Después del análisis de lo sucedido en la elección y de reconocer que muchos de los problemas internos fueron parte de lo que mermó el resultado externo es tiempo de pensar y de plantear qué sigue.

La sucesión de la dirigencia nacional y de las estatales ya comenzó y aunque se escuchan muchos nombres creo que es importante plantear el tipo de Partido y los cambios que se necesitan, antes de quién es el que lo va a dirigir.

·         Es cierto el repetido comentario de que Acción Nacional tiene que volver a sus raíces, pero no como fin sino como punto de partida. Se tiene que volver a las palabras de Castillo Peraza (en especial a las referentes a la apuesta por nosotros mismos) y a la fuerza del Maquío para ser una oposición firme; pero se tiene que plantear a la par un partido para el siglo XXI, que modifique sus procesos y hasta quite muchos de sus rasgos que hoy se piensa le dan identidad... como aprenderse un himno o llamar militantes a sus simpatizantes; ambos son signos bélicos que no considero necesarios para una institución moderna.

·         Se tiene que regresar el respeto al Partido y a los rasgos que lo hicieron fuerte. Democracia interna con padrones confiables y dirigencias que sean fin en sí mismas y no medios para aspirar a una candidatura.

·         Se tiene que dejar atrás la época de los atropellos y no volver a permitir que el nepotismo y la mezquindad se impongan a los méritos. No más hijos, hermanos o parejas que no han hecho carrera. Estoy consciente de que el PAN es un partido familiar y que en muchas familias hay más de un integrante que construye liderazgo, pero no es el caso al que me refiero.

·         Se tiene que llevar a cabo una gran reconciliación interna. Aquí no me refiero a las personas que fueron candidatos independientes o por otros partidos, ellos ya se alejaron del PAN voluntariamente. Me refiero a los miles de panistas que no participaron en el proceso porque no fueron invitados, me refiero a los equipos de muchos de aquellos que fueron candidatos por otras opciones pero que siguen siendo panistas y lo han sido toda la vida, me refiero a los que no concordaron en la idea de "Por México al Frente" y no participaron sin dejar Acción Nacional.

·         Se tiene que fomentar una cultura de la dimisión. Hoy veo muchas voces pidiendo la renuncia de Zepeda y de Anaya pero no veo voces diciendo "yo traicioné al PAN en esta elección y en congruencia me retiro". La dimisión es un aspecto de honestidad personal no de conveniencia ajena, si la dirigencia nacional se siente obligada a renunciar tiene la obligación (como gesto mínimo) de conducir la elección de sucesión... no se puede dejar a la institución tirada como pasó en el PP de España. Irónicamente a las personas que veo más interesadas en la renuncia de la dirigencia son, en su mayoría, las mismas que deberían pensar con seriedad si son (han sido) y siguen siendo panistas, en lugar de buscar a quién culpar.

·         No es tiempo de buscar culpables, es tiempo de buscar caminos. Los que aspiren a ser dirigentes con un discurso de odio prometiendo sacar a alguien del PAN ojalá reflexionen; su discurso no contribuye a la reconstrucción del PAN sino a seguir destruyéndolo.

La siguiente generación de dirigentes del PAN llegará a un México muy distinto al de antes de las elecciones. Es posible se vuelva a necesitar una oposición heroica para que las instituciones de México no sean trasgredidas.

Necesitamos dirigencias que no se doblen, que no se vendan y que no tengan cola, para que no las puedan anular. Necesitamos candidatos a dirigentes que sepan lo que se tiene que hacer, aún con el riesgo de que muchos líderes locales no los apoyen por no convenirles; necesitamos dirigentes que sean ejemplo de decencia pública para que su poder sea respaldado por una autoridad personal ulterior y superior al poder que da la dirigencia.

El PAN que sigue (I)

@JulioCastilloL  | @OpinionLSR | @lasillarota



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