Opinión

El tema: La impunidad

Expresar la inconformidad social es una más de las razones para el voto nulo.

  • 14/02/2015
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Todos los temas de la actividad pública, en sus diversas vertientes, caben en un tema, es decir, hablar de lo que sucede en Veracruz, en Tamaulipas, en Guerrero, en Oaxaca, en cualquier estado de la República, es hablar de un Estado en absoluta descomposición, de un Estado donde parece que la consigna fuera: Agarren lo que puedan, mientras puedan. La corrupción, el desprecio por la vida, por las personas, por el otro, nos llevan al gran tema: la impunidad. Como nación ¿qué nos une?

 

Veo en las redes sociales los ataques viscerales, tantos que parecen comentarios pagados y dudo mucho que representen la reflexión de la sociedad. Si así fuera, puede entenderse entonces (y precisemos que entender no es justificar, por supuesto) las acciones de políticos y embaucadores que están "dirigiendo al país": Nos enfrentamos entre nosotros, desviamos la atención hacia los que quieren llegar, o contra los que se manifiestan, los que exigen respuestas reales del gobierno, y no hacemos nada para exigirle a los que están para que cumplan con su deber.

 

Lo que se tendría que hacer (los que consideren que esa es la vía) es preguntarle a los que aspiran a dirigir el país cuál es su programa de trabajo, que van a hacer, cómo, cuándo (y no es necesario que sea ante notario). ¿Sabemos algo de los que aspiran a llegar? Habrá que calificarlos por sus antecedentes, por sus acciones, por sus propuestas.

 

El sentido del voto

 

Por cierto, muchas voces, algunos partidos (menos el PRI), incluyendo los nuevos, han iniciado una campaña para atajar la promoción del voto nulo, insistiendo en que éste le sirve al poder y que quienes vayamos a ejercerlo o estemos promoviéndolo estaremos permitiendo que las cosas sigan igual y que gane el voto duro de los partidos tradicionales. Desde su lógica argumentativa, la responsabilidad de que sigamos igual será culpa de aquellos que no encontramos una alternativa en las organizaciones políticas existentes, más allá de ciertas afinidades con algún sector social. Las descalificaciones son inmediatas: “Es una campaña de la derecha, es una campaña promovida desde el poder, es una campaña de los medios de comunicación”, etcétera.

 

Y no se preguntan por qué el voto nulo, qué significa y qué consecuencias puede traer para el país, para la democracia, para lograr un cambio de política, independientemente de las consecuencias para una organización social en particular.

 

Las razones

 

Una primera razón para el voto nulo es que hace evidente que aunque alguno pudiera ganar legalmente, sus acciones no serían legítimas, con las consecuencias jurídicas que eso pudiera traer (eso deberían de saberlo los miembros de MORENA pues Andrés Manuel sostuvo –y sostiene- la legitimidad de su triunfo en el 2006 frente a la legalidad del gobierno del espurio). El voto nulo no es un fin, es un medio más en la lucha por la democracia, en la lucha por regresar el poder a la ciudadanía, ese poder secuestrado por el sistema de partidos, supuestos poseedores de la verdad. ¿Hay falta de interés social en la política?

 

¿Los que consideramos la viabilidad del voto nulo somos responsables de esa falta? ¿Qué han ofrecido los partidos para que los ciudadanos creamos en ellos? ¿Le hacemos el juego al poder, a la derecha? ¿Alguno de los partidos es poseedor de la verdad y define quién es de derecha o de izquierda? ¿Se trata de decir, de creer, que algún partido es la alternativa? Que lo demuestren. [Por cierto, yo pertenezco a la izquierda natural: nací zurdo.] Creer o no en ellos no significa creer o no en la política; es, en todo caso, no estar de acuerdo en cómo hacen política los partidos, cómo se dirige el país, y no hay formas “legales” para manifestarlo.

 

Expresar la inconformidad social es una más de las razones para el voto nulo. Los desaparecidos, la impunidad es otra de las razones. Será responsabilidad de todos, de ellos y de nosotros qué hacemos después con el país: el voto nulo es un termómetro, una consulta ciudadana a pie de urna, con las herramientas que el Estado y sus corifeos permiten. Llamar hoy a votar por algún partido es hacer el juego al Estado, perpetuar los modos, las formas, los criterios y las políticas antisociales. ¿O hay opción real?

 

De pilón…

 

Los chinos están enojados por la suspensión del tren de México-Querétaro aunque pronto podrán sentirse mejor: se les pagarán treinta y seis millones de pesos por los estudios que hicieron. Las preguntas son: ¿Cómo fue que en tan poco tiempo invirtieron tanto, entre la convocatoria y la entrega de propuestas, y las demás no tuvieron, parece, esa capacidad?¿quién debería de pagar por eso?

 

¿A quién deberíamos de fincarle responsabilidades? México, una caja abierta al mejor postor. ¿Quién exigió que se suspendiera la licitación ganada por los chinos? ¿Quién pagará porque la OCDE certifique que en el caso del Aeropuerto hacemos las cosas con transparencia? ¿A eso vino Gurría en enero? (el convenio se firmó el 9 de enero): La transparencia como negocio.

 

Facebook: carlos.anayarosique

Twitter: @anayacar

 

(Obviedades es un ejercicio de reflexión que comparto con mucho gusto no para que estén de acuerdo sino para hacer conciencia de las contradicciones de un régimen… que puede ser cualquier  régimen, no importa el partido, por supuesto)

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