Opinión

El sistema anticorrupción a prueba

El Sistema Nacional Anticorrupción ha permanecido entre la falta de voluntad y la ausencia de una legislación secundaria que lo regule.

  • 10/07/2016
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Para que exista la corrupción es necesario que exista impunidad, así llamada a la ausencia de castigo.

 

Por eso es que la corrupción y la impunidad son aliadas del sistema político mexicano, en el que para que exista corrupción es necesario que exista voluntad, discrecionalidad y una falla en el sistema de transparencia o acceso a la información, principalmente, que conduzca a la materialización de conductas ilícitas y su tácito perdón. Aquí también yace la subestima que normalmente el político tiene del ciudadano, que se convierte en cinismo.

 

Normalmente los sujetos de corrupción e impunidad son las élites de los campos político y económico, quienes encuentran intereses afines en corromperse a sí mismo a sus pares, para obtener una ganancia de manera ilícita. Después, cuando son descubiertos vienen la protección y ocultamiento mutuo, en un viejo pacto de impunidad.

 

El Índice de Impunidad presentado en febrero pasado por la Universidad de las Américas arrojó que la impunidad en México es “muy alta” y nuestro país presenta uno de los peores desempeños. Señala el estudio que la impunidad es multidimensional.

 

Además el semanario inglés, The Economist señala que para restablecer el estado de derecho, el presidente Enrique Peña Nieto tiene que capturar no sólo a criminales, sino capturar y castigar a politicos relacionados con actos de corrupción.

 

El ejemplo del ex presidente del PRI, Humberto Moreira y la amplia voluntad del gobierno federal para rescatarlo de su cautiverio en España; la falta de justicia por actos de corrupción de Arturo Escobar y Vega, Carlos Romero Deschamps, las narcocamionetas de Televisa en Nicaragua; o bien, la impunidad en las mochadas en el presupuesto son ejemplos que quedan permanentes en la memoria.

 

Los próximos ex gobernadores Javier Duarte y Roberto Borge, de Veracruz y Quintana Roo, respectivamente, que están tratando por todos los medios de dejar en puestos clave a sus subalternos de confianza, para no ser investigados de todas las corruptelas y atrocidades de que se les acusa.

 

En estos casos es un buen ejemplo para poner a prueba el novedoso sistema anticorrupción y encarcelar a todo aquel que haya tomado lo que no le corresponde.

 

Mientras tanto, se está preparando un nuevo periodo extraordinario de sesiones, para subsanar los errores de haber aprobado unas disposiciones anticorrupción para complacer a una voluntad ajena al interés.

 

Por eso el sistema anticorrupción ha permanecido pasivo, entre una falta de voluntad y la ausencia cómplice de legislación secundaria que lo regule.

 

No se trata de ejercer un derecho a la denostación al político corrupto, al empresario deshonesto o al comunicador de poca credibilidad, sino de señalar toda conducta indebida sea de quien sea, para que la clase política deje, de una vez por todas, simular que combate la corrupción.

 

@racevesj

@OpinionLSR

 

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