Opinión

El litigio de mi vida

Las vivencias y experiencias que pasé durante 16 años defendiendo a mi padre el General de División DEM Jesús Héctor Gutiérrez Rebollo. | César Gutiérrez

  • 12/05/2020
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Desde hace cerca de seis años, he estado escribiendo un libro que se llama “El litigio de mi vida”, en él narro las vivencias y experiencias que pasé durante 16 años, en las salas de juzgados militares y juzgados federales, defendiendo a quien fuera mi padre el General de División DEM Jesús Héctor Gutiérrez Rebollo (finado).

Para ponerlos en contexto mi padre fue un militar que alcanzó el grado máximo dentro de la jerarquía militar que es el de General de División, la distinción de diplomado de estado mayor se da a los egresados de la escuela superior de guerra por los estudios en el curso de dirección estratégica, curso de mando y estado mayor general dentro del ejército mexicano. Por la trayectoria que tuvo, se ganó la deferencia de ser comandante de regimiento, de zona, de región y fue candidato a ser secretario de la defensa nacional, como se lo ofreció el extinto candidato a la presidencia Luis Donaldo Colosio, pero que por la historia que ya todos conocemos del magnicidio del candidato, no fue posible, por lo que después de ser comandante de la Quinta Región Militar con sede en Guadalajara Jalisco, por poco más de seis años, fue nombrado director del Instituto Nacional del Combate a las Drogas (INCD), por órdenes directas de quien era el presidente de la república, Ernesto Zedillo Ponce de León. Las encomiendas del señor presidente fueron muy claras, “mi general usted viene a investigar a todos, incluso a sus jefes y a mí, usted tiene que limpiar al país de estos delincuentes”. Al referirse a sus jefes se refería a quien era el Procurador General de la República  Jorge Madrazo Cuéllar y al General Secretario de la Defensa Nacional Enrique Cervantes Aguirre.

Les explico que el INCD dependería de la PGR sólo para cuestiones administrativas, ya que tendría libertad absoluta para realizar los operativos que considerara convenientes, que de la Secretaría de la Defensa Nacional solo utilizaría los equipos y al personal que el solicitara pero que tenía total autonomía operativa, cosa que no gustó al General Cervantes Aguirre. Así las cosas mi padre solicitó la incorporación del grupo de información de la Quinta Región Militar (grupos de inteligencia del ejército mexicano), con los que venía trabajando desde hace ya varios años, estos fueron integrados casi de inmediato al Instituto y empezaron a trabajar sobre las líneas de investigación que ya traían desde la Quinta Región Militar.

En menos de 15 días le entregaron un análisis al presidente Zedillo, donde se daban datos corroborados por investigaciones, de muchos políticos, diputados y senadores, así como algunos gobernadores que tenían relaciones con narcotraficantes, por lo que no se creó buen ambiente dentro del gabinete. Dentro de las investigaciones que mi padre realizó, había una en especial que fue entregada al secretario de la defensa nacional, Gral. Enrique Cervantes Aguirre, cuando él todavía era comandante de la quinta región militar, por lo que no fue entregada de forma directa al presidente de la república, por considerar que ya lo habían informado detalladamente. 

La investigación que no se le hizo del conocimiento al presidente Zedillo por parte del Secretario Cervantes Aguirre, sería la relacionada con los familiares de su esposa, Nilda Patricia Velasco, en específico, su suegro y cuñados, quienes tenían una relación de amistad y de negocios con los reyes de las metanfetaminas, los narcotraficantes Amezcua Contreras, conocidos como el Cártel de colima, estado de donde es la ex primera dama. En esta investigación se detallaban llamadas telefónicas, fotografías, declaraciones de los grupos de información militares, así como las declaraciones de los narcotraficantes con los que tenían negocios, así mismo la investigación de la Drug Enforcement Administration (DEA por sus siglas en inglés), situación que el mismo ex agente de esta agencia Héctor Berrellez hizo público en varias entrevistas.

Dando este contexto, para que quienes me leen puedan entender un poco la realidad de lo que sucedió, cómo sucedió y no se queden con las falacias e historias inventadas que sacan las series de narcos que ahora son tan populares y enaltecen a los grupos criminales. 

Para el 18 de febrero de 1997, se dio a conocer de forma pública en televisión nacional e internacional la detención de quien fuera mi padre el General Jesús Héctor Gutiérrez Rebollo

Pero la realidad es que la detención de mi padre se dio el día 03 de febrero de 1997, después de una reunión que tuvo con quien era el secretario de la defensa nacional, en donde estuvo también quien era su secretario particular el General Tomás Ángeles Dauahare. Quienes asistieron a la reunión coinciden en lo que mi padre me manifestó, Cervantes estaba muy encabronado porque mi padre estaba investigando los tres fallidos operativos contra Amado Carrillo Fuentes (El Señor de los cielos), que sabía que había mandado investigar al comandante del Centro de Inteligencia Antinarcóticos (CIAN), centro que después se llamó GAIN y ahora es el GIAN. Sí, ese grupo de análisis de información del narcotráfico al que se les pelo Ovidio Guzmán en el Culiacanazo.

De la reunión me comentan que hubo mentadas de madre y golpes, porque Cervantes Aguirre le mostró a mi padre una fotografía de elementos del INCD que venían desde los grupos de información de la quinta región militar, que estaban mutilados y decapitados, por lo que mi padre abofeteó a Cervantes y este contestó la agresión, por lo que mi padre fue enviado en calidad de arrestado al cuarto piso del Hospital Central Militar, donde permaneció hasta el 18 de febrero de 1997, para posteriormente ser enviado al centro federal de readaptación social número uno, conocido en aquel entonces como Almoloya, mismo que ha cambiado de nombre hasta convertirse en el altiplano.

De no haber aparecido el exsecretario de la defensa nacional General de División DEM, Antonio Riviello Bazán, mi padre habría aparecido muerto como ya le habían notificado a mi madre y hermana, (pero eso es otra historia que ya les contare a detalle). La información que se le entregó al presidente Zedillo fue, que mi padre se había tomado atribuciones que no le correspondían, que al ser cuestionado de forma arrogante amenazó que tenía información de la familia del presidente con los narcotraficantes Amezcua Contreras, que la utilizaría en caso de ser necesario, por lo que fue arrestado, incomunicado y llevado a las instalaciones del Hospital Central Militar por ser un asunto de seguridad nacional; por lo que Zedillo que era una persona con muchos defectos de carácter, lo tomó como una cuestión personal y ordeno, con sus propias palabras “rómpanle la madre a este pinche generalito”. 

Durante esos 16 días que mi padre estuvo en el Hospital Central Militar pasaron muchas cosas, hubo muchos operativos, detenciones de gente, secuestros, desapariciones y homicidios, ¿Cómo lo sé?, porque yo fui una de esas personas que fue secuestrada por miembros del Gafe (Grupos Aeromóviles de Fuerzas Especiales) que solo respondían al alto mando, y fui trasladado a las instalaciones de la extinta policía judicial federal militar, donde fui torturado por el personal militar de inteligencia, junto con otros muchos militares y civiles que nunca aparecieron. Dentro de las torturas que recibí, en todas ellas querían que declarara en contra de mi señor padre, siendo cada vez peores las torturas, al grado de mandar mensajes como de que nos habíamos creído muy chingones al creer que íbamos a agarrar al patrón (haciendo referencia a Amado Carrillo el señor de los cielos).

La realidad es que estuve cerca de una semana secuestrado, donde lo único que yo quería era morirme o que me mataran, ya que no distinguía muy bien si era de día o de noche, pero a lo lejos se escuchaban las trompetas militares, por lo que entendía seguía en instalaciones militares (cosa que años después pude comprobar). El método de torturas que utilizan es infundir terror, te mueven de lugares, te suben a vehículos, haciéndote pensar que te van a matar en cualquier momento, la realidad es que jamás pensé que viviría después de aquellos sucesos, hasta que el último día que me tuvieron secuestrado apareció una persona, un general a quien reconocí, a quien mencionaban con nombre clave de Alfil, él fue quien ordenó que me quitaran las vendas, me desamarraran y me levantaran del piso para sentarme en una silla. Ese personaje es el general Tomás Ángeles Dauhare. Me dijo, dile al par de hijas de la chingada, refiriéndose a mi madre y a mi media hermana Teresita, que le bajaran a su desmadre o si no nos iban a matar a todos, y que para que no se me olvidara en ese momento ordenó que me torturaran nuevamente, por lo que al terminar las torturas y toques eléctricos me desmayé. Posteriormente fui hallado en la carretera federal a Cuernavaca por el kilómetro 12.

El 18 de febrero de 1997, el que era secretario de la defensa nacional, Enrique Cervantes Aguirre dio una conferencia a nivel nacional y reunió a todos los comandantes de zona y región militar, donde dio a conocer la noticia de la detención y destitución de mi padre, y mencionó: “Considero fundada la presunción de que durante los últimos años, el general Gutiérrez Rebollo engañó a sus superiores, defraudó la confianza en él depositada, atentó contra la seguridad nacional de México, y si bien actuó eficazmente contra algunos grupos de narcotraficantes, ahora consideramos que también sirvió consciente y premeditadamente a los intereses y al fortalecimiento de otros grupos”.

Después de terminar su discurso el secretario de la defensa, se escuchó un incómodo silencio, mismo que fue opacado por la voz de un general que exigió pruebas, a lo que Cervantes dijo las habrá. Ahora sé que ese general que a la postre me terminó salvando la vida y la de mi familia, fue el General de División DEM Ret., José Ángel García Elizalde, ya que al interactuar con Cervantes Aguirre le manifestó que no creía en las acusaciones, pero que independientemente de eso que sus hijos y su familia no tenían la culpa.

Gracias a su voz y la de otros pocos generales que se juntaron a su pedido es que fui liberado, situación que años más tarde lamentaría Enrique Cervantes Aguirre, ya que constantemente lo platica con su gente cercana. Por cierto este acto de valentía del General García Elizalde le costaría la enemistad de Cervantes Aguirre, quien lo retiraría por haber alcanzado la edad límite de acuerdo al Instituto de Seguridad Social de las Fuerzas Armadas (ISSFAM), quitándole la posibilidad de ser Secretario de la Defensa Nacional, por lo que nunca he tenido oportunidad de agradecer al Gral. Elizalde, y ahora aprovecho para decirle: gracias mi general, yo, mi madre, mis hermanos y mis hijos se lo agradeceremos eternamente.

El motivo de compartir con ustedes el extracto del libro que escribí es porque me topé con la noticia el día de ayer en Twitter de que quieren pintar como si fuera un héroe a este personaje: Tomás Ángeles Dauahare, en un reportaje que realizan Andrea Chávez y Abraham Mendieta, titulado “Breve Historia del Calderonismo”. En ese texto mencionan que el General Tomás Ángeles Dauahare, le entregó al expresidente Felipe Calderón todo un expediente de pruebas de presuntos nexos de Genaro García Luna con el Cártel de Sinaloa, mencionando que Ángeles Dauahare había sido subsecretario de la defensa con el expresidente Vicente Fox, cosa totalmente falsa, ya que Dauhare no fue subsecretario de la defensa con Vicente Fox, lo fue con Felipe Calderón, durante tres años, teniendo problemas con quien era el titular de la sedena el Gral. Galván Galván. Al ser alcanzado por la edad límite señalada por el ISSFAM, pasó a formar parte de las fuerza en retiro, situación que no le agrado ya que siempre soñó con ser titular de la SEDENA, ya que como lo he mencionado ampliamente en diversas columnas y entrevistas, este personaje pertenece a lo que yo he llamado la cofradía del poder que se ha apoderado de la titularidad de la Secretaría de la Defensa y la plana mayor en los últimos 30 años, y que son parte de la gente cercana al general Enrique Cervantes Aguirre, aunque ellos les gusta autodenominarse como el sindicato.

Es importante hacer esta aclaración por que no dudo que Genaro García Luna haya tenido una relación ligada a grupos criminales como lo acusan, pero utilizar a una persona como Ángeles Dauahare en lugar de aportar argumentos a su reportaje, lo único que hace es restarle credibilidad, ya que si analizamos la trayectoria de este individuo, nos daremos cuenta que el cargo de subsecretario de la defensa que ostentó fue en el sexenio del expresidente Felipe Calderón, ¿por lo que si él tenía la posibilidad de investigar a García Luna y hacer públicos sus presuntos nexos con narcotraficantes por qué no lo hizo? Me pregunto entonces ¿qué beneficio recibió de tan detallada información?, ¿formó entonces parte de todos esos operativos conjuntos que realizaron la Policía Federal y la SEDENA apoyando a García Luna? ¿Fue omiso en sus obligaciones y protegió a García Luna aun sabiendo que tenía tratos con grupos criminales? Son muchas las interrogantes que me surgen, ya que seamos claros, este señor debería estar preso por lo menos por tortura, desaparición forzada, secuestro, y un sinfín de delitos que les contaré en otra ocasión, y que tengo documentadas en la causa penal de mi señor padre y en el macro proceso, por si les interesa querer salir a desviar la atención como es su costumbre.

Es importante señalar que la única vez que Amado Carrillo Fuentes, alias “El señor de los cielos” fue detenido por cualquier autoridad, fue en el año de 1989 y lo detuvo personal del grupo de información de la tercera región militar, con sede en Culiacán, Sinaloa. Mi padre era el comandante de esa región, aunado al hecho de que se le tuvo retenido extraoficialmente por más de tres meses, para ser interrogado por los elementos de inteligencia militar, lo cual no agradó mucho al capo y juró que se vengaría de mi señor padre, por lo que finalmente fue entregado al subprocurador de investigaciones y lucha contra el narcotráfico de la extinta PGR, el fiscal de hierro Javier Coello Trejo, quien lo procesaría por portación ilegal de arma de fuego de uso exclusivo del Ejército, Armada y Fuerza Aérea. Estuvo preso dos años en el reclusorio preventivo oriente. Para cuando salió Amado Carrillo, “El señor de los cielos”, lo primero que hizo el fiscal de hierro fue contactar a mi padre para decirle que tuviera mucho cuidado, que salió muy resentido con él y que juró vengarse, a lo que mi padre dijo, “que tenga cuidado él si no lo encuentro primero”.  

Por último, le recuerdo a Tomás Ángeles Dauahare que la disculpa que le dio a mi señora madre aquel día en el colegio de abogados no borrara el secuestro y torturas a las que fui objeto, ya que no puede estar bajo el cobijo de los hombres de honor quien se comporta como un criminal, justificándose con el falaz argumento de que solo cumplía órdenes.

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