Opinión

El PRIANRD y el botín de la ALDF

Comisiones de la Asamblea Legislativa serán la derrota del PRI, PAN y PRD y no una victoria.

  • 01/11/2015
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El PRI, el PAN y el PRD se han consolidado como una fuerza unitaria en contra de la ciudad de México y sus habitantes. De hecho, ya son un solo partido, el PRIANRD. Este bloque está coordinado desde fuera de la Asamblea Legislativa del Distrito Federal, ALDF, por el Gobierno de la ciudad y por el Gobierno Federal.

 

La principal directriz de esta coordinación externa es la exclusión de Morena en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal, pues, aunque por ley le corresponde presidir 11 comisiones ordinarias, dictaminadoras y legislativas, se les ha negado ese derecho y con ello se ha negado la representación plural de la ciudadanía del Distrito Federal.

 

La exclusión de los legisladores de Morena en las comisiones de la ALDF se corresponde, además, con el propósito que tiene el PRIANRD de quedarse con mil millones de pesos y repartírselos como un botín. Son hechos premeditados,  esta situación denota la falta de capacidad, la falta de oficio político y la falta de talento para tomar decisiones propias por parte de los coordinadores del PRI, PAN y PRD. Ellos son una simple correa de transmisión del GDF y del Gobierno Federal; sólo repiten el guión que les dictan. No reparan en que las instrucciones que reciben los llevan a su propia auto-inmolación pues proyectan una imagen de voracidad y corrupción que destruye el escaso consenso que lograron en los comicios pasados.

 

El agandalle en las comisiones de la Asamblea Legislativa no es una victoria del PRIANRD sino la agudización de su propia derrota, pues para los ciudadanos no son más que unos pillos que actúan en una vitrina, exhibiéndose frente a la población de una manera desvergonzada.

 

Se trata de una terrible involución de un órgano político, que funcionan de manera siniestra, cosa que ni en las épocas más autoritarias y opacas del PRI sucedía. Esto define al PRIANRD, es el peor rostro del PRI.

 

El pacto PRD-PAN-PRI está llevando a un gravísimo envilecimiento y descomposición a la Asamblea Legislativa del Distrito Federal. Los principios de proporcionalidad y pluralidad han sido demolidos en esta legislatura. Tanta simulación es para repartirse mil millones de pesos. No hay vergüenza, hay incapacidad y corrupción. El PRI, el PAN y el PRD son lo mismo. El PRD es el mismo partido de Gutiérrez de la Torre, y el PAN es el partido en el que milita Mauricio Toledo.

 

El PRIANRD quiere repartirse el botín de mil millones sin importarle nada. En contraste, el grupo parlamentario de Morena ha propuesto que esos mil millones de pesos se destinen a educación superior, adultos mayores, compra de camiones de RTP y a la construcción de vivienda de interés social. En especial, hay que hacer énfasis en que ese caudal de recursos puede servir para incorporar a los 80 mil adultos mayores que se encuentran en listas de espera, excluidos por un gobierno que no respeta la ley ni el derecho.

 

Lamentablemente, el agandalle de las comisiones por parte del PRIANRD no es un hecho aislado. Es una acción concertada que tiene el objetivo de castigar presupuestalmente a los habitantes de las delegaciones que gobierna Morena. Para con ello disminuir la fuerza popular que logró en las elecciones del pasado 7 de junio.

 

En la pugna de los legisladores del PRIANRD contra los representantes populares de Morena, no hay legalidad alguna ni practica parlamentaria previa que justifique los acuerdos del PRIANRD para repartirse la Asamblea Legislativa  como si fuera un botín y con cuyas tajadas todos los legisladores deberían conformarse.

 

Parafraseando a Cristina Pacheco, hoy en día, las escalinatas de la Asamblea Legislativa son como una costa a la cual llegan las oleadas de la gente y la ciudadanía para orientar adecuadamente a sus representantes. Hoy, más que nunca hace falta orientar adecuadamente a los legisladores y legisladoras que están en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal. Hay que exigir una actuación apegada a la legalidad, donde imperen la austeridad, los principios y la dignidad. Sólo así recuperaremos a esa institución democrática en beneficio de la gente y la ciudadanía.