Opinión

El país que vuelve a nacer

Tenemos muchas cosas que arreglar, pero nos tardaremos más si lo poco que hay se destruye cada seis años. | Pamela Cerdeira

  • 22/04/2019
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Un nacimiento es siempre una buena noticia, cuando lo que nace es el mismo país una y otra vez, cada seis años, es sinónimo de una pesadilla. México se reinventa cada seis años. Un nuevo gobierno tiene “ahora sí”, las ideas que nos harán salir de todos nuestros problemas. Un nuevo gobierno en el que “ahora sí” tiene a la gente que sabe, o la que quiere, o la que puede cambiar las cosas.

Lo nuevo nos emociona, porque estamos convencidos que nada de lo viejo funciona, si no, no tendríamos cincuenta por ciento de pobres, un servicio de salud pública que cojea, muertos como si estuviéramos en guerra, y una delincuencia cada vez más poderosa.

Olvidamos que lo nuevo, siempre, se comporta como nuevo.

Una nueva idea, una nueva empresa, una nueva profesión pasa por un periodo de aprendizaje; de los objetivos a las capacidades de acción, de los errores al aprendizaje. Aprender lleva tiempo y cuesta dinero. Pero el tiempo no lo vemos como una gran inversión que pueda jugar de nuestro lado, por dos razones: tenemos tantos años perdiéndolo que tenemos prisa, y siempre tenemos intereses inmediatos más importantes por resolver, como elecciones.

En un entorno como el nuestro, reconocer que hay algunas cosas que funcionan puede ser como darse un tiro en el pie, en parte porque las instituciones y sus programas no son reconocidas como logros creados por grupos de personas basados en estudios e investigación, sino como marcas personales de los personajes que los echaron a andar. Y las industrias en las que mantenemos liderazgo no han logrado transmitir un mensaje mayor para contar las historias de lo que sí está dando resultados.

No hay duda, en este país tenemos muchas cosas que arreglar, pero nos tardaremos más si lo poco que hay se destruye cada seis años. Urgen acuerdos nacionales que trasciendan proyectos presidenciales, de lo contrario seguiremos siendo un eterno menor de edad, culpando a los conquistadores de todo lo que no hemos podido superar.

Los datos

@PamCerdeira | @OpinionLSR | @lasillarota

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