Opinión

Elecciones en EUA: Un espejo donde vernos

Por: Leticia Calderón Chelius.

  • 03/04/2016
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Las elecciones en Estados Unidos son un proceso que despierta el interés del mundo entero. Desde México se siguen en cada detalle y se analizan las conveniencias potenciales de los posibles ganadores. ¿Qué le conviene más a México? ¿Quién resultaría más compatible para los intereses nacionales? Ante esas dudas no hay peor escenario que lo que estamos viendo con la carrera presidencial actual donde el ala más extremista dentro del Partido Republicano postuló tres candidatos (Trump, Cruz y Rubio) quienes han acaparado la atención mediática en México por sus posiciones ultraconservadoras, sobre todo el candidato Trump, líder indiscutible dentro de ese partido quien se ha referido a México, a su gobierno y a los mexicanos en general, de manera grotesca, burlona y sumamente denigrante.

 

Ante semejante bajeza de declaraciones hay voces instruidas en México que apremian a responder de manera frontal. Sin embargo, no hay que dar por hecho que la popularidad del mencionado político se traduzca en triunfo y además, si la teoría funciona como predicción, tendríamos que dejar a que la sabiduría del propio proceso neutralice a los fantoches e ignorantes y permita que avancen los mejores o por lo menos los más centrados. Tal vez esto no sirva de consuelo porque desafortunadamente los mexicanos sabemos de sobra que el proceso electoral no tiene la pulcritud que la teoría le imputa y por el contrario, por esa vía se suelen colar personas tramposas y sin escrúpulos.

 

Aun así, y aunque nos moleste profundamente Trump, suena complicado que los mexicanos pretendamos dar lecciones sobre el perfil ético de uno de los candidatos posibles de un partido, porque en nuestro caso estamos plagados de rufianes con fuero obtenido por la vía electoral.

 

Pese al mal ambiente que la etapa de designación de candidatos esta dejando, hay que tomar en cuenta que las elecciones estadounidenses realmente tomarán fuerza a partir de finales de junio cuando ambas convenciones partidistas, la demócrata y la republicana definan quienes serán sus representantes a la presidencia. Lo serán presumiblemente Clinton y Trump que llevan la mayoría de los votos en sus respectivas elecciones internas, aunque aún hay una serie de procesos por cumplir.

 

A estas alturas hay dos elementos que ya podemos anticipar. Por un lado, se observa la incipiente conformación de un frente electoral de muy distinto perfil intelectual y socioeconómico que busca desde ahora contrarrestar la candidatura de Trump, quien para muchos estadounidenses pone en riesgo algunas de las grandes conquistas que se han dado en Estados Unidos. Por otro lado, dentro de un sector importante de los propios republicanos persiste la idea de la nominación de otro candidato ante el temor de que el extremismo de Trump los aleje no solo de la presidencia, sino que desbanque a la mayoría republicana en el Congreso y el Senado y al final la posición ultraconservadora que tomó el poder del Partido Republicano (Tea Party) acabe siendo su mayor derrota.

 

Un dato adicional a tener en cuenta es que la participación de Bernie Sanders a la contienda demócrata integró al debate, pese a Hillary, una serie de preocupaciones que estarán presentes en la oferta por la presidencia. Temas como la desigualdad extrema, el salario justo, la calidad del empleo son solo algunos de los temas que están levantando grandes simpatías especialmente entre los jóvenes electores y que el establishment demócrata no podrá omitir y ante lo que los republicanos tendrán que posicionarse.

 

En México el análisis sobre el proceso electoral estadounidense se ha centrado en calibrar el peligro de las declaraciones de Trump y sobre la oportunidad y contundencia de la respuesta del gobierno mexicano. Sinceramente, por más grotescas que resultan sus declaraciones debería ser claro que aún no es el candidato oficial de los republicanos y sus declaraciones buscan justamente generar polémica para atraer mayor atención. Irónicamente lo esta logrando pero no sólo entre sus seguidores sino también entre grupos como los mexicanos que se están naturalizando en números históricos para poder votar en noviembre, lo mismo que  sectores de mujeres y el poderoso lobby judío que ya han declarado su oposición a Trump.

 

También desde el sector empresarial y financiero hay voces abiertamente críticas, lo mismo dentro de la diplomacia estadounidense a quienes un liderazgo como Trump les puede resultar muy costoso ya que el magnate se ha enemistado con medio mundo. Si vemos el otro lado de la moneda nos podría alegrar que el mismo tono violento y fanfarrón esta generando un debate muy profundo para entender lo que causa atracción de un candidato que tiene el estilo de un conductor de reallity show y se vanagloria de su riqueza como fuente de superioridad.

 

Los mexicanos no podríamos dar una lección moral sobre dicho estilo de hacer proselitismo ya que algunos de nuestros representantes populares son políticos del más bajo nivel y otros, personajes de la farándula y arribistas del jet set local, que se expresan casi al nivel de Trump e incluso, de manera más vulgar, racista y xenófoba. Por tanto, más allá de Trump tal vez lo que las elecciones de Estados Unidos nos pueden dejar es atraer algunos temas de gran profundidad que nos aluden directamente.

 

Cuestionar por ejemplo, si nosotros respetamos los derechos de los migrantes en México (como solemos  criticar a Estados Unidos sobre el tema) y preguntarnos cual es el beneficio económico de los Tratados Comerciales (NAFTA, TTP), para la sociedad en su conjunto. Estos son sólo dos temas del debate electoral estadounidense por el que podemos discutir las conveniencias de los candidatos por la contienda electoral de nuestro vecino del norte.

 

@migrantologos

@institutomora

www.mora.edu.mx

 

*Dra. Leticia Calderón Chelius
Es profesora-investigadora del Instituto Mora en la Ciudad de México. Doctora en Ciencias Sociales por FLACSO. Miembro del Sistema Nacional de Investigadores nivel ll y de la Académica Mexicana de Ciencia. Secretaria del Patronato de Sin Fronteras I.A.P y coordinadora de la red virtual de migrantologos.

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