Opinión

El mexicano violento

Ojalá pare ya ese estado de violencia criminal, de afrenta y de pesar humano. Pero también hay que hacer el trabajo de cambio de actitud. | Joel Hernández Santiago

  • 01/05/2019
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Cada mañana en México la noticia del día es nota roja. Es la de asesinados, acribillados, golpeados, fosas con cadáveres, homicidios dolosos acá o allá, robo, saqueo, asalto… Todo, en la República Mexicana. Algunos estados con más problemas de violencia, otros menos, pero parece que ya es tabla rasa el que cualquiera puede tener un arma y usarla para agredir. Para matar. Para asesinar…

Apenas el 29 de abril en el Colegio de Ciencias y Humanidades de Oriente, de la UNAM, asesinaron a una joven estudiante en su salón de clases. Ese día también asesinaron en Jalisco al jefe de la policía de Zamora, Michoacán. Y en Guadalajara, Jalisco, seis personas habían sido ejecutadas mientras participaban en una fiesta…

Caso parecido al de Minatitlán, Veracruz, en donde el 19 de abril fueron acribilladas trece personas durante una fiesta, incluyendo a un bebé de un año de edad. Y que en Oaxaca las víctimas de homicidio doloso enero de 2019 aumentaron 22.6 por ciento respecto al mismo mes del año anterior y 19.5% respecto a diciembre de 2018 según el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública).

En la Ciudad de México, según la organización Semáforo Delictivo en el primer trimestre de 2019, se incrementó 550% el secuestro; 127%, la extorsión; 48%, el homicidio; 46%, el robo de vehículo; 31%, el narcomenudeo y 62%, el robo a negocio. La violación aumentó 454% y la violencia familiar 17%...

En su informe trimestral, la misma organización documentó que en México aumentó el crimen 10 % en el primer trimestre de 2019 comparado en el mismo período de 2018, sumando 7 mil 242 casos, según informó el 23 de abril. Y que la tasa de asesinatos es de 5.9 de cada 100 mil habitantes. “De seguir a este ritmo, advirtió Santiago Roel, podría aumentar hasta 24 a finales de año.”

En todo caso, la cifra conocida y oficialmente aceptada es de más de 7,299 muertes dolosas en el primer trimestre de este año, por lo que 2019 se perfila como el más violento de la historia del país en tiempos sin guerra o confrontaciones.

Esto hizo que la Alta Comisionada de los Derechos Humanos de la ONU, Michelle Bachelet se fuera aterrorizada del país a mediados de abril por el alto grado de violencia y criminalidad en México… Y de ahí se agarra el presidente Donald J. Trump para embestir de nueva cuenta a nuestro país diciendo que México es uno de los países más peligrosos del mundo.

El panorama es aterrador. Nunca antes se había vivido un estado de inseguridad, de temor, de miedo entre la población nacional de todo estrato social, condición económica o geográfica. La razón es el agravio de unos cuantos en contra de los habitantes de todo el país… ¿por qué?

Algunos dicen que el crimen organizado, la violencia, la impunidad, el robo y todos los fenómenos delincuenciales se han incrementado porque hay una especie de colusión entre bandas criminales y gente de gobierno ya municipal, estatal o federal que se coluden con ellos para facilitar sus operaciones delincuenciales. Esto genera corrupción e impunidad.

Otros acusan al nuevo Sistema Penal Acusatorio por el que la delincuencia se encuentra a sus anchas porque la mayoría de la población agraviada decide no presentar las denuncias ante ministerio público toda vez que tienen miedo a las represalias. No hace mucho una joven que había sido violada fue a presentar su denuncia, poco después fue muerta “por ir con el chisme”.

Algunos más dicen que esta es una forma de rebelión que llevan a cabo principalmente los jóvenes del país que no encuentran salida a su condición de precariedad económica, falta de empleo, falta de formación profesional, falta de ingresos, falta de oportunidades en una sociedad que los rechaza por lo mismo y un Estado mexicano que no ha hecho nada por ellos.

Más aún que todo eso, está ese nuevo rostro de mexicanos que han hecho de la violencia una forma de vida. Es el rostro del odio. Es el rostro de la venganza. Son, lo que dijera Eliot: esos “ojos que da pánico soñar” y que tan bien reflexionara José Joaquín Blanco en un ensayo del mismo nombre. Eso es. Son esos rostros. Son esas actitudes violentas hasta el extremo. Es ese lenguaje con cuyas palabras, como puñales, se clavan en la conciencia de sus víctimas aterrorizadas…

¿Quién es ese otro mexicano? ¿Qué fue lo que pasó en el alma buena de esa gente que alguna vez la tuvo? ¿En qué momento cambió de actitud del sueño por el porvenir feliz hacia el del peligro? ¿Quién clavó en su conciencia que este era el mejor camino? ¿A quién quieren demostrar esa fiereza, ese poder sobre otros hombres y mujeres? ¿Qué hace que un mexicano cometa tales atentados en contra de otros mexicanos sin deberla ni temerla?

Hace falta una reflexión muy seria y profunda de este fenómeno de cambio de piel. De cambio de conciencia y de actitud social. Hace falta ver quiénes son y por qué están ahí. ¿Por qué confrontan a su sociedad, a su entorno, a su país? ¿Por qué esa maldad expuesta, a la vista, al portador?

Hay otro mexicano. Hay otros mexicanos. No los del trabajo, no los de la madrugada en el campo o en la industria. No los del mar calma o sin sosiego. No los del desierto o las planicies o montañas o praderas o selvas o bosques. No el mexicano de ese México de trabajo cotidiano…

Ha surgido ese otro mexicano que no se entiende aquí y al que habrá de capturar la Guardia Nacional. Pero junto con eso es imprescindible entrar en las razones de origen. Si para el presidente de México esto se debe a la pobreza y por lo mismo hay que dotarles de bienes, está bien, es una perspectiva, pero falta diseñar un plan de trabajo, de productividad, de esfuerzo y ganancia justa y en ley: todo junto. Y todo para los jóvenes de hoy.

Vamos a ver qué resulta de la entrada en funciones de la Guardia Nacional. Ojalá pare ya ese estado de violencia criminal, de afrenta y de pesar humano. Pero también hay que hacer el trabajo de cambio de actitud, de cambio de perspectiva y de cordialidad de unos con otros. Ojalá sea, pronto.

El Ejército de entonces. El Ejército de ahora

@joelhsantiago | @OpinionLSR | @lasillarota