Opinión

Elección de Estado

El candidato mexiquense del PRI apela a la razón de Estado para tratar de salvar su candidatura y a su partido.

  • 30/05/2017
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Las elecciones del 4 de junio se configuran, por la acción y la inacción de los actores políticos involucrados y de las instituciones, como una elección de estado a favor de los candidatos del PRI y sus aliados. En la medida en que, como lo ha declarado el candidato priísta en el Estado de México, los resultados electorales "ponen en juego todo lo hecho hasta ahora y el futuro del PRI y del país"; en esa medida, según él, se puede y se debe hacer todo lo que sea necesario para no perder la elección.

El candidato mexiquense del PRI apela a la razón de Estado para tratar de salvar su candidatura y a su partido y confunde al estado y la nación con sus intereses personales y con los del PRI. La idea no es nueva, ha sido la alternativa autoritaria en la lucha por el poder desde tiempos inmemoriales. Hace dos mil años el sumo sacerdote Caifás dijo ante el sanedrín -con aire de suficiencia- "conviene que muera uno sólo por el pueblo y no muera toda la nación". Quince siglos después, Maquiavelo incluyó en el concepto de "L'arte dello stato" las medidas excepcionales que usa un gobernante para conservar el poder al precio que sea. Ahí señaló: "la patria se debe defender siempre con ignominia o con gloria y de cualquier manera estará defendida" puesto que "en las deliberaciones en que está en juego la salvación de la patria, no se debe guardar ninguna consideración a lo justo o lo injusto, lo piadoso o lo cruel, lo laudable o lo vergonzoso, sino que, dejando de lado cualquier otro aspecto, se ha de seguir aquel camino que salve la vida de la patria y mantenga su libertad".

En las entidades en elecciones, el PRI y el gobierno no han escatimado recursos, de manera especial en el Estado de México, acaso porque es el estado del presidente y la cuna del grupo Atlacomulco y, como se advierte, el santuario y último bastión del grupo en el poder. Sin rubor y de cualquier manera, han puesto en movimiento la estructura y los programas sociales del gobierno federal y locales, multiplicando por cientos las visitas de los secretarios de Estado, asignando nóminas completas a la operación electoral y convirtiendo a las dependencias en las oficinas de acción electoral del PRI.

Ante la alta probabilidad de que el PRI pierda, han convertido en los seccionales del partido a direcciones y subsecretarías federales y estatales de salud, educación, obras públicas y desarrollo social, por citar a las más importantes. Las tareas asignadas no son menores: recolección de credenciales en las zonas donde el voto no les favorece; entrega selectiva y condicionada de beneficios sociales con cargo al erario público; cooptación de líderes y grupos para simular escisiones y supuestos apoyos populares; uso faccioso del aparato judicial para tratar de manchar la imagen de los adversarios con verdaderas injurias en contra de estos y sus familias -como lo intentaron con Josefina Vázquez Mota, hechos finalmente desmentidos por la PGR-; así como cuantiosos recursos para modular la opinión pública a través de la manipulación de algunas plumas a modo y la guerra de encuestas para vender triunfos irreversibles o descalificaciones de facto.

Ante estos atropellos las denuncias no se han hecho esperar. El Partido Acción Nacional ha sido claro y firme al presentar, una y otra vez, sendas denuncias ante las autoridades. Con lo ya denunciado, está más que acreditado que estamos ante una verdadera elección de estado; que lo actuado por el PRI y sus aliados violenta de origen todos los principios de equidad y legalidad previstos en nuestras leyes electorales, a tal grado que, independientemente del resultado electoral, se debe exigir justicia y evitar por todos los medios legales que se siente un precedente que mancha estas elecciones y cuestiona de fondo la calidad democrática de esta y las futuras elecciones, poniendo en grave riesgo la legitimidad de origen y la gobernabilidad del país.

Ahora está claro, la supuesta "mano dura" del candidato del PRI no es contra la delincuencia sino para poner a operar a la peor parte del PRI a fin de defender con ignominia su "patria" partidista. Lo que el PRI ha puesto en operación para tratar de salvar las elecciones es, a ojos vistos, una ejecución esmerada de maquiavelismo, pues no han guardado ninguna consideración a "lo justo, lo piadoso o lo laudable" sino que han hecho de su campaña el ejercicio de "lo injusto, lo cruel y lo vergonzoso".

A unas horas del cierre de las campañas la moneda este en el aire. Serán los ciudadanos libres los que con su voto definirán el rumbo, sin embargo, lo que ha hecho el PRI para imponer sus condiciones y tratar de asegurar su triunfo debe ser investigado y sancionado por el bien de nuestra democracia y del futuro del país.

@MarcoAdame


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