Opinión

El respeto ¿para quién?

Las explicaciones que como ciudadanía nos merecemos están en el último escalón de las prioridades gubernamentales.

  • 09/08/2014
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Por si no fuera suficiente conmemorar y  recordar la impunidad y agresión del imperio norteamericano, en 1945, por el lanzamiento de la primera bomba atómica sobre los civiles, el 6 de agosto de 2014 será recordado como el día en que el poder legislativo del país entregó nuestras riquezas a ese mismo imperio y a la voracidad de las corporaciones transnacionales. El legislativo cumplió fielmente la función encomendada por el ejecutivo y culmina así la recuperación en beneficio de las siete hermanas (las históricas empresas petroleras, a las que además de expropiarlas les tuvimos que pagar indemnizaciones y que a partir de hoy podrán disfrutar de la “recuperación” a precios de regalo. Al país en su conjunto le costó muchos años de esfuerzo cumplir con los compromisos contraídos por la expropiación para recuperar los bienes nacionales. ¿Es el país una caja de caudales, abierta al mejor postor? No otra cosa es lo que sucede en temas tan simples como el cobro de peaje en las autopistas. Por falta de un adecuado proceso de comunicación, supongo, en el momento de regreso de las vacaciones deciden cambiar de proveedor y generan un conflicto a los viajeros. Las explicaciones posteriores son simples excusas que  si no fuera por la protesta social ni al senado no se le hubiera ocurrido hacerlas. Sea o no compadre del presidente el director de CAPUFE, las explicaciones que como ciudadanía nos merecemos  están en el último escalón de las prioridades gubernamentales. Absoluta falta de respeto, absoluta prepotencia o, cuando menos falta de oficio político, por no decir otra cosa. 

Y no sólo ahí…

El cobro de los servicios públicos para beneficio privado puede ser también el caso de la Ciudad de México. Resulta que hace algunos años se decidió promover el uso de las bicicletas como medio de transporte en esta caótica ciudad. Dentro de esa política se constituyó una empresa que daría el servicio de alquiler de bicicletas, Ecobici, y que poco a poco ha ido ampliando su actividad a diversos rumbos de la ciudad. En el proceso “recuperaron” para la ciudad una serie de espacios donde instalaron las diversas estaciones de almacenamiento y adquisición de la bicicleta, sin consultar a la ciudadanía y así, en algunas zonas dejaron sin dos o tres lugares de estacionamiento a algunos espacios donde ya era problemática esa posibilidad.

Y más…

Paralelo a ese programa se instalaron parquímetros en la zona de Polanco con la idea de regular el estacionamiento en la calle. Después se convocó a consulta pública su instalación en  zonas como  la Condesa, en primer lugar y después la Roma, esta última dividida en cuatro zonas: las zonas I y II, definidas  votaron sí y las zonas III y IV se negaron, según la información del propio gobierno. Éstas últimas zonas quedaron al garete y en todo caso a cargo de los cuidadores  (viene viene), que conforman una verdadera mafia y que hoy traen, incluso, chalecos del gobierno de la ciudad (es decir, validan un parquímetro a discreción, con los autos expuestos a las grúas, por cierto). Lo extraordinario es que en la consulta se señalaba, así decía la propaganda, que el uso sería restringido a un horario determinado, de lunes a viernes. Hoy  el proyecto se ha extendido a las noches y a los sábados. ¿En serio? ¿Cuál es el criterio para decidir sin consultar? ¿Es negocio? ¿Hay transparencia? ¿Ha tenido resultados tangibles para las colonias, los barrios? En la Roma, los baches, verdaderos hoyos, las guarniciones y banquetas destruidas y la basura en las esquinas son algo común. Hay que preguntarse si la ciudadanía se lo merece. El voto por los delegados, por los diputados locales, por el jefe de Gobierno no fue gratuito, no fue una concesión, fue con la exigencia de trabajar por todos y cada uno de los ciudadanos. No es que sean de uno u otro partido pues la evidencia indica que todos tienen el mismo esquema: usar a la ciudadanía que sólo sirve para proporcionar votos. ¿Triste historia del país? 

De Pilón…

En diversas ocasiones he dicho que vale la pena seguir vivo y que una de las razones  es por la curiosidad de saber lo qué dicen los periódicos de la mañana siguiente. Y uno se lleva sorpresas. Me conmovió profundamente la aparición del nieto de la dirigente de las abuelas (y madres) de mayo, Estela de Carlotto. Son 36 años, un poco menos de la edad de mi hijo. Me dolió, me alegró. Me indignaron nuevamente los actos criminales de los militares golpistas, la complicidad del imperio norteamericano, el odio que no dista mucho del que hoy hay en el mundo, en diversas partes y que nos llevan, todo señala, hacia allá, a  caer en un conflicto de gran envergadura. En fin, me parece que mi anhelo de saber lo que dicen los periódicos del día siguiente tiene como base la idea de aferrarme a la esperanza, siempre. Espero sea más que eso.

 

Facebook: carlos.anayarosique

@anayacar

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