Opinión

El regreso del PRI

Los triunfos del PRI en Coahuila e Hidalgo muestran que el PRI sí tiene estructuras y que puede rearticularse. | José Luis Castillejos

  • 20/10/2020
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El tsunami priista en Coahuila e Hidalgo –donde arrasó con todo al ganar alcaldías y diputaciones– es el resultado y reflejo de un agotamiento social frente al actual gobierno que se encamina a ser echado del poder en el 2024.

Este es, sin duda, el comienzo. El regreso del PRI, partido que llevó al poder a los principales saqueadores de México. Es indudable e inocultable que al cobijo de ese partido muchos se enriquecieron.

Hay quienes piensan que si bien el priísmo contribuyó al desastre de país que tenemos, por lo menos bajo su mando México caminó y la gente no estaba tan en la desgracia como ahora.

El tricolor es hoy por hoy considerado el “mal menor” y competirá con fuerza en el 2024 frente a los desastres de administración que lidera el tabasqueño Andrés Manuel López Obrador.

A AMLO no lo calienta el sol luego de que el Partido Revolucionario Institucional se proclamara ganador en 21 municipios de Hidalgo, entre ellos Pachuca y Mineral de la Reforma.

El priísmo retuvo el último domingo, desde las urnas, Tulancingo, el principal bastión priísta, lo que llevó a López Obrador a dejar entrever que hubo mano negra para beneficiar al tricolor.

Esto es apenas la punta de la madeja que comenzará a desenmarañarse ante una administración que no ha podido dar certidumbre al país, y se sigue enfrascando en polémicas que en nada benefician a México.

Este pareciera ser el regreso del PRI que va por la revancha. En Coahuila se eligieron diputados locales y ahí el Revolucionario Institucional ganó los 16 distritos.

“Agradecemos la confianza y le decimos a los ciudadanos que no les vamos a fallar, que vamos a seguir trabajando, vamos a seguir caminando, tocando las puertas, presentando soluciones donde somos gobierno y donde somos oposición ser una oposición inteligente, crítica y constructiva”, enfatizó eufórico Alejandro Moreno Cárdenas.

El PRI compitió en las elecciones de Coahuila e Hidalgo con candidatos propios sin haber recurrido en esta ocasión a las coaliciones con otros institutos políticos.

Ello revela que el PRI sí tiene estructuras y que puede rearticularse.

Lo del último domingo es el reflejo de que el PRI está de regreso y que en el 2021 con propuesta, proyecto, y organizados va a seguir ganando la confianza de los ciudadanos.

La pregunta del millón es ¿qué hará el gobierno de AMLO y su partido MORENA para atornillarse en el poder? Actualmente son visibles las disputas al interior de ese instituto político por parte de quienes quieren liderarlo. Y ello es la excusa perfecta de AMLO para lavarse las manos y deslizar el error político entre Mario Delgado Carrillo y Porfirio Muñoz Ledo que se disputan la dirigencia del Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA).

Ese enfrentamiento entre ambos líderes habría sido la piedra de toque del desencanto, según colaboradores de AMLO.

Lo cierto es que lo acontecido en Coahuila e Hidalgo revelan que Andrés Manuel López Obrador camina contra reloj. Al paso en que va y tras una serie de yerros el año 2021 MORENA irá yéndose al despeñadero político. Y si la tendencia sigue en el 2024 tendrá que desalojar Palacio Nacional para dar paso a una nueva configuración política.

Los mexicanos están cansados de promesas incumplidas, de que el presidente de México no los represente, y de que éste siga enfrascado en temas del pasado sin revolver los del presente ni ver soluciones hacia el futuro.

¿Qué dirá ahora el patriarca de MORENA? Qué justificación esbozará para justificar la pérdida en dos importante lugares como Coahuila e Hidalgo, y falta por ver el año venidero qué espacios irá perdiendo.

López perdió no solo en las redes sociales sino en la realidad un amplio nicho electoral. Las causas son más que claras: no ha fomentado el empleo, no ha combatido la delincuencia, no ha incentivado el campo y la gobernabilidad hace aguas.

Mientras el priísmo festeja, AMLO realiza una revisión para determinar la viabilidad de MORENA en el 2024.

Está a un tiempo, medianamente relativo, de perder todo. Ello debido al mesianismo de su líder que considera ser el hombre más preparado para gobernar y el menos corrupto –aunque su hermano haya sido pillado recibiendo dinero–.

La cuenta regresiva para que MORENA se vaya del poder en medio del desconcierto general ha comenzado.

Es cuestión de esperar. 

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