Opinión

El regreso de Elba Esther

Lo que este lunes diga la maestra Gordillo permitirá prever si Juan Díaz caerá o no de su cargo, lo cual se da por descontado. | Roberto Rock

  • 20/08/2018
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Cuando la tarde del 26 de febrero del 2013 fue detenida Elba Esther Gordillo en el aeropuerto de Toluca, su principal operador en el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, Juan Díaz, se desempeñaba como secretario general de la organización. La señora Gordillo retornaba de San Diego, desde donde alistó una reunión con líderes del gremio para consolidar su postura de frente a la administración Peña Nieto. Díaz estaba listo para protagonizar una traición.

Aunque para entonces era parte de la estrategia para encarcelar a la dirigente, según testimonios recogidos, Díaz decidió ocultarse en un hotel en Guadalajara a fin de tomar para distancia de los acontecimientos. Se ponía a salvo también por si las autoridades cambiaban de opinión a última hora y lo detenían por los mismos delitos bajo las cuales se argumentó el procesamiento judicial de la entonces presidenta del SNTE.

Todo marchó como estaba previsto. Díaz reapareció y se presentó en la reunión programada con dirigentes en Puerto Vallarta, donde por la madrugada se hizo ratificar al frente del sindicato. Apenas a principios de este 2018 apresuró la asamblea que debió verificarse en el presente agosto. En esta nueva oportunidad maniobró para burlar los Estatutos del SNTE y reunir en su sola persona los puestos de secretario general y presidente de la organización gremial.

Salvo esos episodios aislados, no es mucho lo que se sabe sobre lo hecho o no, por este dirigente cuyo comportamiento siempre pareció reflejar que se sostenía en una coyuntura carente de legitimidad, de alguna manera espúrea. No tenía más asidero que la voluntad gubernamental de treparlo a una posición donde siempre ha requerido para sostenerse el respaldo de la Secretaría de Gobernación y de no pocos gobernadores estatales.

Un factor adicional que minó la autoridad que podía ostentar Díaz se expresó en la creciente fortaleza de la disidencia expresada en la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), que de contar con injerencia en la vida sindical y laboral del magisterio en no más de media docena de entidades (notablemente Oaxaca, Chiapas, Morelos, Michoacán y CDMX), se extendió a una veintena de estados, en muchos de los cuales logró acorralar a las dirigencias regionales.

La CNTE mostró el músculo necesario para plantarse en la capital del país con miles de profesores, especialmente originarios de Oaxaca. Fue necesaria la intervención de la Policía Federal para rescatar a la administración de Miguel Ángel Mancera de un riesgo de ingobernabilidad.

En todo ese proceso el “dirigente” Juan Díaz estuvo ausente. En ocasiones aisladas realizó declaraciones que leía de un papel que parecía elaborado precisamente desde Gobernación. Su titular, Miguel Osorio Chong, había asumido el control político del SNTE a través de Díaz. El subsecretario Luis Miranda buscaba apaciguar los ánimos de la CNTE, lo que logró, según se asegura, mediante pagos millonarios a dirigentes.

La CNTE mantiene hoy un vigor evidente, en tanto que Juan Díaz luce cada vez más como un líder de cartón. Ni Osorio Chong ni Miranda se conservan en sus puestos en Gobernación, que ahora se halla a cargo del mexiquense Alfonso Navarrete Prida.

Este es el escenario que incluyó la exoneración de la señora Gordillo, quien el día de hoy ofrecerá una conferencia de prensa para enviar señales que están siendo esperadas desde que se supo de su respaldo a Andrés Manuel López Obrador.

Lo que este lunes diga la maestra Gordillo permitirá prever si Juan Díaz caerá o no de su cargo, lo cual se da por descontado. Pero tendremos más precisión de cuándo; muy probablemente antes del inicio del gobierno de López Obrador.

Asimismo, se vislumbrará si el apoyo a la causa del ahora presidente electo se traducirá en el pago de favores, por ejemplo mediante cargos en el próximo gobierno. Se ha venido hablando del posible nombramiento del ex líder magisterial Rafael Ochoa, cercano a la señora Gordillo, como director del ISSSTE. Ello supondría entregarles el manejo de esa institución, como lo hizo en su oportunidad Felipe Calderón para corresponder a la alianza que lo ayudó a llegar al poder en 2006.

Por último, habremos de tomar nota sobre si la señora Gordillo retomará el propósito de contar con un partido político afín, como Nueva Alianza, que perdió su registro en los recientes comicios. Será sin duda el personaje-noticia de la semana.


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