Opinión

El súper peso frente al súper dólar

Los mercados financieros mundiales están nuevamente en una etapa efusiva.

  • 14/06/2016
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Agarrado de remesas, de flujos de inversión extranjera directa, y baja inflación, el súper peso resiste los embates de la volatilidad cambiaria generada por la expectativa del alza de las tasas de referencia de los Estados Unidos. Y aunque la decisión ha sido retrasada por el momento, la moneda mexicana finalmente sucumbirá cuando la decisión de la FED haya sido tomada.

 

Los mercados financieros mundiales están nuevamente en una etapa efusiva y a la espera de la decisión que tomará la FED para elevar sus tasas de interés. Desde que finalizó el primer cuatrimestre del año, la turbulencia financiera retomó fuerza, pues la especulación sobre la decisión que tomará la reserva federal de los Estados Unidos, tiene a todos los analistas e inversionistas a la expectativa para conocer cuál será el rumbo que tomará la economía más importante del planeta.

 

Esa especulación llevo una vez más al fortalecimiento del dólar frente al resto de las monedas de todo el planeta. En dos años, la moneda americana, se ha revaluado 17% con respecto a la canasta de divisas de intercambio regulado por el Fondo Monetario Internacional y que está compuesta por la libra esterlina, el yen y el euro, además del dólar.

 

Por supuesto, las monedas de las economías emergentes han padecido también este juego especulativo sobre el incremento de las tasas de la FED. El peso mexicano está inmerso en ese mar de incertidumbre que se ha generado con la volatilidad cambiaria, sin embargo, pese a que la moneda ha sufrido una devaluación de 19% en los últimos 9 meses, los efectos de ello, aún no se han reflejado en una mayor inflación.

 

Tradicionalmente con una devaluación las economías sufren presiones en la cuenta corriente, la balanza de pagos y la balanza comercial que empujan al alza de precios. Esto no ha ocurrido en México hasta el momento. De hecho con la volatilidad cambiaria iniciada el año pasado en el mes de junio y que culminó al cierre de 2015, la mayoría de los especialistas mexicanos esperaban un alza significativa de la inflación.

 

Sin embargo, la inflación no se ha disparado y la economía mexicana pese a la crisis económica mundial, continúa creciendo. Es cierto, el crecimiento del PIB mexicano es lento pues apenas crecerá 2.6% al cierre de 2016. Pese a ello, representa un incremento positivo comparado con el resto de las economías emergentes, pues ante un panorama global negativo, algunas de esas economías, tendrán una contracción este año.

 

En realidad la economía mexicana se encuentra respaldada por diversos factores que le permiten por el momento, sortear el vendaval de la especulación cambiaria que se vive cada vez que inversionistas y analistas, salen a perturbar los mercados financieros con la especulación del alza de tasas de la FED.

 

Por un lado, las reformas energéticas y de telecomunicaciones, todavía no han dado todos los resultados esperados, de hecho apenas comienzan a concretarse los primeros proyectos de inversión, principalmente en el sector energético. Este hecho, promete la llegada de grandes volúmenes de inversión extranjera que inyectarán liquidez y capital a la economía mexicana, y ello, generará mayor certidumbre sobre el futuro económico de México.

 

Las remesas son otro de los factores que están incidiendo en un súper peso que está haciendo frente a la divisa norteamericana. Hasta abril del presente año, los envíos de dinero desde los Estados Unidos hacia México, se incrementaron 8.5% con respecto al mismo periodo del año pasado, y con el tipo de cambio a favor, las familias mexicanas han visto incrementado su poder adquisitivo en la misma proporción en la que el peso se ha devaluado.

 

Sin embargo, pese a que dichos factores son positivos a nivel macroeconómico, en la economía del día a día de las personas, la percepción es diferente. Por un lado, aunque la inflación no se manifiesta de forma tangible, los precios de los alimentos y algunos servicios como la electricidad o el de las gasolinas, se han incrementado.

 

Esos factores presionan el ingreso de las familias y reduce el gasto de los hogares, y aunque el Banco de México no ha retirado dinero circulante del mercado para evitar presiones inflacionarias, como ha ocurrido en otros momentos, en la calle se percibe poca liquidez de efectivo. Una muestra de ello es el pago a proveedores, pues las empresas están moviendo su pago de facturas a sesenta y hasta noventa días con el objetivo de financiar su operación.

 

De acuerdo cifras de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores, el crédito a las empresas se incrementó durante el último año13.4%, dichos créditos, generalmente son tomados por las empresas pequeñas y medianas con el objetivo de mantener sus flujos de operación y así continuar produciendo mientras sus clientes les saldan los pagos pendientes.

 

El crédito al consumo también sigue creciendo y los prestamos de nómina y personales, crecieron 19.0 y 16.9% respectivamente durante el último año. Eso significa que los trabajadores están buscando la manera por un lado de allegarse liquidez y por el otro financiar su gasto cotidiano.

 

Aunque con un dólar más caro, las importaciones de insumos y bienes no ha disminuido, parecer ser que las empresas importadoras no están transfiriendo el margen de la diferencia cambiaria a los productos finales, esto podría obedecer a que las compañías han preferido sacrificar un poco de su margen de ganancias y a que la fijación de precios desde principios de año, tenía ya previsto un ajuste de los costos de importación, pues desde hace dos años, se está lidiando con la turbulencia e incertidumbre cambiaria.

Lo cierto es que el alza de tasas hasta este instante, se ha retrasado por diversos factores; en su última reunión, la FED argumento que una recuperación del 4.7% en la generación de empleos, no era suficiente para pensar en un movimiento de tasas, motivo por el cual decidió retrasar su decisión. La economía de los Estados Unidos aún está débil y las ya próximas elecciones en ese país, podrían retrasar aún más la decisión de Janet Yellen presidenta del banco de la reserva federal a elevar las tasas de referencia. 

 

Pero aún faltan al menos dos reuniones antes de que las campañas electorales en los Estados Unidos estén en su apogeo, por lo que las reuniones de julio y agosto, serán determinantes para saber lo que ocurrirá con la política monetaria norteamericana en el resto del año. De hecho, de no subir las tasas en alguna de esas reuniones, lo más probable será que la decisión se postergue hasta que conozcamos al nuevo presidente de ese país.

 

En ese escenario, el súper peso seguirá en la contienda frente al súper dólar y la política monetaria que implementen tanto el Banco de México como la Secretaría de Hacienda, será determinante para minimizar los efectos de una nueva devaluación al momento de que se incrementen las tasas de la FED.

 

Por el momento, las autoridades mexicanas podrían adelantarse y anunciar en el mes de agosto un alza de tasas. Esto con el objetivo de seguir conteniendo bajo el índice inflacionario y a su vez minimizar los efectos de la volatilidad cambiaria generada por la especulación sobre la posible alza de tasas por parte de la FED.

 

@ijm14

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