Opinión

El portazo a los jóvenes en la UNAM

Es la incapacidad del estado mexicano, es el desdén, de no ocuparse en sus jóvenes sino en los inversionistas extranjeros (asaltantes con permiso)

  • 08/08/2017
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Son lamentables los “errores” (reconocidos) en los resultados de los exámenes de ingreso para bachillerato en la Universidad Nacional Autónoma de México 2017. Este hecho ha causado una gran indignación y un doble trago amargo en los jóvenes aspirantes; primero al saber que no fueron elegidos para ingresar a esa casa de estudios y segundo, enterarse que efectivamente hubo errores y que no saben, que temen, que de esa revisión salga otra negativa.

Los estudiantes y los padres de familia se sienten muy molestos, pero también desesperados por esta noticia que los pone en la incertidumbre total.

La inusitada información de la UNAM que circuló en las últimas horas del lunes se da después de innumerables muestras de inconformidad expresadas en redes sociales (espacio que tienen los jóvenes para comunicarse). Eran inconcebibles los bajos puntajes publicados en aspirantes con trayectorias de promedios altos en sus escuelas de origen.

Fue un portazo que recibieron, en uno de los más largos fines de semana de su historia.

Fueron llantos de rabia e impotencia, de miles de muchachos y de sus padres, el saber no tener alternativa para acceder a estudios de bachillerato como un gran escalón a una carrera universitaria.

Esa reacción, la del portazo a los jóvenes, es la incapacidad del estado mexicano, es el desdén, de no ocuparse en sus jóvenes (nuestra mayor riqueza) sino en los inversionistas extranjeros (asaltantes con permiso) para abrirles las puertas, de par en par, para que se lleven los recursos naturales de nuestro país y lo mejor de nosotros, para darnos a cambio salarios de miseria (cuentas de vidrio).

Algunos estudiantes solo tuvieron 20 aciertos, otros 30 y cuando más 40 aciertos de un total de 126 reactivos, a pesar de tener los más altos promedios en su escuela de origen.

- ¡No puede ser!, ¡Es inaudito!, ¡Es una burla!, ¡Es un fraude!

El área de comunicación de la UNAM, con un mal tino, solo se atrevió a decir que se había detectado un “desfase” (¿?) entre “algunas” (¿?) de las plantillas de preguntas y la hoja de respuestas en “más” (¿?) de 11 mil 51 exámenes de aspirantes (¿cuántos más?) que participaron en su proceso de admisión a bachillerato y que no fueron aceptados.

Fue como un balde de agua fría el conocer que existieron errores de esta naturaleza, en una institución tan prestigiada como la UNAM (mi casa de estudios).

¿Pero cómo estar seguro de que los errores no se generalizaron en los demás exámenes? ¿Qué órgano supervisa el proceso para evitar tan graves errores y da a conocer a la sociedad de manera transparente el mecanismo de evaluación?

Los estudiantes en estos procesos están en desventaja porque están a expensas de resultados, de conclusiones unilaterales de las autoridades de la UNAM sin que haya posibilidades de objetar los resultados y sin permitir que participen integrantes de la comunidad estudiantil universitaria en el que se de cabida a los jóvenes aspirantes. No hay garantía de audiencia.

En esta ocasión participaron 179 mil participantes y de acuerdo con informaciones recabadas, solo aprobaron 33 mil 218 (el 18.55%), pero ahora el resultado, no solo parcialmente, sino el total de los resultados, está cuestionado.

La UNAM no afirma en su comunicado que los 11 mil 51 exámenes (los del error) tengan su pase seguro, solo los que alcancen el número de aciertos que estén en el promedio.  En esta lógica, si se conservara el promedio de 18.55% de los aprobados, solo tendrían acceso 2 mil 50 jóvenes y el resto quedaría fuera.

¿Qué va a pasar con lo que aprobaron con la base de error? ¿Quedaran fuera? Las autoridades de la UNAM dicen que no. Entonces quiere decir que sí cuentan con un número mayor de vacantes de las ofrecidas y que las manejan de manera arbitraria, a conveniencia.

Este proceso manda a la calle, sin alternativa a 145 mil 782 jóvenes, de los 179 mil participantes para ingresar a la UNAM.  ¿Adónde seguirán estudiando? ¿Cuál será su destino? La mayoría de los padres de familia están en el promedio de los dos salarios mínimos de ingreso y sus posibilidades para acceder a una alternativa privada son prácticamente nulas.

Muchos jóvenes quedan con el estigma en la sociedad de que son los “rechazados”. Así los miran, así los juzgan a pesar de no ser los responsables, a pesar de ser los mejores, quedan fuera por ese sistema tipo embudo que los condena. Para algunos es la segunda vez, para otros la tercera o cuarta vez que participan y se encuentran con un nuevo rechazo.

Para este modelo educativo los jóvenes no tienen alternativa de acceder a la educación superior, simplemente no son la prioridad. Se les ningunea, se les ignora, no son la preocupación gubernamental; se les mandaa decir que “se las arreglen como puedan”.

Esto es una burla para una sociedad indignada que no soporta la incapacidad de este gobierno.

@Manuel_FuentesM


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