Opinión

El negocio del sismo

¿De dónde saldrán esos recursos si el presupuesto federal venía de recortes tras recortes?

  • 04/10/2017
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Los sismos del pasado 7 y 19 de septiembre hicieron remover las entrañas más profundas de nuestra esencia. El movimiento brusco de inicio, de esos primeros instantes de esos terremotos, hizo remover la conciencia de que somos seres finitos y que la naturaleza tiene una fuerza impresionante más allá de nuestras fuerzas.

Muchos inmuebles se vinieron abajo y estallaron en pedazos; miles de viviendas quedaron inhabitables, cientos de personas adultas, jóvenes y niños quedaron bajo los escombros y muchos más quedaron heridos. Otros perdieron todo o parte de su patrimonio, pero no la esperanza de la vida.

La solidaridad apareció por todas partes y miles de jóvenes mostraron un arrojo inaudito a pesar de no contar con el equipo necesario para auxiliar a quienes se les iba la vida debajo de las lozas. También soldados, marinos, bomberos, elementos de protección civil que más allá de su esencia de gobierno dieron su parte para salvar vidas. Los equipos de rescate extranjeros también dieron muestra de arrojo, a los cuales tenemos mucho que agradecer.

Hay trabajadores que perdieron su fuente de trabajo, oficinas de gobierno que ya no se pueden ocupar y ahora hay miles de damnificados que no pueden operar para la falta de espacios inmobiliarios.

El sismo dejó en evidencia la devastación de zonas del país con una gran pobreza en estados de la república como Chiapas, Oaxaca, Puebla, Guerrero, Morelos, Estado de México, Hidalgo, Veracruz y Tlaxcala.

Tan solo en la Ciudad de México se tiene el reporte de 3 mil 848 inmuebles que tienen algún grado de daño; 110 mil en Oaxaca y Chiapas.

De inmuebles históricos se dice que la restauración costará alrededor de 8 mil millones de pesos.

El gobierno calcula un costo de unos 40 mil millones de pesos en el proceso de reconstrucción al afectarse unas 150 mil viviendas y más de 250 mil personas que perdieron sus hogares a causa de los terremotos de septiembre.

¿De dónde saldrán esos recursos si el presupuesto federal venía de recortes tras recortes? De préstamos internacionales que se regocijarán con los intereses en nuestra contra.

Las empresas constructoras harán su agosto por los sismos de septiembre.

¿Quién limitará sus ganancias? ¿Quién acotará los costos de una industria que crece sin límites? ¿Quién castigará a las empresas inmobiliarias que metieron materiales de tercera o que se equivocaron en la técnica de construcción?  ¿Quién castigará esas negligencias? Las procuradurías de justicia dicen que tienen varias denuncias en contra de inmobiliarias que defraudaron, pero se requiere certeza de justicia y no una vil simulación.

Los gobiernos andan apurados en salir del paso, en aparentar que hacen justicia, pero no se sabe que algún potentado de la construcción o de inmobiliarias haya sido citado por el fraude en contra de quienes sufrieron daños.

Esperan esos constructores, por el contrario, el inicio de licitaciones para engullirse los miles de millones de pesos que nacen de la solidaridad auténtica de los mexicanos. Muchos funcionarios juegan una doble cara, de solidaridad aparente, de persecución a delincuentes, pero de complicidad con quienes sacan provecho de la crisis. 

Los beneficios en las altas esferas y en los grandes grupos económicos no esperan ni disimulan. A ellos los sismos les vienen de maravilla.

@Manuel_FuentesM | @OpinionLSR | @lasillarota

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