Opinión

En jaque

Lo que Trump ha intentado demostrar es que a Estados Unidos solo se le zarandea hasta cierto punto. | José Luis Castillejos

  • 07/01/2020
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Donald Trump ha puesto en jaque la estabilidad mundial ante una inminente guerra con Irán tras el ataque militar estadounidense en el aeropuerto de Bagdad que mató al jefe de la Unidad de Fuerza Quds, Qasem Soleimani.

El conflicto bélico podría escalar si desde el Congreso no se frena esa intención.

El presidente de Estados Unidos autorizó un ataque con aviones no tripulados que acabó con la vida de Soleimani, lo que tensó las relaciones entre esos dos países.

El Medio Oriente está ahora caliente. Trump siempre había prometido sacar a las tropas estadounidenses de esa región. Ahora el escenario ha cambiado.

Expertos en seguridad se preguntan si la muerte de Soleimani puede desencadenar la tercera guerra mundial tras las amenazas de Irán de ir contra todos los objetivos norteamericanos.

Estados Unidos ha recrudecido su política contra Bagdad y se retiró de un acuerdo nuclear que consideraba que tenía fallos.

El término “Tercera Guerra Mundial” es la denominación utilizada para aludir a un posible conflicto militar a gran escala posterior al final de la Segunda Guerra Mundial en 1945.

Pero Trump dijo que la operación en las inmediaciones del aeropuerto de Bagdad, que concluyó con la muerte de Soleimani, fue una drástica medida para detener un conflicto mundial y no para iniciarlo.

En la comunidad mundial se baraja que este año se desencadenaría la Tercera Guerra Mundial, un conflicto que, de concretarse, traería hambruna, miseria y pobreza a los pueblos del mundo.

Lo peligroso es que Donald Trump no es un estratega y más bien es terco en sus decisiones. Quienes lo conocen aseguran que él se maneja por instinto y hepáticamente.

En ese sentido no ha pensado y menos evaluado cuales serían las consecuencias de su medida para “salvar” al mundo.

Desde luego que Irán no se quedará con los brazos cruzados y ha advertido que atacarán blancos norteamericanos en su momento hasta doblegar a Estados Unidos.

Algunos consideran que Trump está buscando una guerra como parte de su política para ganar adhesiones de cara a su campaña reeleccionista.

Si esto es cierto estaremos frente a un patético individuo a quien le importa más sus intereses así arda el mundo.

Otros estiman que Trump pretende obligar con medidas bélicas arrinconar a Irán y lograr que ese país vuelva a la mesa de negociaciones para un "mejor acuerdo" que contemple las aspiraciones de Irán en materia nuclear y que mejore sus relaciones en el Medio Oriente.

Estados Unidos e Irán están a un paso de llegar a las armas como salida final a sus controversias pese a que Trump insista que lo que busca con su medida es desactivar un eventual conflicto.

Aunque Trump quiere aparecer como el gran negociador la realidad es que está acorralado y la medida que está ejerciendo es la presión sin evaluar los costos de mediano plazo no sólo para Estados Unidos sino para toda la comunidad que en caso de un conflicto enfrentarían una severa crisis económica por la variación de precios en el mercado petrolero.

Luke Coffey, Director del Centro Allison de Política Exterior de la Fundación Heritage, consideró en un análisis que Trump ha demostrado que está tratando de llevar a los iraníes a la mesa de negociación y “creo que está tratando de hacerlo con la menor cantidad de acción cinética militar”.

Trump se ve a sí mismo como un gran negociador y quería ser quien cerrara el trato, pero quedó acorralado porque Irán seguía ajustando la presión”.

Lo que es evidente es que ahora Irán definitivamente no va a sentarse a negociar.

Lo que Trump ha intentado demostrar es que a Estados Unidos solo se le zarandea hasta cierto punto.