Opinión

El poeta y el cineasta

Un acento mexicano a la sociedad estadounidense.

  • 15/06/2015
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La semana pasada tuvieron lugar en Estados Unidos dos eventos que resaltaron el fuerte impacto de la cultura y herencia mexicana en este país. Primero, se nombró a Juan Felipe Herrera, el hijo de campesinos mexicanos, como el nuevo Poeta Laureado de la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos, el honor oficial más alto para un poeta en este país. Segundo, el cineasta Robert Rodriguez, de raíces mexicanas, fue galardonado con el premio Woodrow Wilson por sus logros en el cine mundial. Ambos hechos nos recuerdan de los lazos profundos que cada vez más unen a estos dos países y que dan un acento mexicano a la sociedad estadounidense.

 

Al recibir el premio Woodrow Wilson en Los Ángeles, de las manos de Silvester Stallone, Robert Rodriguez enfatizó su compromiso de vida con hacer un cine que da voz a los latinos en los Estados Unidos. Su primera película, El Mariachi, la hizo en español con actores mexicanos con apenas siete mil dólares que había recabado. Sigue siendo una película brillante y entretenida, pero pronto fluyeron los apoyos para realizar películas aún más ambiciosas en los Estados Unidos, tales como Desperado, Spy Kids (Niños Espías), Machete y Sin City, ya con actores de renombre, 

 

Todas eran películas hechas para una audiencia general estadounidense, pero con un alto número de actores latinos. Rodriguez dice que al no encontrar que había estrellas latinas de cine en Estados Unidos, empezó a invitar a estrellas de otros países, como la mexicana Salma Hayek y el español Antonio Banderas, que fueron presentados a audiencias estadounidenses a través de la película Desperado, al mismo tiempo que pidió a otros, como Ricardo Montalbán, que regresaran a la pantalla después de su jubilación y encontró a otros nuevos talentos, como Danny Trejo (Desperado, Spy Kids y Machete) y Alexa Vega (Spy Kids). Recientemente ha trabajado con el actor latino-estadounidense Wilmer Valderrama y la joven actriz mexicana Eiza González en un nuevo proyecto, la serie en televisión From Dusk till Dawn.

 

Rodriguez argumenta que parte de su éxito radica en que se ha quedado fuera del círculo rojo de Hollywood, construyendo su propio estudio fílmico en Austin, Texas, su estado natal y la ciudad donde cursó sus estudios universitarios. Dice que tomó esta decisión después de que Steven Spielberg le aconsejó que se quedara a filmar donde podía ser más creativo y no ser devorado por las tendencias del momento.  Rodriguez, quien también pinta y canta y escribe canciones, decidió que podía ser más innovador si se basaba en Texas y así lo hizo.

 

Mientras tanto, Juan Felipe Herrera es un californiano por nacimiento y residencia, profesor en la Universidad de California, Riverside y escritor de temas fuertes sobre la clase trabajadora, la migración y el amor. En un poema reciente, "147 Reasons Mexicanos Can´t Cross the Border" ("147 Razones que los Mexicanos no Pueden Cruzar la Frontera") se burla de los estereotipos hacia mexicanos que existen en la sociedad estadounidense y fomentan una política de endurecimiento fronterizo. Muchos de sus poemas celebran a la vida dura de los trabajadores del campo, algo que vivió de cerca como hijo de campesinos itinerantes en California e ironiza sobre la desigualdad en el país. Pero en otros poemas es reflexivo y tierno, escribiendo sobre el amor y la amistad. Herrera escribe en inglés y español, a veces por separado y a veces revuelto, mezclando ritmos de ambos lados de la frontera.

 

Estos dos creadores, el poeta y el cineasta, son estadounidenses que han dejado una fuerte imprenta en su país, cada uno en su campo, pero los dos también reconocen y celebran su herencia mexicana y la influencia que tiene México y Latinoamérica en Estados Unidos hoy.  Los dos son, por un lado, parte de la cultura general de este país y al mismo tiempo puente entre Estados Unidos y el país vecino, México, que dio origen a sus familias y a muchas de sus ideas creativas.

 

@SeleeAndrew