Opinión

Eliminación de la Violencia contra las Mujeres

Resulta de vital importancia acciones concretas que inhiban la violencia contra las mujeres. | Fernando Díaz Naranjo

  • 25/11/2019
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Los derechos humanos es lo más valioso que tenemos, ya que los mismos fueron construidos para que gocemos de ciertas prerrogativas que nos permiten vivir y desarrollarnos dignamente.

Estos derechos están consagrados en ordenamientos jurídicos que brindan protección a los seres humanos. Ante estas normativas hombres y mujeres somos iguales ante la ley; ambos tenemos obligaciones y derechos. Sin embargo, existen diversos aspectos que nulifican dicha igualdad como lo es la violencia contra las mujeres.

Este 25 de noviembre es el Día Internacional contra la violencia de género que, de acuerdo con la Declaración sobre la eliminación de la violencia contra la mujer, emitida por la Asamblea General de la ONU en 1993, su definición es “todo acto de violencia que tenga o pueda tener como resultado un daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico para la mujer, así como las amenazas de tales actos, la coacción o la privación arbitraria de la libertad, tanto si se producen en la vida pública como en la vida privada”.

Según la Organización Mundial de la Salud, alrededor de una de cada tres mujeres en el mundo (35%), han sufrido violencia física o sexual ya sea de pareja o por terceros en algún momento determinado.

En nuestro país se registra un aumento de la violencia contra las mujeres que para 2019 suman 2 mil 173 mujeres asesinadas; de enero a julio van 563 feminicidios y 1 mil 610 mujeres han sido víctimas de homicidio doloso (El Universal 26/08/2019). 

Estos datos unidos a los altos índices de inseguridad que se registran en todo el país deben ser atendidos con urgencia por el Estado mexicano. Justamente el derecho internacional referido a los derechos humanos determina las obligaciones que tienen los gobiernos para tomar medidas de acuerdo con ciertas situaciones y, con ello, actuar en consecuencia con el objetivo de proteger las libertades fundamentales de la población en general, pero ante estos datos, deben enfocarse estrategias específicas para la atención de las mujeres.

Por ello, resulta de vital importancia acciones concretas que inhiban la violencia contra las mujeres que se tipifican, generalmente, en cinco categorías: verbal, psicológica, económica, física y sexual.

ONU Mujeres ha establecido 16 medidas para poner fin a la violencia contra las mujeres, entre las que resaltan las siguientes:

- Ratificar tratados internacionales y regionales que protejan los derechos de las mujeres y las niñas.

- Reforzar las leyes del país para establecer esquemas que pudieran ir desde la reparación del daño -dependiendo de la gravedad, hasta cárcel a quienes ejerzan violencia contra las mujeres.

- Generar planes tanto regionales como nacionales y locales que permitan a los países y a organizaciones de la sociedad civil contar con estrategias comunes de información y de acción en contra de este cáncer que asecha a nuestra sociedad.

- Establecer una justicia accesible para mujeres y las niñas con servicios gratuitos y de calidad.

- Integrar estrategias para la capacitación de aquellos servicios que sean recurribles por mujeres como la policía, jueces, abogados, entre otros, con protocolos para la atención adecuada de la violencia contra las mujeres.

- Otorgar a las instancias competentes los recursos suficientes para la atención de casos que se presenten sobre violencia contra las mujeres.

- Invertir en la igualdad entre los géneros, así como en el empoderamiento de las mujeres.

- Involucrar a los medios de comunicación en generar una opinión pública consciente e informada sobre este terrible tópico.

- Trabajar con las nuevas generaciones de jóvenes para que crezcan con una cultura que garantice el fin de la violencia contra las mujeres.

México ha dado algunos pasos importantes sobre todo a nivel de igualdad de los derechos político-electorales entre hombres y mujeres, pero debe generar toda una estrategia acorde a las exigencias de la población.

De entrada, las diferentes instancias de gobierno deben saber que abatir la violencia contra las mujeres no es sólo una demanda del género femenino, es una demanda de todas y todos los que formamos esta nación.