Opinión

Emotivo discurso del papa Francisco con la comunidad judía

Se estima que más de 100 mil judíos eslovacos murieron en campos de concentración. | Fred Álvarez

  • 15/09/2021
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¡En este lugar el nombre de Dios fue deshonrado!, papa Francisco.

El papa Francisco, se reunió la tarde del lunes 13 de septiembre con la comunidad judía de Eslovaquia, en el segundo día de su visita al país europeo, en el viaje número 34 de su pontificado; el jesuita llegó puntual a la Plaza Rybné námestie, donde la comunidad enciende cada año la primera luz en el candelabro de la Jánuca, lugar donde sólo quedan restos de lo que fuera una gran sinagoga.

Fue un acto emotivo que vale la pena retomar por el gran significado en materia de perdón y para consolidar el diálogo interreligioso; Eslovaquia es hoy un país de mayoría católica, profesan la religión alrededor del 62% de los 5,5 millones de habitantes.

El líder religioso fue recibido por el Presidente de la Unión Central de las Comunidades Religiosas Judías de la República Eslovaca. Tras el saludo obligado de bienvenida, el líder religioso escuchó el conmovedor testimonio de un sobreviviente que perdió a sus padres durante la II Guerra Mundial, y de Sor Samuela, religiosa ursulina, congregación que dio ayuda y refugio a los judíos perseguidos.

En ese lugar "sagrado" para los judíos, Francisco dio el séptimo discurso de su viaje proclamando que “el nombre de Dios fue deshonrado” con los asesinatos de la II Guerra MundialSe estima que más de 100 mil judíos eslovacos murieron en campos de concentración, la mayor parte en Auschwitz, y muchos miles más fueron deportados, la mayoría de ellos con la ayuda del oscuro sacerdote católico Jozef Tiso que se convirtió en presidente de la nueva República. El personaje fue juzgado por colaboración con el enemigo, traición y crímenes de lesa humanidad, y murió ahorcado el 15 de abril de 1947.

Les agradezco sus palabras de bienvenida -dijo el Papa- y los testimonios que nos han dado. Estoy aquí como peregrino para tocar este lugar y ser tocado por él. La plaza donde nos encontramos es muy significativa para su comunidad. Mantiene vivo el recuerdo de un rico pasado: fue durante siglos parte del barrio judío (...) Aquí había una sinagoga, justo al lado de la Catedral de la Coronación. La arquitectura, como se ha dicho, expresaba la convivencia pacífica de las dos comunidades, símbolo inusual y de gran alcance evocativo, admirable signo de unidad en el nombre del Dios de nuestros padres”.

Dijo citando a Éxodo 20.7 “En la locura del odio, durante la segunda guerra mundial, más de cien mil judíos eslovacos fueron asesinados. Y después, cuando se quisieron borrar las huellas de la comunidad, aquí la sinagoga fue demolida. Está escrito: «No invocarás en vano el nombre del Señor»”.

Aquí -precisó Francisco-, el nombre de Dios fue deshonrado, porque la peor blasfemia que se le puede causar es la de usarlo para los propios fines, más que para respetar y amar a los demás.

Es evidente que el Papa se refiere al padre Tiso.

Aquí -agregó-, ante la historia del pueblo judío, marcada por este agravio trágico e indescriptible, nos avergonzamos de admitirlo... Cuántos opresores han declarado: “Dios está con nosotros”, pero eran ellos los que no estaban con Dios.

Y subrayó con emoción: “Aquí yo también siento la necesidad, como muchos de ustedes, de 'quitarme las sandalias', porque me encuentro en un lugar bendecido por la fraternidad de los hombres en el nombre del Altísimo”.

“La historia de ustedes es nuestra historia, sus dolores son nuestros dolores”, les dijo con emoción.

Y recordó que, si la sinagoga donde se dio el encuentro fue demolida, la comunidad todavía está presente. “Está viva y abierta al diálogo. Aquí nuestras historias se encuentran de nuevo. Aquí juntos afirmamos ante Dios la voluntad de seguir en un camino de acercamiento y amistad”.

Al finalizar su emotivo discurso el líder religioso participó en el tradicional encendido de velas en memoria de las víctimas del Holocausto y la entonación de un Kaddish, una de las oraciones judías más antiguas. Francisco escuchó el canto en el que se mencionan los campos de exterminio de Auschwitz, Mathausen y Treblinka y también se recuerda a los numerosos Justos de las Naciones que ayudaron a los judíos a escapar de la barbarie nazi.

Francisco regaló a la comunidad judía un plato de cerámica con la imagen de San Pedro y saludó personalmente a los dos testigos con un apretón de manos y entregó a la monja ursulina un rosario.

La reunión con la comunidad judía fue muy emotiva, recomiendo que lean completo el discurso y toda la ceremonia.

? Bratislava, Encuentro del papa Francisco con la comunidad judía

Recordemos que Francisco es un hombre puente, mantiene un diálogo ecuménico e interreligioso; es el tercer Pontífice que ha visitado el templo mayor de la comunidad hebraica romana. El primero fue Juan Pablo II, quien el 13 de abril de 1986 fue recibido por el histórico rabino Elio Toaff. El 17 de enero de 2010 fue Benedicto XVI quien visitó la sinagoga, y fue recibido por el mismo rabino Riccardo Di Segni que recibió a Francisco en enero de 2016.

Por cierto, hemos visto en este, su viaje número 34 de su pontificado, a un papa que goza de cabal salud, a pesar de su reciente operación de colon que le hicieron el pasado 4 de julio en el hospital Gemelli (le quitaron 33 centímetros de intestino), y por ello algunos de sus críticos lo quieren ver enfermo y casi lo quieren jubilar antes de tiempo.

Para nada.

Francisco tiene garra, aun con sus 84 años a cuestas...

¡Hay papa para rato…!

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