Opinión

Elecciones 2021

Las medidas preventivas de contagios que implementaron las autoridades electorales en 2020 resultaron suficientes. | Ricardo de la Peña

  • 28/12/2020
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A la mitad del próximo año los ciudadanos mexicanos tienen una cita con las urnas para resolver libremente entre múltiples opciones a quién le otorgarán el derecho a gobernar y representarlos en casi la mitad de gubernaturas del país, la totalidad de las diputaciones federales, un sinfín de alcaldías, diputaciones locales e incluso posiciones de cuarto nivel. Este amplio ejercicio democrático, sin parangón por su magnitud, se celebrará en condiciones inusitadas tanto por la situación sanitaria que enfrenta la humanidad por la pandemia de covid-19, como por los estragos que ha tenido en la economía y el escenario de una competencia claramente polarizada en que se definirá el destino de las políticas públicas en la nación.

Las condiciones sanitarias

Cuando se celebren los comicios, el país habrá muy probablemente salido de la etapa más elevada en la curva de contagios con el virus SARS-CoV-2. Es esperable que el invierno que acaba de iniciar lleve a cifras nunca antes vistas en el volumen de casos confirmados de infección e incluso de decesos diariamente reportados, llegando a triplicar los niveles observados en el verano previo, aunque para principios de junio del próximo año es factible que se haya reducido de forma importante esta cantidad, sobre todo en lo relativo a fallecimientos, que habrán podido regresar a los niveles observados en el otoño, más por un comportamiento cíclico esperable de la pandemia y eventualmente el encuentro con la inmunidad colectiva derivada de la proporción de infectados que se alcance, que por la aún dudosa efectividad de la campaña de vacunación que está arrancado.

Así, las condiciones sanitarias que se enfrentarán al acudir a sufragar pudieran ser semejantes a las que se tuvo en ocasión de las elecciones locales del mes de octubre del presente año. Y hay que recordar que las medidas preventivas de contagios que implementaron las autoridades electorales en aquellos comicios resultaron suficientes y satisfactorias para cumplir con la intención de que el evento electoral no incidiera en una elevación de contagios y menos de fallecimientos.

El ambiente electoral

Las próximas elecciones se enfrentarán a dos opciones, además de alternativas con menor alcance en las intenciones de sufragio: el bloque gobernante, que encabeza Morena y coaliga para algunas elecciones a otros dos partido, que intentará refrendar su condición mayoritaria en la Cámara de Diputados federales y obtener posiciones hasta ahora en manos de su contraparte en diversas gubernaturas; y el bloque opositor, con Acción Nacional, el PRI y el PRD en coalición parcial, que intentará frenar a los gobiernistas y arrebatarles el control legislativo y mantener o ampliar las posiciones en muchas gubernaturas, Congresos locales y ayuntamientos. Esta confrontación puede no pasar por formulaciones complejas de plataformas, sino por dibujos básicos de dos proyectos de nación obviamente contrapuestos a los ojos de una ciudadanía que definirá el sentido de su voto en razón de la credibilidad o incredulidad que le otorgue a la promesa de transformación y la valoración que tengan del rendimiento logrado para atender la pandemia y sus estragos. A ver qué deciden.

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