Opinión

El tren y la bestia

Para que se concrete el tren o la bestia, el gobierno tiene que doblegarse ante un grupo de “guerrilleros de papel” del EZLN. | José Luis Castillejos

  • 25/02/2020
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Es tan fácil, por parte de Andrés Manuel López Obrador, acusar a los fifís, a la mafia y a la élite del poder, para justificar su deficiente desempeño como presidente de México.

Promueve una democracia simulada para avalar proyectos que no tienen pies ni cabeza como el ahora famoso “Tren Maya” que tiene dividida a la opinión pública nacional, a ecologistas, a conservadores y a quienes creen que sí es viable el proyecto frente a los que lo rechazan.

En un estudio sobre “Teoría de la democracia”, el chiapaneco Víctor Hugo Mijangos Castillo analiza el impacto y alcance de las decisiones de quien hoy gobierna México.

Como ejemplo evoca el libro “El fanfarrón de no sabe nada” aquel personaje que no cabía en ningún lado, que hacia alardes de saber todo pero que quizás sabía simplemente, que no sabía nada pero jamás lo reconoció, nunca en público. 

“Promover una democracia simulada y querer decidir con un pequeño grupo de personas a mano alzada, ya no se ve ni en las más remotas comunidades del México profundo”, refiere en un estudio sobre ciencias políticas al que tuvo acceso La Silla Rota.

Es pobre la percepción presidencial de que México la decisión la toman unos cuantos y los demás solamente acatan.

Someter a consulta popular la rifa de un avión o el Tren Maya, que supuestamente no terminará con la poca selva, flora y fauna de la lacandona es algo ilógico e inconcebible.

Para que se concrete el tren o la bestia, el gobierno tiene que doblegarse ante un grupo de “guerrilleros de papel” del EZLN que son los que tienen que dar la autorización para iniciar la obra.

¿Y dónde está la democracia? la repuesta es que no existe. Es simulada. 

Preocupa realmente el destino de México. “No estamos en buenas manos. Caminamos sin rumbo, sin dirección y estamos yendo a una crisis política, rezago económico, desempleo, abuso de poder, demagogia, populismo, anarquía y dictadura”, apostilló el estudio sobre Democracia que realizó Mijangos Castillo.

A fines de abril del 2019, AMLO realizó una consulta a “mano alzada” para decidir lo del tren en el Istmo y exigió a “los que nos ven con malos ojos” que dejen de inventar que los extranjeros se van a apoderar de la región con su plan de Desarrollo el cual incluye la construcción del Tren”.

Los mexicanos asisten a un escenario difícil y poco pueden hacer frente a alguien que pregona la austeridad en tanto su familia y funcionarios viven la danza de los millones, como jefes o reyes en un país empobrecido donde el ejercicio es sobrevivir a diario. 

Los chiapanecos se siguen preguntando por qué el ex gobernador de Chiapas, Manuel Velasco Coello, hoy todopoderoso senador de la República es intocable a pesar de sus yerros en la administración y acusaciones de supuestos desvíos financieros.

La respuesta, en opinión de Víctor Hugo Mijangos Castillo, es simple: millones de pesos salieron del Estado de Chiapas para la campaña electoral de AMLO y aun con esos datos, los responsables de fiscalizar y sancionar estos desmanes, se hacen de la vista gorda y acatan órdenes del “Mago supremo”.

¿Democracia? Esa se terminó desde que la gente comenzó a vender su voto o sea, su voluntad y desde que se inventaron las despensas o desde que le das dinero a un inútil que ni estudia, ni trabaja. 

La gente en México está urgida de una respuesta a su llamado de auxilio. Es un grito a rescatar a esta sociedad que vive sometida y manipulada.

El jefe del Ejecutivo, sin embargo, insiste en llamar democracia a lo que burdamente es una imposición.

Los mexicanos tienen derecho a ejercer sus derechos, cumpliendo con sus obligaciones y no solamente quejándose, sino dando resultados, proponiendo, llevando iniciativas a sus representantes populares. 

A estas alturas del partido, México requiere urgentemente una reingeniería, hacer una depuración política.

Pero, sobre todo, necesita tener “conciencia social” y gente comprometida, que no busque intereses propios si no el de todos.

Habrá que prepararse, mientras tanto, para participar en el cambio de rumbo de México antes que se descarrile la bestia