Opinión

El llano, la meseta, la montaña, el desierto… ¿en llamas?

¿Cómo canalizamos la frustración, el miedo, la incomprensión que viven por la violencia a su alrededor?

  • 23/05/2015
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En la semana el secretario de Gobernación salió a decir a los medios que el país no estaba en llamas (excusa no pedida, culpabilidad manifiesta, podría decirse) y que sí, que había algunos focos de violencia, pero no podía generalizarse. Sin embargo, lo cierto es que ya sea en Jalisco, en Michoacán, en Guerrero o en Chihuahua o Tamaulipas, además de Veracruz, sólo para citar algunos puntos, la situación no es de tranquilidad.

 

¿Cómo calificar entonces el secuestro de cuando menos 14 jóvenes más en Guerrero, en Chilapa para ser preciso, que se suman a los 43 desaparecidos de Ayotzinapa? ¿Hay una leva por parte de grupos paramilitares, sean narcos o crimen organizado, como ha sido denunciado y silenciado? ¿Hay campos de cultivo clandestinos del estilo del rancho El Búfalo, propiedad de Rafael Caro Quintero, allá por los años ochenta?

 

Los asesinatos de candidatos a puestos de elección popular en Michoacán, igual que en Guerrero, muestran que la violencia está presente en todos los ámbitos de la vida nacional; en Veracruz , los periodistas son aniquilados. El signo común de todos los casos es la negligencia o la falta de capacidad del Estado mexicano para hacer frente, para blindar a la ciudadanía de la violencia que parece llega de diversos frentes: El crimen organizado, los intereses económicos de algunas empresas o grupos, de muchos políticos y a “río revuelto, ganancia de pescador”,  de cualquiera que reconozca que la impunidad es el signo de los tiempos: tenemos a una sociedad a merced de cualquier locura.

 

La dicotomía

 

Ya la semana pasada decía que el país vive diversas realidades. Una, la que tienen de manera cotidiana  los habitantes de muchas poblaciones, tanto en términos de violencia física, de temor real y de crisis, gran crisis, económica y otra, la de los partidos políticos, la de la clase política, con todo y los exabruptos, comentarios racistas y clasistas de un funcionario público, precisamente el responsable de que el país tenga instituciones creíbles a través de las elecciones, que sólo ven a la sociedad como la vía para estar en el poder, independientemente de para qué lo quieren.

 

Violencia hasta en los “juegos” de niños y jóvenes  (juegos acordes con la época, donde lo que prima es la impunidad cotidiana: el secuestro como hecho cotidiano) y aprovechamiento mediático del drama que significa el fracaso de las instituciones educativas, garantes de la construcción de individuos sociales. Violencia que no es más que el reflejo de la realidad, nada extraño a ella y, por tanto, muy preocupante: ¿qué hacemos? ¿Cómo blindamos y damos sentido a las inquietudes de los niños y los jóvenes?

 

¿Cómo canalizamos la frustración, el miedo, la incomprensión  que viven por la violencia a su alrededor? Es un asunto social y mal haríamos en suponer que es una responsabilidad de los padres, que son objeto también de esa violencia. La crisis social, la frustración ha sido trabajada por organismos especializados en la atención a víctimas de guerra y hoy podríamos decir que la sociedad, toda o cuando menos una gran parte, es víctima de la incapacidad del Estado por garantizar la tranquilidad necesaria.

 

Las declaraciones

 

Mientras tanto el poder hace malabares con las declaraciones. Por una parte el jefe del Ejecutivo dice que la economía va viento en popa, que vamos recuperándonos, y por otra el jefe del Banco de México dice que sus estimaciones del crecimiento para el país bajan otra vez. El secretario de Hacienda se hace eco de lo anterior y señala que sí, que el país crecerá a tasas más reducidas, aunque el producto interno bruto (PIB) haya subido dos puntos más. ¿Para quién son las declaraciones?

 

¿Para los ciudadanos comunes que poco entendemos qué significa un punto o medio o cien puntos en el PIB o un crecimiento del empleo formal de X por ciento o los ingresos netos por el petróleo? ¿A quién y para qué el mensaje? Lo que los habitantes entendemos es que no nos alcanza para vivir porque día con día lo sufrimos. ¿Quién hace propuestas reales de lo que hará en la cámara de diputados para revertir la actual tendencia política? ¿Cómo podemos hablar de economía formal cuando las calles de la ciudad de México, para citar un ejemplo objetivo, están llenas de vendedores ambulantes?

 

De pilón…

 

Los vendedores ambulantes son presos de los intereses de grupos políticos, tanto del PRI como del PRD. En la delegación Cuauhtémoc entra como aspirante del PRI a la jefatura delegacional, Alejandra Barrios Richard, dirigente de los comerciantes informales y representante de la “Asociación Cívica, Legítima Comercial, AC,” que tiene el control sobre más de cuatro mil ambulantes en la ciudad y que ocupa, poco a poco, edificios abandonados de la delegación e impone una política clientelar para el control social. ¿Habría que votar? El voto nulo, razonado es una expresión social, a pesar de lo que digan los partidos políticos, que es claro no pueden avalarlo. La sociedad necesita formas de expresarse: Los partidos no las ofrecen.

 

Facebook: carlos.anayarosique

Twitter: @anayacar

 

(Obviedades es un ejercicio de reflexión que comparto con mucho gusto no para que estén de acuerdo sino para hacer conciencia de las contradicciones de un régimen… que puede ser cualquier  régimen, no importa el partido, por supuesto)