Opinión

El poder del voto llegó para quedarse

Con el resultado electoral pasado, la gente experimentó la gran importancia del voto. | Fernando Díaz Naranjo

  • 06/08/2018
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En nuestro país, durante muchos años ha sido un común denominador que, cada vez que hay elecciones, la gente manifieste un grado importante de desconfianza por las mismas, por sus resultados, por los incidentes que se registraron, por los participantes, por las reglas del juego, así como por muchos otros aspectos que se relacionan con elecciones. En parte, esto ha sido un factor para inhibir la participación electoral, sobre todo en algunas entidades federativas en donde el impedir la instalación de casillas, el robo de urnas, la quema de boletas, amedrentar a los funcionarios de casilla, etcétera, se volvieron durante algún tiempo, cosa común.

Ante este panorama no deja de aparecer en el lenguaje ciudadano la sombra de un “fraude electoral” que tiene una larga historia. Tal vez la más notable, en fechas recientes se dio con la “caída del sistema” y, por ende, la no emisión oportuna de resultados electorales en la elección presidencial de 1988.

En 2006, ante una elección sumamente competida, donde el ganador de la contienda electoral lo hizo con menos del uno por ciento de la votación, llevó a que la autoridad electoral no pudiera emitir tendencias de su Programa de Resultados Electorales Preliminares o en los Conteos Rápidos el día de la elección, lo que ocasionó que a partir de los cómputos distritales generados en cada uno de los 300 consejos distritales que conforman el país, emitieran los resultados pero prácticamente cuatro días después del día de la elección. El resultado fue sin duda, la desconfianza en el proceso electoral en el mejor de los casos, en otros extremos, la población acusó fraude electoral. Acordémonos también que esto trajo consigo un sinnúmero de manifestaciones que lo único que generaron fue un saldo negativo para las instituciones encargadas de organizar y calificar las elecciones.

Muchos episodios así han sido motivo para que la sombra del “fraude” –aun no existiendo el mismo-, se haya convertido en un aspecto “tradicional” de nuestra democracia.

El poder del voto

Por ello, resulta fundamental el resultado de la elección reciente del pasado primero de julio. Y no porque López Obrador haya obtenido el triunfo, sino porque de manera masiva, la mayoría de la población se manifestó por un cambio que hoy lleva al partido político Morena, a contar con una muy importante presencia no sólo a nivel federal –incluidas las Cámaras de senadores y diputados-, sino también a nivel local.

A lo que me refiero, es que la gente se siente conforme, tanto ganadores como perdedores, de que su voto fue respetado, cosa que en otras elecciones hubiera resultado impensable. Hoy difícilmente, triunfadores o vencidos hablan de un supuesto “fraude”; hoy la población está consciente de que su voto contó, como ha contado en otras ocasiones, pero que muchos factores lo orillaban a dudar del resultado electoral.

Pero más aún, la población empieza a darse cuenta del poder de su voto, mismo que llegó para quedarse.

Con el resultado electoral pasado, la gente experimentó la gran importancia del voto, lo que, de entrada, se traduce en dos factores fundamentales. Por un lado, le otorgó una gran legitimidad a un régimen diferente, con la esperanza de que las propuestas de campaña se cumplan a cabalidad. Pero, por otro lado, el ciudadano con poder de votar, está consciente de que, en caso de que no se le cumplan sus demandas, puede de la misma manera castigar con su voto si sus necesidades no son atendidas.

Por ello, para el gobierno entrante sólo hay un camino: hacer las cosas bien, cumplir las promesas, propuestas y hasta las ilusiones creadas. Esto lo saben quienes ostentarán el gobierno, y ellos saben, además, que la gente les otorgó una gran oportunidad que tienen que aprovechar.

Me congratulo de que la gente al final, crea en las instituciones del Estado mexicano y, en particular, de las que hoy planean, organizan y desarrollan los procesos electorales en México.

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@fdodiaznaranjo | @OpinionLSR | @lasillarota

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