Opinión

En el país del Rey tuerto, sus vasallos son miopes

El mundo ya no será el mismo. | Ismael Jiménez

  • 16/12/2020
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Desde el inicio de la pandemia, se manifestó que la contingencia sanitaria, generaría una crisis económica sin precedentes en la historia del hombre, en los últimos cien años. El asunto es que, como en muchos otros momentos de infortunio, no faltan quienes buscan obtener raja en río revuelto.

Políticos y opinadores, contrarios al gobierno de la 4T, encontraron en este marco una excelente oportunidad para según ellos, endosarle todos sus males y los del país, al gobierno que detestan, al hacerle creer a sus vasallos, que el origen de todo mal en 2020, pernocta en Palacio Nacional.

La desfachatez de sus argumentos, los ha llevado a creer y hacer creer, que antes de 2018, todo el país era un paraíso al que urge volver antes de que el maligno lo borre del mapa con su epístola de la “Guía Ética”, de la que se pitorrea sin rubor, el arquitecto del México violento que hoy vivimos.

Como muletilla de sus argumentos, los oponentes del actual gobierno, quieren hacer creer que la economía del país, antes era una entidad pujante y sana, a la cual por cierto según ellos, mató la 4T.  Vale decir, que el derecho a la crítica y el debate, es un beneficio que nos otorga a todos los mexicanos la democracia, pero que vale la pena ejercer con responsabilidad y congruencia.

Menciono lo anterior, pues como comentaba al inicio de este artículo, la crisis económica que generó la pandemia no tiene precedentes. Al no haber referencia, no hay manera de comparar este momento de grave crisis económica con los contextos de los sexenios anteriores. Independientemente con el que se quiera comparar.

Por lo anterior, y a manera de recomendación, será importante tomar con reserva, la próxima vez que se publiquen cifras macroeconómicas del país, y los opositores y seudo analistas, se desgarren las vestiduras, pues para hacer comparaciones, tendrán que tener muchos más argumentos, que sólo fotografiar los datos.

En el argot de los economistas el término sería: “no se pueden comparar peras con manzanas”, que es lo que hacen los críticos de la 4T. El mundo de hoy, es otro. En este momento, las economías caminan a paso lento y algunos sectores, con mucha dificultad. El contexto es muy diferente, incluso si lo comparamos con el peor momento de 2008 y 2009.

Por ejemplo, en 2009 luego del estallido de la crisis inmobiliaria que afectó el sistema financiero mundial, el PIB global retrocedió 2.8 por ciento. Este 2020, las estimaciones apuntan a que la economía mundial caerá 5.2 por ciento. La diferencia es de poco más de dos puntos porcentuales que a nivel mundial, representa millones de empleos perdidos y otro tanto de empresas quebradas por todo el mundo.

El covid-19 generó un efecto que aún hoy día, muchos no alcanzan a ver o simplemente desean ignorar para utilizar la información a su favor. Esta crisis, se prolongará más allá de 2021 pese a que los pronósticos indican que el PIB mundial crecerá entre 4 y 5 por ciento el próximo año. Y después de eso, el mundo ya no será el mismo.

Para quienes gustan de hacer comparaciones como Felipe Calderón y sus advenedizos seguidores, valdría la pena que revisarán estas cifras. Por ejemplo, en 2009 el PIB de México cayó 6.3 por ciento; para este 2020, el pronóstico más pesimista indica que descenderá 9.5%. La diferencia es de 3.2 puntos porcentuales, pero hay unos pequeños, pero importantes detalles que vale la pena considerar.

La inflación en 2009 fue de 3.6 por ciento, mientras que en este 2020, estará cerca de 3.8 por ciento; la tasa de desempleo en 2009 cerró en 5.3 por ciento, mientras que, en el presente año, hasta octubre era de 4.7 por ciento. La inversión fija bruta en el año de la influenza, tuvo una caída anual de 11.7 por ciento; este año hasta agosto, la caída es de alrededor 20 por ciento.

En 2009, el confinamiento inicio de forma escalonada el 23 de abril, el cierre total inició dos días después y termino el 4 de mayo. Es decir, la crisis por la influenza H1N1 no duró en su momento más crítico ni un mes, y a nivel mundial, no fueron ni diez los países que debieron implementar protocolos de seguridad sanitaria.

Si observamos las cifras mencionadas y bajo un estricto escrutinio del derrotero de la economía mexicana en 2009, el impacto económico de aquel año, no parece estar acorde con la magnitud de la emergencia del H1N1 comparada con la pandemia actual.

Con el covid-19, el planeta entero lleva ya casi once meses confinado y la economía global prácticamente está detenida junto con las cadenas de valor que están prácticamente fracturadas. El contraste de cifras y contextos, permite ver con mayor claridad las diferencias en situaciones similares, pero en contextos diferentes. Por ello al Rey tuerto, le resulta relativamente fácil, tender sobre la miopía de sus vasallos, su cortina de humo.

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