Opinión

En economía, los retos de la LXIII Legislatura

Es la población de ingresos bajos y medios quienes a través de su consumo auxilian al levantamiento de las cargas públicas.

  • 19/08/2015
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En menos de dos semanas, 500 nuevos diputados federales tomarán protesta para iniciar la LXIII Legislatura y, de inmediato, deberán ponerse a trabajar en, al menos, tres temas fundamentales para corregir el rumbo del país que se ha venido complicando en los últimos tres años: reactivación económica, combate a la corrupción, así como el seguimiento a las acciones del Ejecutivo para la implementación de las reformas aprobadas en la Legislatura que está por concluir.

 

La discusión del primer tema –reactivación económica- comenzará, de hecho, sólo 7 días después de la toma de protesta de los nuevos legisladores, cuando el gobierno federal haga entrega de la propuesta de paquete económico –Ley de Ingresos y Presupuesto de Egresos- para 2016, un año que desde ya se prevé complicado en materia económica tanto en el plano nacional, como en el internacional.

 

Por lo que se ha anunciado, el paquete económico 2016 tendrá un enfoque de Base Cero que, de acuerdo a la Estructura Programática entregada a finales de junio, parece circunscribirse al recorte masivo y fusión de programas federales de múltiples dependencias, que ni siquiera se ha justificado cabalmente.

 

Ante esta falta de precisión de parte de la Secretaría de Hacienda sobre el tamaño y por qué de cada recorte o fusión de programas, en Acción Nacional nos adelantamos y convocamos a un grupo plural de especialistas a dos Foros para realizar, primero, un diagnóstico profundo del estado actual de las finanzas públicas y, después, una serie de propuestas concretas para implementar una reingeniería de los ingresos y gasto público.

 

Incluso, en el Foro Sistema Nacional de Presupuesto: hacia una reingeniería del ingreso y gasto público que se llevó a cabo el 21 de julio y 12 de agosto del presente año, los expertos del Instituto Mexicano de la Competitividad, de Gestión Social y Cooperación y de México Evalúa, así como académicos del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM y del Instituto Tecnológico Autónomo de México –por señalar algunos–, coincidieron en que la Estructura Programática dada a conocer por la SHCP no obedece a la metodología de Presupuesto Base Cero, sino que simplemente se trata de los ya tradicionales recortes presupuestarios a los que ahora el Gobierno federal llama “enfoque base cero”. 

 

Así, las conclusiones y propuestas de los especialistas que participaron en el citado Foro servirán como hoja de ruta para que los nuevos diputados panistas lleguen a la discusión presupuestal con propuestas de solución, para que el Gobierno implemente medidas para gastar mejor en un año donde los ingresos disminuirán de manera dramática, pues no obstante que en la Secretaría de Hacienda y Crédito Público se empeñan en señalar que se trata de “un pequeño ajuste más” y que “las cosas se ven ligeramente más débiles”[1] lo cierto es que en los Criterios Generales de Política Económica (CGPE) para 2015 se había calculado un precio de referencia de $82 dólares por barril (dpb) de petróleo, en los Pre-CGPE se calculó en $55 dpb para 2016, el viernes pasado, la cotización de la mezcla mexicana cerró por debajo de los $40 dpb y algunos analistas financieros prevén escenarios[2] de $35 dpb, por lo que serán insuficientes los ajustes presupuestales anunciados por $124.3 miles de millones de pesos para este ejercicio fiscal y de $135 mil millones de pesos para 2016, máxime cuando hay una disminución en la plataforma de producción de Petróleos Mexicanos.

 

Y es que, precisamente, la clave se encuentra en el equilibrio entre ingresos y gastos, ya que en los últimos tres años los ingresos fiscales han crecido a partir de la reforma fiscal, pero lamentablemente, esos mayores ingresos no han sido distribuidos de manera correcta.

 

A manera de ejemplo, al cierre del primer semestre de 2015, los ingresos tributarios ascendieron a $1.2 billones de pesos, 22.7% más de lo que se había previsto en la Ley de Ingresos de la Federación.

 

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Este incremento de casi $228 mil millones de pesos, obedece a la recaudación de los Impuestos Especiales sobre Productos y Servicios (IEPS) en particular el de las gasolinas, bebidas saborizadas con azúcares añadidos (refrescos) y alimentos de alto nivel calórico.

 

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Así, mientras el porcentaje de participación del ISR y el IVA en los ingresos tributarios no muestran un incremento significativo, la recaudación del IEPS se incrementó en 326.5% real durante el periodo de enero a junio de 2015.[3]

 

Para efectos prácticos, los gastos que la gente realiza en llenar el tanque de gasolina, comprar refrescos o bebidas saborizadas, así como en galletas y panecitos, es lo que ha dinamizado el incremento de los ingresos tributarios en $180.5 mil millones de pesos.

 

Cabe señalar que esta clase de impuestos son totalmente regresivos (es decir, benefician más a los que más recursos tienen) tal como lo señaló el Centro de Investigación Económica y Presupuestaria, A.C., al analizar en 2014 la incidencia que tenían estos en los hogares del país.[4]

 

Es decir, una vez más, es la población de ingresos bajos y medios quienes a través de su consumo auxilian al levantamiento de las cargas públicas sin que la SHCP quiera reconocerlo expresamente, pues en el “Informe sobre la situación económica, las finanzas públicas y la deuda pública” del segundo trimestre de 2015, se limitó a señalar que dicho incremento “responde, en parte, a medidas de efectos de una sola vez, como la eliminación del régimen de consolidación y las mejoras administrativas en el proceso de retención del ISR a los empleados públicos” no obstante que el 78.9% del incremento total en la recaudación tributaria es en virtud del IEPS.

 

Pero cabe preguntarse: ¿De qué sirve tener ingresos tributarios mayores a lo esperado? ¿En qué beneficia a la población? cuando la evidencia mostrada por el INEGI y CONEVAL, es contundente al señalar que México no ha logrado abatir la pobreza ni mucho menos reducir la brecha de desigualdad social imperante y que por el contrario, como ya lo señalamos en la anterior colaboración,[5] es la clase media quien en términos reales ha sufrido el empobrecimiento, la pauperización y la pérdida de su poder adquisitivo.

 

Ante este escenario, no podemos dejar de señalar que el futuro económico del país no resulta prometedor, no sólo porque las autoridades financieras han recortado sus expectativas de crecimiento a la baja, sino también porque en el transcurso del año diversas instituciones internacionales han ido ajustando sus proyecciones de crecimiento del Producto Interno Bruto.

 

En efecto, en noviembre 2014, la SHCP preveía una proyección de crecimiento del PIB de 3.7%, pronóstico que la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico colocó en un máximo de 3.9% en enero de 2015, para que actualmente se estime en 2.4% por el Fondo Monetario Internacional y en 2.1% por el Banco de México.

  

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El prominente declive en las expectativas de crecimiento económico demuestra que el calificativo de “pesimista” que el Gobierno Federal impuso a quienes estimaron tasas de 1.9% (Monex) 2.1% (Finamex) y 2.2% (JPMorgan) para el 2015 –por citar algunos ejemplos– no podía estar más equivocado, pues lo que verdaderamente sucedió es que las instituciones mexicanas cayeron en un optimismo “ingenuo” al formular proyecciones totalmente alejadas de la realidad.

 

Si pese a estas evidencias, el gobierno federal y sus bancadas en el Congreso de la Unión mantienen la postura de “mayoritear” a la oposición y se niegan a discutir cambios en materia fiscal, podríamos caer en un escenario de crisis económica que a nadie le conviene.

 

Por tal motivo, el PAN –acompañado de especialistas y organizaciones sociales- insistirá en la convocatoria para discutir de manera abierta, transparente e incluyente los cambios urgentes para lograr que la economía mexicana despegue, o al menos, alcance los niveles de crecimiento del sexenio anterior.

 

@JVillalobosS

 

 

[1] Hacienda prevé otro recorte para 2016

[2] Por la sobre oferta petrolera a nivel internacional, incentivada por la participación de Irán, el crecimiento de la producción de Estados Unidos, la baja demanda de Europa y China, entre otros.

[3] Así fue expresado por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público en el “Informe sobre la situación económica, las finanzas públicas y la deuda pública” del segundo trimestre de 2015.

[4] La sostenibilidad del Sistema Fiscal Mexicano 2014-2025

[5] Mover a México a la pobreza y desigualdad