Opinión

El síndrome de Noé

Entre salvadores, apóstoles y cínicos

  • 14/06/2014
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Ahora resulta que la Asamblea legislativa del Distrito federal se ha vuelto defensora de los animales, promoviendo su seguridad y evitando el maltrato. La poca idea que tienen nuestros asambleístas los llevan a hacer leyes de cualquier asunto: un día hacen una ley donde se señala que todos los perros, gatos y animales domésticos tendrán que registrarse, llevar un chip; es decir, supongo, sacarles acta de nacimiento ¿con el nombre de los padres, abuelos y testigos? Hoy hacen otra ley para que no haya animales en los circos. ¿Cuántos circos hay en la ciudad? ¿Se tienen documentados los casos de maltrato? ¿Era necesaria una ley o sólo una disposición administrativa que regule el uso y cuidado de los animales, de todos no sólo de los circos? Incapacidad y discurso solamente pues el partido que promueve que no haya el tan señalado maltrato es el mismo que promovió durante la elección del 2012 la pena de muerte para los delincuentes: ¿de qué estamos hablando? ¿Sólo circos al estilo del maravilloso Cirque du Soleil? ¿De quién es el negocio? ¿Se han metido a ver en qué condiciones están los animales en esos sitios? ¿Qué van a hacer con unos animales que nacieron en cautiverio, que han vivido en cautiverio? ¿Un domador, de la noche a la mañana se volverá trapecista? Miles de preguntas saltan a la vista y un sola respuesta: legislar para ser políticamente correcto... mientras miles de niños de la calle tratan de conseguir unas monedas para comer, o para el chemo. ¿Han hecho algo? Sí, beneficiar al niño verde, nada más. 

Los apóstoles

Resulta que el Sr. Raúl Picard, presidente de la Comisión de Comercio Exterior de la Concamin, dice que no importa si los empresarios corrompen o no, el gobierno debería de considerarlos por sobre cualquier otro ciudadano en cuanto que ellos generan trabajo, y nadie más. Así o más perverso, así o más perdido en su discurso: “…Tiene que confiar en nosotros, no les queda otra. Seamos o no transas, tiene que confiar en nosotros porque nosotros vamos a generar los empleos, no el gobierno”. Y en un acto de soberbia agrega: “Y más vale que se una, que se ponga de este lado y nos ayude porque la solución es el empleo y los jóvenes que salen de la universidad deben tener una expectativa de vida en dos o tres años, pero nosotros no podemos dar nada así…”. Y ya encarrilado elevó su voz para que lo escucharan quienes tienen los oídos sordos: a un empresario “no se le puede tocar. Los empresarios e industriales se tienen que volver in-to-ca-bles porque son unos verdaderos héroes…”. (La Jornada, jueves 12 de junio de 2014, pág. 29, Economía.) Nada más le pregunto al señor empresario ¿se dio cuenta de lo que dijo? ¿Será tan valiente? ¿No le suda la mano, le tiembla la voz cuando tiene enfrente al presidente, a los secretarios de Estado, a los funcionarios públicos? Entre esas palabras y “el haiga sido como haiga sido” del espurio, no hay diferencia, por si lo dudábamos.

El cinismo

Y en la misma línea de acción, el senador Gamboa Patrón, que en el apellido lleva su vocación, líder de la bancada priista, insiste en que en el caso de las leyes secundarias en materia energética hay que discutir y acordarlas, sea o no ilegal el procedimiento, en cuanto que ellos dicen que es legal y otros partidos dicen que no. ¿Cuál es la prisa señor senador? ¿De verdad el país se va a salvar de la crisis, los habitantes viviremos mejor y tendremos un futuro de bonanza y beneficio social? ¿Se acordará el señor de sus discursos en la época de Echeverría? ¿Hasta cuándo seguirá el egregio senador experimentando con el país para beneficio propio? Y por si fuera poco, los miembros del PAN en las comisiones dictaminadoras señalan que no asistirán a las sesiones pues “irán a terminar de construir los dictámenes con el gobierno federal”. ¿Y la independencia del poder legislativo? ¿Y la soberanía del congreso? ¿Y los intereses del electorado quién los representa?  Estoy seguro que tampoco es el PRD que ahora llora e insiste en que quieren darle albazo, cuando el problema está en el origen, en el Pacto por México, que firmaron rápida e irreflexivamente, sin medir fuerzas ni consecuencias.

Es extraordinario cómo nos quieren engañar y engañarse y consideran que el mencionado pacto puede ser comparado con el Pacto de la Mocloa, que aseguró la transición democrática pues se estaba saliendo de una dictadura y que en un último acto dejó un sistema monárquico. Ese pacto afianzó a la monarquía (que en su existencia desconoció lo que en su momento los habitantes, todos habían decidido: la república) y que hoy, lamentablemente, los partidos mayoritarios de España acaban de ratificar al aceptar la abdicación y el encumbramiento de Felipe como su rey. No dudo que muchos aquí sacarán sus galas, sus blasones y medallas de hojalata, suspirantes, anhelantes de ser invitados, sin acordarse de que aquí los sueños imperiales acaban en el cerro de las Campanas. ¿Acaso estábamos saliendo de una dictadura si como hemos visto éste es el régimen de la restauración? ¿En qué se parecen los pactos? Sólo en eso: en la restauración del antiguo régimen.  

 

De pilón…

Como país me parece que estamos en una encrucijada: no sólo es quién se lleva la renta petrolera, o quién ganó el partido de futbol sino la posibilidad concreta de que la sociedad tome el rumbo del país, para beneficio de la sociedad misma y no de sus representantes. Las experiencias históricas existen: los comités de ciudadanos, de barrios, de empresas, de obreros. Que la democracia representativa se transforme en democracia directa, ante la incapacidad de las organizaciones políticas de darle sentido y rumbo a nuestra sociedad. ¿Es otra cosa?

 

Facebook: carlos.anayarosique

Twitter: @anayacar

 

(Obviedades es un ejercicio de reflexión que comparto con mucho gusto no para que estén de acuerdo sino para hacer conciencia de las contradicciones de un régimen… que puede ser cualquier régimen, no importa el partido, por supuesto.)

 

 

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