Opinión

El retroceso en la Ciudad de México

La política social experimenta un profundo estancamiento.

  • 28/08/2016
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Cada fin de semana Morena realiza Foros Delegacionales con sus Constituyentes. El objetivo de estas reuniones es dar a conocer las propuestas que llevarán a la Asamblea Constituyente y, sobre todo, escuchar a la gente e integrar sus ideas al Proyecto Alternativo de Constitución que preparan los futuros legisladores.

 

El domingo pasado tocó el turno a la delegación Coyoacán. El foro se realizó no sin antes sortear un intento de sabotaje por parte de empleados de la delegación quienes se apersonaron en torno al kiosco del Jardín Hidalgo para desmantelar la logística del evento y agredir a los asistentes pese a que las autoridades delegacionales y a la propia secretaria de Gobierno, Patricia Mercado, fueron informadas a tiempo de la realización del evento.

 

Desgraciadamente, no se trata de un hecho aislado, sino de una conducta institucionalizada que muestra claramente el retroceso que se ha vivido en la Ciudad de México durante el gobierno de Miguel Ángel Mancera, quien inició su periodo con la represión a los jóvenes del movimiento #YoSoy132 que protestaron el día de la toma de posesión de Enrique Peña Nieto como presidente de la República. Las escenas de elementos policiacos agrediendo a la juventud se repetirían pronto, en el contexto de las protestas en solidaridad con las familias de los 43 estudiantes desaparecidos de Ayotzinapa.

 

Pronto el Zócalo fue cerrado a las diversas actividades políticas, salvo que se trate de acciones realizadas por los amigos de Mancera. Lo mismo ocurre con los parques y plazas públicas. Nadie puede ejercer el derecho de reunión sin que las autoridades delegacionales lo impidan, incluso con grupos de golpeadores.

 

Este retroceso no se ha dado exclusivamente en lo que tiene que ver con las libertades civiles. También es patente en las políticas sociales. A diferencia de las administraciones de Cárdenas, López Obrador y Ebrard, en el actual gobierno no se ha generado ningún nuevo derecho social. Todo lo contrario: se han atacado a los existentes como la pensión para adultos mayores que, de forma ilegal, ahora muestra una larga lista de personas que se encuentran en espera de ejercer su derecho.

 

En cambio, la víspera de cada proceso electoral tanto el gobierno central como las administraciones delegacionales inventan acciones y programas de supuesto corte social para comprar el voto. Fuera de eso, la política social experimenta un profundo estancamiento que contrasta con el incremento al costo de servicios como el Metro.

 

Este viraje del gobierno se manifiesta también en su partido que ahora tiene su principal aliado en el PAN que será utilizado para atacar los derechos sociales, las libertades políticas, los derechos de los pueblos originarios, el matrimonio igualitario y la libre maternidad de las mujeres en la Asamblea Constituyente.

 

Como podemos darnos cuenta, existe el riesgo de que todos estos retrocesos sean institucionalizados en la Constitución de la Ciudad de México. La ciudad puede cambiar para mal. Por eso es importante que la gente se informe e involucre en este proceso. Si queremos heredar una mejor ciudad para nuestros hijos debemos meternos a la Constituyente.

 

@martibatres

@OpinionLSR

 

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