Opinión

El que no transa, no avanza…

¿Por qué atropellar la Constitución con un vulgar artículo transitorio? | Jorge Ramos Pérez

  • 18/04/2021
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De acuerdo con la Real Academia de la Lengua, transa es un adjetivo coloquial usado en México que describe al tramposo, al embustero.

En los últimos días hemos presenciado en vivo y a todo color varios sucesos que bien pueden calificar como una transa.

El jueves el Senado aprobó una serie de reformas al Poder Judicial. De la nada apareció una adenda que permitía prolongar dos años más la presidencia del ministro Arturo Zaldívar, tanto en la Suprema Corte de Justicia de la Nación como en su órgano administrativo, el Consejo de la Judicatura Federal.

De acuerdo con versiones de senadores del PAN, a ellos no se les informó de ese pequeño detalle que presentó el senador Raúl Bolaños Cacho Cue, del PVEM. Pero, aseguran, sí se les dijo a legisladores del PRI y del PRD. A los panistas no por una sencilla razón: los iban a reventar.

Una senadora del PAN relata que a las 16:22 de la tarde no tenían ni versión impresa ni en la versión en internet de lo que iban a aprobar la adenda de Bolaños Cacho Cue, cuyo jefe es Manuel Velasco, íntimo amigo y aliado político del presidente Andrés Manuel López Obrador.

A las 16:26 horas los senadores del PAN alzaron la voz. Y Dante Delgado, ese extraño personaje que a veces parece comparsa y a veces un real opositor a López Obrador, protestó a gritos y casi a mentadas de madre, como se escucha en el video de la sesión.

Ricardo Monreal, doctor en derecho y profesor de la Facultad de Derecho de la UNAM, espetó a sus colegas y se dijo indignado por los señalamientos. “Le faltaron pantalones al presidente López Obrador para ponerlo en la iniciativa”, lanzaba Dante. “Es una chicanada”, le dijo Erandi Bermúdez, vicecoordinador de los senadores del PAN.

Una senadora del PAN, nos cuentan, le dijo al pobre de Bolaños Cacho Cue: “te están usando, te están engañando con la promesa de hacerte gobernador. ¿No crees que es muy caro el costo que estás pagando? ¿Te van a cumplir?”.

Zaldívar, a quien en este espacio se ha descrito desde hace más de dos años como genuflexo a López Obrador, guardó silencio. Ominoso silencio.

Antes de asumir formalmente la presidencia en diciembre de 2018, esta columna reseñó que tres ministros eran vistos con malos ojos por la autodenominada cuarta transformación: Eduardo Medina Mora, Luis María Aguilar Morales y Jorge Mario Pardo Rebolledo.

A Medina Mora lo amenazaron con desaforarlo y le mostraron su grueso expediente de tropelías. El hoy exministro optó por renunciar, pero hasta hoy no es público si enfrenta algún proceso judicial.

Luis María Aguilar siente el hedor ardiente en su nuca: autoridades federales y de la Fiscalía General de la República presumen actos corruptos. Pero no ha pasado nada y ya estamos a la mitad del sexenio.

De Jorge Mario Pardo Rebolledo, hasta donde se sabe en los pasillos del Poder Judicial, lo único que no les gusta es su perfil conservador, lo que en este gobierno es poco menos que abominable.

En los tres casos descritos, y aunque son diferentes, huele a transa:

¿Por qué no se ha procedido contra Medina Mora? ¿Por qué no han actuado contra Luis María Aguilar? ¿Por qué atropellar la Constitución con un vulgar artículo transitorio para regalar dos años a Zaldívar? ¿Todos estos hechos ocurrieron por gracia divina, sin la mano del hombre?

Pero aquí no acaba todo. Lo que sigue es casi transcripción textual de la conferencia de prensa en Palacio Nacional del presidente López Obrador el pasado 13 de abril. Juzgue usted:

“Les voy a contar una, nos va a llevar tiempo, pero ayuda, tiene que ver con Liébano Sáenz, que ahora está muy activo. Buena persona, pero él siempre estuvo en el gobierno anterior, en los gobiernos anteriores.

Nos toca enfrentar la elección de gobernador de Zacatecas, candidato nuestro: Ricardo Monreal, que pertenecía a un partido (en ese momento el PRD), tenía el apoyo de los zacatecanos, pero había consigna de Los Pinos de que por ningún motivo fuera candidato Ricardo Monreal. Esto fue como en 1998.

Está bien platicarlo por los jóvenes, porque yo siempre estoy pensando que, como estos nuestros adversarios, los conservadores, no quieren que eso se recuerde y como hubo mucha oscuridad durante el periodo neoliberal, no se hablaba de esto, ahora hay que estar recordando.

Entonces, no quería (Ernesto) Zedillo, que era el presidente, que Monreal fuese candidato, entonces (Monreal) nos busca y nos dice: ‘Es una injusticia. Yo, si me aceptan, soy candidato de ustedes (del PRD)’.

Nosotros estábamos empezando y en Zacatecas teníamos muy poca presencia, porque ahí dominaba por completo un partido (PRI), no se movía ni una hoja del árbol de la política sin ese partido. Entonces, analizamos. Venía Monreal de ser dirigente campesino, su papá también, de la CNC, y dijimos: Va Ricardo Monreal.

Apenas lo saben en Los Pinos, me mandan el expediente de Monreal, que querían ayudarme para que yo no me fuese a meter en un lío postulando a un candidato con malos antecedentes, un expediente así, donde lo acusaban con vínculos con el narcotráfico, supuestamente, esa era nota.

Entonces, me metí toda una noche a leer el expediente y no había nada, nada, nada. Creo que tiene 14 hermanos y uno de ellos tenía una acusación de que se había robado un caballo, eso era todo, uno de los hermanos.

Entonces, cuando termino de leer el expediente, pues aquí no hay nada y ahí sí aplica aquel de que lo que no es bueno para ustedes puede ser bueno para nosotros, y lanzamos a Monreal.

El pueblo de Zacatecas lo apoya, va adelante, estamos haciendo encuestas y adelante, adelante, adelante, viene la elección, ya para no hacerla larga, pero es una historia muy interesante.

Resulta que el día de la elección nosotros estamos seguros de que sí iba a ganar. Es que esto tiene que ver también con los medios, es el poder y los medios y la democracia en México, todo esto ayuda a entender lo que pasa ahora.

Viene la elección, voy yo allá a Zacatecas, hacemos un recorrido por las casillas y todo bien, casi seguro de que ganábamos. Entonces, empiezan a cerrar las casillas a las 6:00 y entonces viene una persona, un ciudadano que había captado unas conversaciones y las había grabado, conversaciones de (la Secretaría de) Gobernación con el gobernador de Zacatecas.

Entre las conversaciones había una del subsecretario Emilio Gamboa con el gobernador en donde están dando la instrucción de cambiar el resultado, grabado: ‘Es el momento de actuar’. Un poco lo que hicieron en el 2006, ¿se acuerdan las llamadas de la maestra Elba Esther?, ‘que ojalá y la maestra nos ayude, nos diga cómo fue eso’; las llamadas de Cerisola con el que ahora es, que fue gobernador de Tamaulipas y está detenido, el señor Hernández, esas llamadas, lo mismo exactamente. Entonces, estaba ahí Ricardo se puso preocupado porque ya venía el operativo.

En ese mismo tiempo las televisoras dan el adelanto y salen los famosos de la televisión, de la tele, diciendo: ‘En las elecciones de Zacatecas empate técnico, todo indica que va a haber, que hay empate técnico, todavía no se puede decir nada’. Claro, era para preparar las cosas ¿no?, pero ya la salida era empate técnico.

De ahí le hablé, del hotel donde estaba, a Liébano, que era secretario particular (de Ernesto Zedillo), le digo: Dile al presidente que tenemos estas grabaciones, que si no respetan el voto y hacen el fraude, primero, no me voy a ir de Zacatecas, aquí me voy a quedar y lo segundo es que voy a bajar ahora y le voy a dar a conocer las grabaciones, entonces dile que se actúe, porque tengo grabaciones del secretario de Gobernación, del subsecretario, del gobernador y que pregunte a Emilio o tú pregúntale a Emilio Gamboa si habló a tal hora o no con el gobernador y si no le dijo esto.

Entonces, ‘No, pues déjame ver, le voy a consultar al presidente’. No pues yo espero y al rato la llamada de regreso, como a la media hora.

-Que tengas confianza.

-No, pues sí tengo confianza, pero yo lo que quiero es que se respete el voto.

-Que tengas confianza.

-No.

Porque después supe que estaba él pensando de que hasta a él lo estaban grabando, que además las grabaciones nos llegaron por un ciudadano, entonces no quería hablar, nada más ‘que tengas confianza’.

-No. Si no me aseguran que se va a respetar el voto, salgo a dar a conocer la información.

-Que tengas confianza.

-No.

-Que veas la televisión.

-Bueno, está bien. Te hablo, cualquier cosa.

Y, en efecto, a los cinco minutos en la televisión: ‘Triunfo irreversible de Ricardo Monreal’.

Esto que les estoy contando es lo que sucedía y sigue pasando. Entonces, no al fraude electoral. Si nosotros padecimos eso, nosotros no vamos nunca jamás… Sería traición, actuar para favorecer a alguien haciendo fraude. Entonces, en estas elecciones todos a cuidar que se respeten los votos y a cuidar los procedimientos”.

Hasta aquí el relato en voz del propio López Obrador.

Punto y aparte. Un informe de Kaspersky ICS CERT reveló en diciembre de 2019 que los datos biométricos se convirtieron en el nuevo blanco de cibercriminales: durante el tercer trimestre de ese ese año, 37% de las computadoras (servidores y estaciones de trabajo) utilizadas para recopilar, procesar y almacenar datos biométricos y que tenían instalados productos de Kaspersky, registró al menos un intento de infección de malware. Internet es el principal origen para los sistemas de procesamiento de datos biométricos. Ahí el dato por aquello de la nueva obligación para que, si usted quiere tener un teléfono celular, tendrá que aportar sus datos biométricos. En otros países funciona, pero en México…

Punto final. ¿Hay angustia en el régimen de López Obrador porque los números no les darán todo lo que quieren el 6 de junio?

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