Opinión

El presidente pone en riesgo a la Guardia Nacional

El gran proyecto de seguridad de esta administración, la GN, está siendo mancillada todos los días por las declaraciones del presidente. | Francisco Rivas

  • 06/11/2019
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A 11 meses del inicio de la actual administración ha quedado en evidencia que la incidencia delictiva y los niveles de violencia del país no sólo no han mejorado, sino que siguen empeorando.

La apuesta del presidente para resolver la crisis de violencia que vive México descansa en tres aspectos fundamentales, la creación de un nuevo cuerpo de seguridad, la no-confrontación con los grupos delictivos y la implementación de los programas sociales.

Los programas sociales del presidente -absolutamente loables desde la intención de atender a los más olvidados de nuestra sociedad-, llevan un semestre implementándose sin que haya evidencia que van a atender esas poblaciones en situación de riesgo.

Es decir, parece que los programas como Jóvenes Construyendo el Futuro, Sembrar Vida y otros, así como se están llevando a cabo, no serán un factor decisivo para reducir la violencia.

Por su parte, el gran proyecto de seguridad de esta administración, la Guardia Nacional, está siendo mancillada todos los días por las declaraciones del presidente y las decisiones de este gobierno.

La Guardia Nacional es un cuerpo que incorpora a militares, marinos y a los integrantes de la extinta Policía Federal, un cuerpo que, según se planteó, alcanzará los 150,000 elementos para finales de este sexenio y que, gracias al número de elementos, su formación y régimen de control, será capaz de enfrentar el reto que tenemos en materia de seguridad.

Si bien el presidente obtuvo lo que quiso, una Guardia Nacional militar -aunque la narrativa oficial la describa como civil-, a pesar de que activistas, expertos, académicos e incluso organismos internacionales nos pronunciamos en contra de la definitiva militarización de la seguridad; hoy sus acciones y declaraciones muestran un desprecio a la institución.

Ante la falta de una estrategia real de combate a los delitos, ante un discurso de amor y paz con la delincuencia organizada, ante los recortes presupuestales y la ausencia de un proyecto de consolidación institucional, el presidente pone en riesgo el proyecto que él mismo definió como prioritario para nuestro país.

De igual manera, revelando el nombre de los encargados de armar operativos, el presidente pone en riesgo la vida de los integrantes de las Fuerzas Federales y la de sus familias.

Frente a todo esto cabe preguntarnos si desde un principio el presidente buscó que este cuerpo fallara. Cuando pensamos que, en cuanto se aprobó la ley ya había Fuerzas Federales que usaban un brazalete señalándolos como Guardia Nacional, pese a que aún no se habían aprobado las leyes reglamentarias, a que no se había conformado un plan específico de desarrollo ni de formación para esta nueva institución, podemos seriamente considerarlo.

Aún más cuando en la actualidad la Guardia Nacional (GN) se encuentra desplazada a lo largo y ancho del país sin que exista evidencia que sus integrantes hayan sido capacitados para mejorar su eficacia.

El mes de octubre resultó significativo para mostrar que las instituciones no nacen por sí mismas, que necesitan claridad en el liderazgo, un proyecto definido, así como definidas deben ser las acciones y competencias de sus integrantes. Sin ello, es imposible se consolide y dé resultados cualquier institución.

El presidente ha seguido sacrificando a su institución insignia y al Ejército, así como lo hizo en campaña y transición con Policía Federal sin medir las consecuencias, ante la falta de proyecto, ante una narrativa de abrazos y no balazos a la delincuencia -que dicho sea de paso, los delincuentes siguen ejerciendo la violencia sin pensar en los abrazos- que contradice a la función del Estado, ante la falta de recursos suficientes y ante un presidente que exhibe a sus integrantes y los usas de carne de cañón ¿quién en su sano juicio pondrá en riesgo su nombre, prestigio, vida y la vida de sus seres queridos?

Desde el Observatorio Nacional Ciudadano (ONC) hacemos un llamado al presidente a desarrollar una estrategia seria de seguridad, proteger a las instituciones, destinar todos los recursos necesarios para que la Guardia Nacional opere a niveles óptimos.

Por lo pronto, en el ONC sentaremos las bases con el General Luis Rodríguez Bucio, titular de la GN, para poderles donar recursos, formación y sistemas de autoevaluación, en el absoluto interés que la Guardia Nacional se logre consolidar como la institución que proteja los derechos y seguridad de todos los mexicanos.