con el narcotráfico.  Ahí están las acciones instrumentadas por el PRI o las acusaciones de candidatos en el Estado de Tamaulipas, Quintana Roo, entre otros. 

 

El INE ha establecido un sólido sistema de fiscalización con el objetivo de lograr prevenir y, en su caso detectar, dinero que sea inyectado a las campañas de procedencia ilícita.

 

  • Enriquecimiento ilícito. Son los medios de comunicación los que publican propiedades, lujos y hasta negocios de determinados funcionarios públicos y candidatos que, además de que merecen ser investigados, nuevamente colocan a la política en nuestro país en uno de los principales indicadores sociales de desconfianza. El ejemplo, más reciente de esta guerra la tenemos en el proceso electoral del Estado de Veracruz.

 

  • Denuncias ante la FEPADE. De acuerdo con los medios de comunicación, el Dr. Santiago Nieto Castillo, fiscal de la FEPADE, señaló que su dependencia ha recibido más de mil quinientas denuncias en el presente proceso electoral, cifra que es similar a la registrada en las elecciones de 2015, sin embargo, aún falta el periodo de veda electoral, la jornada electoral, los cómputos y la atención de los medios de impugnación, lo que seguramente hace prever que esta cifra aumentará.

 

En mi opinión la FEPADE ha realizado un buen trabajo, e inclusive tiene previsto desplegar parte de su personal en diversas entidades donde habrá elecciones para vigilar de cerca dichos procesos y que los mismos se conduzcan conforme a las normas establecidas. En especial, ha referido que estará muy de cerca en el desarrollo de las elecciones en los Estados de Puebla, Oaxaca, Quintana Roo, Tamaulipas y Veracruz.

 

Las acciones a las que se deben poner mayor atención son, entre otros, el condicionamiento de programas sociales, la compra de votos, el uso indebido de instrumentos electorales, financiamiento ilegal de campañas, entre otros.

 

Así y ante sólo unos días de que concluyan las campañas electorales, de que se tenga un espacio de reflexión en la víspera de la jornada electoral, son muchas las circunstancias que envuelven los procesos electorales en marcha. El trabajo de autoridades electorales, tribunales y la propia FEPADE es mayúsculo, ya que son la columna vertebral en que se funda nuestra democracia y sus reglas de convivencia. Los actores políticos, partidos y candidatos están en plena competencia, ojalá y cierren las campañas a la altura que merecen los ciudadanos. Sólo quedará que la población se manifieste en las urnas y con ello, podamos lograr aquella premisa fundamental señalada por Sartori “La política es el “hacer” del hombre.

 

@fdodiaznaranjo 

@OpinionLSR

 

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