En las elecciones de 2018, los mexicanos renovaremos la Presidencia de la República, la Cámara de Senadores y la de Diputados, nueve gubernaturas y un sin fin de alcaldías y congresos estatales.

Ante aquellos que aspiran a dirigir los recursos económicos y humanos del Estado, los ciudadanos debemos exigir una agenda pública clara que nos explique qué están planeando hacer con esos recursos, cómo enfrentarán los retos que tenemos y cómo reducirán los altos índices delictivos y de violencia que sufre el país.

Si volteamos a ver lo que sucede a nivel nacional, tenemos que, con base en los datos oficiales de investigaciones reportadas por las procuradurías y fiscalías generales de los estados, podemos observar cómo desde 2015 la escalada de violencia no ha cesado, y en particular en este 2017, homicidios, extorsiones y robos han crecido significativamente.

Si comparamos los primeros nueve meses de este año contra el mismo periodo de 2016, podemos ver que los homicidios dolosos han presentado un aumento de 21.96%; el homicidio culposo de 4.16%; la extorsión de 14.36%; el robo con violencia de 36.10%; el robo de vehículo 15.10%; el robo a casa habitación 1.87%; el robo a negocio 33.10% y el robo transeúnte 31.47%.

Las nueve entidades que cambiarán ejecutivo estatal son: Chiapas, Ciudad de México, Guanajuato, Jalisco, Morelos, Puebla, Tabasco, Veracruz y Yucatán. De estas, siete entidades viven una abierta crisis de violencia debido al crecimiento de delitos de alto impacto.

Sólo Yucatán y Chiapas mantienen índices delictivos contenidos, ya que ambas entidades siguen presentando los menores números de carpetas de investigación de delitos del país, así como las tasas más bajas de victimización, según lo reporta el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).

Específicamente, la estadística oficial marca que Chiapas es noveno lugar a nivel nacional en homicidio doloso y, si bien la mayor parte de los delitos se encuentra por debajo de la media nacional, reporta un crecimiento de 26.88% en materia de robo a negocio, 12.98% en robo de vehículo y 9.98% en homicidio doloso.

La Ciudad de México se presenta como segundo lugar nacional en tasas de robo a transeúnte; tercera en robo a negocio y cuarta en robo total con violencia. Comparando los periodos enero-septiembre de 2016 contra 2017, el robo a transeúnte en la Ciudad de México creció 36.93%; el robo total con violencia 33.03%; el homicidio culposo 22.09%; el homicidio doloso 18.08% y el robo a negocio 16.74%.

Guanajuato ocupa el primer lugar nacional en homicidio culposo (que este año creció 33.8%) y octavo tanto en robo total con violencia y robo a negocio. Destaca el crecimiento entre 2016 y 2017 de robo a transeúnte, 38.65%; el robo total con violencia 19.33% y el homicidio doloso 9.99%.

Este sexenio, Jalisco ha protagonizado escenas que preocupan y que confirmaron lo que ya sabíamos: en la entidad existe una grave presencia y control del territorio por parte de la criminalidad organizada. No obstante, la mayor parte de los delitos de alto impacto aparecen en la parte inferior de la comparativa nacional. La extorsión ocupa el sexto lugar nacional; el robo total con violencia ocupa el séptimo y el robo a transeúnte el octavo. Sobre este último, cabe destacar el crecimiento entre 2016 y 2017 en 115.67%; el robo con violencia en 124.55%; el robo a negocio en 95.7%; el robo de vehículo en 26.14%; el robo a casa habitación en 19.68% y el homicidio doloso en 10.51%.

En lo que respecta al caso de Morelos, pese a que la mayor parte de los delitos reportan disminuciones, la comisión de estos ocupa las principales posiciones en los rankings nacionales. Es tercer lugar nacional en violaciones; quinto en secuestro y en robo total con violencia; séptimo en robo a transeúnte; octavo en homicidio doloso, robo de vehículo y robo a casa habitación, y noveno en robo a negocio.

Puebla tiene el sexto lugar en robo total con violencia y presenta crecimientos en robo de vehículo de 131.15%; robo a negocio 126.73%; robo con violencia de 53.70%; robo a transeúnte de 44.44%; homicidio doloso de 35.60%; robo a casa habitación de 14.25% y homicidio culposo de 11.14%.

Tabasco vive una de las peores crisis de violencia que se pueda observar. Es primer lugar nacional en robo total con violencia, robo a negocio, robo a transeúnte y abigeato; tercer lugar en secuestro y extorsión; cuarto en homicidio culposo; quinto en robo de vehículo; noveno en robo a casa habitación y en violaciones. Si esto no fuese suficiente, la escalada de violencia muestra que la extorsión creció en los primeros 9 meses de 2017 un 144.21%; las violaciones 59.24%; el robo de vehículos 58.67%; el homicidio doloso 53.87%; el robo a negocio 36.41%; el homicidio culposo 22.36% y el robo a casa habitación 9.09%.

Veracruz se encuentra en el cuarto lugar nacional en el ranking de secuestro y noveno en extorsión. En este 2017 todos los delitos crecieron en porcentajes muy relevantes. La extorsión creció 228.21%; la violación 164.78%; el robo a negocio 126.43%; el robo con violencia 90.37% el homicidio doloso 41.78%; el secuestro 39.01%; el homicidio culposo 38.73%; el robo a transeúnte 34.70%; el robo a casa habitación un 16.16%; el robo de vehículos 15.57%.

Sobre Yucatán cabe destacar que el homicidio doloso creció 9.73%, que lo ubica en el último lugar nacional.

Indudablemente un panorama que debe preocupar y ocupar a los candidatos y autoridades salientes. Sin embargo, pese a que estos datos deberían ser el fulcro de la discusión de una contienda que seguramente ocupará el centro de las discusiones públicas y privadas de los próximos nueve meses, y que nos costará miles de millones de pesos, poco o nada se escucha.

Preocupa que nadie se responsabilice o tan siquiera reconozca la crisis en la que estamos inmersos; mientras más mexicanos mueren o viven el embate de la violencia ni a las autoridades salientes ni los posibles candidatos plantean propuestas concretas que resuelvan esta crisis.

De mantenerse la actual tendencia de homicidios, 2017 probablemente terminará como el peor año en materia de violencia hasta ahora, en un contexto más complicado aún, debido al crecimiento de otros delitos violentos y la distribución territorial de estos, y el escenario no parece mejor para el 2018.

A través de estas líneas hago un llamado a todos esos candidatos que estén realmente interesados en el bienestar de los gobernados. La crisis que vivimos en el país es intolerable y no puede mantenerse; sus acciones en los próximos meses ayudarán a que México sea un país próspero y pacífico o el referente internacional de la violencia y el mal gobierno. ¿Cuál quieren que sea su legado?

@frarivasCoL | @OpinionLSR | @lasillarota



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